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10
Julio
INCISEX
sexologia, sexualidad, eros, erotica, afrodita

De la Física, la Estética y la Erótica

 

Hace ya años escribí un artículo en un conocido diario titulado De la estética y la erótica. En él contaba cómo en muchas ocasiones se confunde la belleza estética con los atractivos eróticos. O mejor dicho, se considera a alguien atractivo por el hecho de ser guapo.

Sería bastante tonto que tuviera que afirmar que no tengo nada contra la belleza. Esa belleza que con frecuencia se acompaña de un adjetivo, física. Tampoco contra otras clases. El detalle curioso que quiero destacar es que -por nuestra profesión- hemos entrado en intimidades de algunos modelos de belleza. Pero para centrarnos más en el día a día, diremos de guapos y guapas.

Si analizamos estos casos y añadimos otros, hay una conclusión que surge. Y es que los atractivos eróticos no van de la mano de esas bellezas estandarizadas o tópicas que tanto suelen ser objeto de comentarios.

Un día Zeus le preguntó a Eros qué era lo que él gestionaba: Todo el mundo sabía que Afrodita era la diosa de la belleza. Y con la belleza también sumaban sus atributos que terminaban siendo de la fecundidad, sin duda por aquello de la asociación del uso de los genitales que poco a poco han ido tomándose como sexo.

Hay una larga lista de nociones que se alborotan y terminan asociando muchas cosas en esos atractivos que llevaban a la procreación como hoy llevan al placer y a todo se llama caóticamente sexo. De ahí que Afrodita (o Venus) siga yendo de la mano de Eros sin que se sepa muy bien qué pista éste o qué es lo que gestiona. Según una versión, la respuesta que le dio Eros a Zeus a su pregunta fue: "La Erótica no es ni la Estética ni la Física. Y yo lo que gestiono es precisamente la Erótica".

Resulta muy curiosa este respuesta porque más de dos mil y pico año después seguimos aún con ese embrollo de no saber quién es Eros y qué es lo que, como dios o como concepto, -según el término que queramos elegir- cae bajo su competencia.

Si dejamos de hablar de dioses y hablamos desde conceptos, hay un contenido que parece claro cuando se trata de belleza física. También lo está cuando se trata de Estética. Pero parece que no importa mucho lo que es competencia de Eros, es decir, la erótica.

Y sin embargo -lo sabemos- en la vida de cada día (o sea, fuera del satinado o los píxeles) no es la física lo que atrae, ni el vigor, por más que lo parezca. Ni esa belleza que se lleva cantidades de Euros en millones. El secreto de Eros está en que sin ser fuerte o típicamente guapos hay quienes crean unas complicidades de atractivos muy apañados.

No tiene nombre grande ni comercial. Y sin embargo, esos apaños suelen ser lo que más gusta a muchos. El número uno en la escala de deseos, la letra alfa. Y dan ganas de decir algo que es mejor no decirlo en alto para que cada cual lo diga como quiera en su intimidad.

[E. Amezúa]

03
Julio
INCISEX
sexologia, sexualidad, mapa hecho sexual humano

Novedades sin ruido

 

 

Hay una serie de nociones y conceptos que forman el marco teórico de la Sexología. Son fórmulas que resumen o nos permiten abreviar o resumir su cuerpo teórico. Por ejemplo, el hecho de ser sexuado como línea conductora, central, troncal.

La sexología no es una suma de asuntos higiénicos o sanitarios que crean problemas. Lo son. Pero si se ven sólo desde un punto de vista sanitario, la respuesta también será lo conocido.

Si la sexología usa un cuerpo teórico distinto es porque se pregunta cosas distintas y busca explicaciones distintas a cosas que otros siguen oyendo iguales y atendiendo de la misma forma que hace mucho tiempo.

Lo que hace que una disciplina sea interesante y aporte es justamente sus preguntas centrales. Y las preguntas centrales no son las infecciones de transmisión genital que están bien resueltas o por qué se tienen embarazos no deseados.

Lo interesante es por qué los sujetos son sexuados y cómo entrar hondo en este dato con toda una serie de consecuencias que se siguen de él. Entre otras, esta: por qué los deseos se producen entre sujetos sexuados y por ser sexuados.

Muchos siguen hablando de causas físicas o psíquicas o sociales y siguen orillando qué es ser sexuados y cómo esa clase esa episteme nos da explicaciones muy distintas, así como formas muy distintas de intervenir en las dificultades de las que se quejan. Pero estas palabras no sólo son distintas. Es que apuntan a realidades que no entran en esas otras de lo físico o psíquico o social. Porque se trata de una fórmula nueva que plantea todo de otra manera. Es lo propio de una disciplina.

La sexología de los últimos cien años ha llegado a un punto álgido. Que ésta se siga menos o más es otra cuestión. Pero los datos son los datos. Y entre los grandes adquisiciones de la primera y segunda generación de sexólogos está esa constatación del hecho de ser sexuados que explica muchas cosas que han tratado o tratan de explicarse por otras vías.

Poco a poco, haciendo poco ruido y las más de las veces al margen de lo que brilla, la oferta teórico- práctica de la que hoy disponemos es modestamente capaz de explicar sin necesidad de recurrir al criterio de lo normal/anormal, muchas cosas que siguen aún por esa vía de la enfermedad o la patología.

Puede que el mayor logro de estas generaciones sea, al fín, hacerse con un mapa del hecho sexual humano, sin tener que recurrir al vicio, al delito o la patología.

Algo que, de por sí, nos lleva a pensar que el recorrido hecho ha valido la pena.

[E. Amezúa]. 

05
Junio
INCISEX
violencia de pareja, sexualidad, sexologia

Un mensaje distinto

 

Soy consciente de que esto que voy a afirmar puede no ser entendido. Y a pesar de ello me arriesgo, cuidando de decirlo lo mejor que pueda. Se trata de un tema muy sensible para todos como es la muerte de mujeres a manos de sus parejas y ex-parejas.

La realidad es muy dura. Y las medidas que se están aplicando no ofrecen especiales resultados. Esa es la impresión de mucha gente sino también de estudiosos que afinan en sus análisis. No voy a insistir mucho más en estos detalles. El mensaje que quiero añadir es un cambio en esas políticas y prácticas.

El planteamiento de esta otra vía es anterior al comienzo de estas estrategias que se han seguido en los últimos años. Y es este planteamiento el que toma más fuerza ante el escaso resultado de éstas.

El objetivo es el mismo: reducir o aminorar desgracias. Es la estrategia la que no es la misma. Resumir esta estrategia no es lo que me propongo en esta ocasión. Pero sus grandes líneas se basan en un planteamiento teórico en el que las diferencias entre los sexos no sólo son signo de confrontación sino de diversidad. Y en la diversidad puede darse una convivencia que no ha sido tenida en cuenta ni trabajada.

La otra gran base de esta estrategia se basa más en el conocimiento de los deseos de quienes conviven que en sus obligaciones impuestas. A estas dos estrategia no lleva una epísteme que no ha sido considerada con seriedad.

Lo diré de forma rápida mediante la formulación del sexo como un valor. Se ha usado el hecho de ser sexuados para ser negado o considerado como fuente de peligros. La afirmación del sexo como valor no es nueva. Pero en las últimas décadas la hemos trabajado con especial consideración.

 

Sobre estos planteamientos teóricos indicados, hay una muy práctica que es la programación de clases de educación sexual en los colegios e institutos. No me refiero a charlas, sino a un conocimiento del sexo como valor. No hace falta indicar que un valor es algo, de por sí, apetecible. Un valor no se impone, gusta y atrae.

Las experiencias llevadas a cabo desde estos planteamientos ofrecer resultados que permiten entrever otro horizonte. A los alumnos de colegios e institutos les gusta esta educación sexual. Y la idea de los sexos que ahí se plantea no es de confrontación sino de atracción.

Si digo esto respecto a esta educación sexual es porque lo hemos vivido. Las estrategias no son tanto de lucha contra estereotipos sino la oferta de otras claves que permiten acercarse más a lo que atrae. La educación sexual de la que hablamos (que es la que hemos trabajado durante las últimas décadas) consiste más en ofrecer ideas que normas.

De ese postulado o axioma se desprenden otros que conocen muy bien quienes han pasado por el Master de Sexología: educación y asesoramiento sexual. A estos me refiero.

Con estas líneas mi objetivo ha sido ofrecer un mensaje. Y éste, por usar un eslogan, podría ser resumido en que podemos disminuir esa lacra social de la violencia entre parejas o ex-parejas. No hace falta repetir que soy consciente del objetivo. Si alguien lo considera exagerado, yo no. Modestamente podemos ofrecer algo distinto.

E.Amezúa

28
Mayo
INCISEX
deseo , derechos, sexualidad, sexología, educación sexual

Deseos en época de Derechos

 

Felicitamos sin reservas la época de los derechos. Hemos podido hablar de floración de derechos a todos los niveles. Pero... (Pero o sin embargo son conjunciones adversativas) pero nuestro trabajo necesita ir aún más adelante sobre una dimensión humana que, en la historia, sólo ha merecido rechazos.

Los derechos son derechos. Los deseos son las sensaciones y afectos, emociones y sentimientos que viven los individuos y que con mucha frecuencia no sólo han sido estigmatizados como vicios sino perseguidos sin contemplación.

Ni siquiera vamos a invocar aquí lo que podría ser el derecho a desear, uniendo derechos con deseos. Lo que plantean los deseos es algo que, en muchas ocasiones no siguen la misma lógica de los derechos. Si los derechos suelen ser claros y rectos, los deseos siguen más bien líneas curvas y sinuosas.

No se puede hablar de atracción o de seducción en líneas rectas. Tampoco se puede resolver en un "tienes derecho a seducir". O "tienes la obligación de dejarte seducir"

Dicho de otra forma: los derechos siguen la vía de la Ley mientras que los deseos, a su vez, siguen la lógica de Eros.

Por cierto, en la historia, Eros ha sido contrapuesto con mucha frecuencia a unas leyes por una serie de motivos. Y en la actualidad hay otros motivos para mantener o incrementar esa situación.

No quisiera detenerme en detalles. Sólo afirmar cómo las leyes actuales se dedican más a perseguir muchas manifestación de los deseos eróticos. Cómo la ley envía sus agentes a la mismísima esfera de la intimidad. Cómo convierte indicios en pruebas a través de una rebuscada manera de "vigilar y castigar".

La expresión es de Foucault y recuerdo muy bien su detención en una y otra palabra cuando las pronunciaba en sus clases para explicar la multiplicación de los discursos sobre el sexo como forma de estar presente y controlar hasta las situaciones más mínimas e insospechadas.

Si en épocas anteriores la represión había sido clara -seguía Foucault diciendo- en nuestros días se ha hecho secreta y espectral, asfixiante como el castillo de Kafka. El ejemplo más claro podría ser la persecución por todos los medios de formas que el poder no puede tolerar. No me refiero a formas peculiares sino a la simple seducción que es el ritual más sencillo de la reciprocidad de los deseos.

Hay muchas organizaciones en pro de los derechos. Hay pocos colectivos que se hagan presente por su estudio de los deseos. Hay mucho discurso sobre la persecución de la violencia y sus formas. Y en muchas ocasiones esas formas se sitúan encima de los deseos, tomando estos como formas de abuso o de agresión.

Los derechos ya tienen quien les escriba. Los deseos siguen sin tener quien los estudie, si no es para erradicarlos o anularnos. Como si por definición fueran inductores de delito. Nos alegramos de celebrar la fiesta de los derechos de las últimas décadas. Pero no se vive sólo de derechos. Se vive, sobre todo, de deseos. Y podría suceder que, a fuerza de ir todos rectos, terminemos por olvidarnos de las curvas. 

20
Mayo
INCISEX
sexología, erotismo, seducción, sexualidad

La noción de espera erotizada

 

"Quiero todo y lo quiero todo ya". Esa suele ser la formulación de un lema que indica prisa y apresuramiento. Y que no conoce la noción de espera ni la de espaciación o merodeo.

La lógica de Eros es todo lo contrario a esa lógica de querer todo ya. La lógica de Eros -el erotismo- se detiene y merodea. Juega, disfruta, se regodea. Y vuelve de nuevo. Y de nuevo se detiene y vuelve.

"No te quites toda la ropa que me gusta verte así".. "No vayas tan deprisa, que quiero saborear esto poco a poco". Son frases que suenan para indicar simplemente esa lógica de los deseos. Al contrario, más que de deseos, muchos hablan de pasión. Y de pulsión o furia. Y luego de control. Curiosamente a la pasión, el deseo suele moverse por segmentos. No pierde la línea, la recorre paso a paso.

 

Eros es un daimon que va y viene. A veces irrumpe, pero esa irrupción es solo una forma de aviso de que él está ahí. Pero sus formas son lentas y de fondo. Eros no es precipitado, no es apresurado.

La seducción nace y crece lentamente. Y el placer de esa lentitud reside precisamente es ese arte. El arte de amar no opera a golpes sino gota a gota. Decir esto en la Era de la Prisa y del consumo compulsivo puede resultar algo extraño. Pero es que Eros -el erotismo- no es un producto de consumo sino otra cosa distinta.

El erotismo no es producto del mercado sino de los deseos. Claro que el mercado usa los deseos para transformarlos en productos. Pero eso es otra noción muy distinta que los ansiosos comerciales ponen en el lugar propio de la otra.

El mercado se mueve por esloganes agresivos. El erotismo se fabrica -se cuece a fuego lento. Se suele dar por hecho que, como estamos en la Era de la Prisa, ese otro erotismo tiene que adaptarse a esto. Pero no está nada claro que eso pueda probarse. Tener que adaptarse es una norma. Pero los deseos no suelen seguir normas, tienen su propia lógica. Y la siguen.

 

La noción de espera erotizada o la erotización de la espera es una de los más clásicos axiomas de la Sexología dentro de la seducción y el encuentro de sexos. Ha habido muchos intentos de ir contra ella, de eliminarla, de confundirla con normas morales o legales, con creencias.

Pero sigue ahí, fresca y atractiva. Las interpretaciones que se hace de ella, según modas o épocas, ha dado pié a toda clase de comentarios. ¿Qué tiene esa noción que tanta materia ofrece? Tiene una cosa que no tienen otras nociones: que está hecha de la materia más fresca, los deseos eróticos.

(Esta nota está dedicada a M-L. V. que me recordó que yo había planteado esta noción en una obra escrita hace ya tiempo. "Es en Teoría de los sexos: la letra pequeña de la Sexología -dijo-. En la parte dedicada a la Erótica". No he logrado encontrarlo. Y en lugar de buscar más, he escrito esto que espero que coincida. Gracias).

[E. Amezúa]. 

08
Abril
INCISEX
sexo y violencia

¿Sexo y violencia?

 

Al hablar tanto de agresiones sexuales y de abusos sexuales se suele dar por hecho un hecho que sexo y violencia, sexo y abuso, sexo y agresión son dos conceptos fundidos y que van juntos. La aplicación del adjetivo sexual a tantas cosas que huelen o saben a patología -decíamos hace ya mucho tiempo- se tiene la impresión de que el sexo es un familiar más de las anomalías.

Y mucho antes, decíamos también que al usar el adjetivo sexual para hablar de vicios y deshonestidades, se tendía a mezclar el sexo con esa cadena semántica fue durante siglos "los pecados contra el sexto mandamiento". Este sexto mandamiento, habitual en la moral tradicional, decía: "no fornicar". Era la noción que explicada a los niños equivalía a "no hacer cosas feas y malas" o no caer en pecados de lujuria.

Se diría que todo esto ha quedado ya muy lejos. Y que esas cosas feas y vergonzosas, por definición, se han acumulado en ese vocablo tan de uso como es el adjetivo sexual, ese comodín que la moda ha convertido no sólo en un cajón de sastre en el que todo se revuelve sino en algo de otro orden.

A falta de otras epistemologías, hay una que suele ocuparlo todo que la moral. Cuando decimos moral queremos decir lo que la misma palabra indica: los usos y las mores.

Hace varias décadas, concretamente en 1982, unos grupos norteamericanos, conocidos como anti-sex pusieron en circulación una estrategia global, basada precisamente en el uso del sexo para ir contra el sexo.

Y la táctica más importante que emplearon fue la de fundir en una sola familia de significado esas ramas, de hecho tan distintas.

Cuando analizamos estas distintas ramas o familias de significado y sentido vemos que, por decirlo muy rápido, son mundos muy distintos. Se trata de dos conceptos que tienen muy poco que ver unos con otros. La táctica de estos grupos consistió en hacer uno de todos ellos.

El uso del lenguaje fue clave como técnica en esta operación. El análisis detenidos da el efecto de expresiones, de fórmulas léxicas, de formulaciones semánticas, etc. Todo ello resulta complejo en el análisis. Pero el resultado final ha sido muy eficaz. A tres décadas de esta operación, la unión -o fusión, incluso- de sexo y violencia era una realidad habitual en el bagaje común para explicar situaciones.

El adjetivo sexual ha sido su trasmisor. Hablamos de una operación, una estrategia y unas tácticas porque lo que dicen los análisis de este fenómeno es que ese fue el objetivo y que éste fue logrado. No es que, en sí, el sexo y la violencia vayan juntos. Es que se les ha hecho ir juntos porque así convenía al objetivo planteado. No hace falta recordar que el objetivo que se habían planteado -por decirlo de forma muy rápida- había sido llenar al sexo de toda clase de contenido impresentable.

E. Amezúa

25
Marzo
INCISEX
Bosch- Jardin de las delicias

Preservativos con ideas

Por supuesto que la educación sexual no se ha planteado nunca -al menos entre nosotros- como un dilema. Nos gusta mucho más la y griega que une y suma que la "o" que separa y excluye. Por eso siempre hemos planteado todos los métodos anti-conceptivos. Todos. Pero, justo por eso, también hemos indicado junto a la lista de estos conocidos anti-conceptivos, otra lista que es la de los a-conceptivos.

Pasan los años y seguimos con esa sorpresa. A quienes siguen el Curso breve de sexualidad les suele sorprender mucho esta idea. Están habituados a oír hablar de anti-conceptivos o a regirse sólo por estos. Y la sorpresa está en los a-conceptivos.

Se suele seguir con la creencia, muy honda, muy arraigada, de que el sexo es lo que se hace con los genitales. Pero el sexo no son los genitales. El sexo no es un sinónimo de genital. El sexo tiene su propio contenido y muchos conceptos y nociones.

Cuando sólo se usa la idea de que el sexo son los genitales, se suele pensar mucho en la penetración. Es entonces cuando vienen a cuento los anti-conceptivos. Si nos detenemos un poco en la palabra misma y en su noción, anti quiere decir que evita la posible consecuencia de una eyaculación en la vagina.

Los a-conceptivos son un poco diferentes. No son anti. Sino previos o distintos del anti. Y su noción nos lleva a pensar en un conjunto de cosas que se hacen para gusto y placer, aparte de la penetración.

Desde los clásicos llamamos a ese conjunto de cosas ars amandi o amatoria. Fue Ovidio en el año 1 de nuestra era, el que acuñó esa fórmula o expresión, esa noción. El amarse de los humanos (la amatoria o ars amandi) no es el copular para reproducirse, tal como sucede en todas las especies. La humana tiene este distintivo: que hace el amor para amarse. Y por eso, la penetración no es necesaria.

El dato fue confirmado en laboratorio cuando Masters y Johnson lo observaron en su célebre obra de 1966. Esa creencia del protagonismo de la penetración, hoy extendida de tantas formas, no corresponde con los deseos sino con la inducción de la costumbre, reforzada por otras muchas cosas.

La lista de a-conceptivos es, pues, de una utilidad previa y más básica que la lista de los anti-conceptivos. Sólo consiste en un cambio de clic que nos dice que la penetración es sólo un punto más del ars amandi. Pero ni es el único, ni, de lejos, el más apetecible. Por supuesto que ambas listas se pueden combinar. Pero algunas ventajas van aún más lejos. Los a-conceptivos no cuestan dinero, no tienen fecha de caducidad. Y no los muerde ni los pincha el gato(!).

Por eso, junto a la lista de anti-conceptivos, seguimos ofreciendo la lista de a-conceptivos que es un conjunto de gestos o actos que pueden ser más estimulantes y deseados que la manida penetración. Esto resulta una sorpresa, cuando es confundido con jergas o lenguajes viejos o trasnochados. Los clásicos no pasan nunca de moda. Y siempre nos sorprenden.

(E.Amezúa)

 

18
Marzo
INCISEX
Postal victoriana Prevención de embarazo

¿En contra o A favor?

 

Poco a poco estamos ya constatando los efectos de una generación que piensa el sexo desde los genitales. El plan fue, cuando esto se implantó, cambiar la educación sexual por la salud sexual.

Este plan tiene una ventaja muy grande. Y es que no requiere pensar el sexo. Parte de que el sexo es una práctica y no una noción o un concepto. Y como práctica debe ser sana y quien lo enseñan, es la profesión sanitaria, no el profesorado de los centros.

Hasta hace unos años, la educación sexual pertenecía al Ministerio y a las Consejerías de Educación. Llevamos ya un tiempo en que eso es materia del Ministerio y las Consejerías de Salud.

De esa forma se parte de lo urgente que es la reducción de enfermedad o de patología. Y en nombre de lo urgente ha quedado relegado lo importante que es el contenido. La educación sexual se ha reducido (si es que algo queda) a la prevención sanitaria: al sexo sano.

Cuando en el Master de Sexología nos encontramos con quienes han salido de esos planes, suelen decir que han sido engañados. En nombre de la salud y la prevención, se han hecho una idea del sexo como una práctica para evitar contagios y otros peligros. Los contenidos de la educación sexual han desaparecido.

En el proceso de modernización del sexo ha costado mucho elaborar esos contenidos, esas nociones y conceptos que ayudan a entenderse como sujetos sexuados. H.D.R, 24 años, alumna del Master de Sexología (modalidad presencial) señala: "qué bien me hubieran venido estos contenidos para hacerme una idea de sexo hace unos años, cuando yo me preguntaba tantas cosas".

"¿Cómo retomar -añade- la educación sexual y cómo salir de esta situación en la que no hay más que normas de conducta higiénico-sanitarias? Pero la coartada de lo sano no deja ver la riqueza de los contenidos. Y se parece mucho a otras coartadas". En efecto, hay una muy conocida que dice: yo estoy a favor de la vida y en contra del aborto. ¿Hay alguien que esté a favor de la muerte? ¿Hay alguien que esté a favor de un sexo no-sano y no-saludable?

Las actitudes de estar en contra o a favor son una cosa. Pero hay otra cosa distinta que es sobre qué se está en contra o a favor. La conversión de la educación sexual en salud sexual ha traído consigo la estadística de cifras de subidas y bajadas de conductas.

Pero hay un efecto que no está en esas columnas y que reduce el sexo a una práctica y anula lo más importante. ¿Estás en contra o a favor de la educación sexual o en contra o a favor de la salud sexual? Llegados aquí, se ha suprimido que cada cual pueda pensar y hacerse una idea por sí mismo. Se ha cerrado el debate. Y tú te callas y sigues lo que te dan.

E.Amezúa

 

12
Marzo
INCISEX
LE CAUCHEMAR E.THIVIER

El origen de la fórmula

 

Desde hace algunos años se ha ido imponiendo una creencia. A fuerza de hablar del abuso y la agresión y de añadir a esos substantivos el adjetivo sexual, para muchos el sexo ya se ha vuelto eso mismo, o sea, abuso y agresión. La fórmula no es nueva. ¿Cuál es el origen de esta en particular?

Cuando se hace la historia de los años ochenta siempre se encuentra uno con esa revolución conservadora bajo el nombre de Ronald Reagan. Si nos detenemos un poco más y entramos en el sexo, salen dos fuerzas a relucir. La nueva derecha política, por un lado, y el feminismo anti-sexo por otro. Fue la revolución conservadora, así llamada, usando un oximoron que es algo más que una paradoja o una contradicción.

"Para terminar con esos enloquecidos e inmorales que destruyen nuestros valores hay que inventar una estrategia más fuere que ellos", había dicho uno de estos líderes en una conferencia programática. No temáis usar incluso el término revolución. Y se usó con ese adjetivo que nunca había sido usado para una revolución.

"Lo que importa es parar los pies a esa moral, desacreditarla como sea -había añadido- . Con una u otra lógica, con verdades o mentiras. Sabéis bien que tenemos la verdad. Y con la verdad todo vale. Lo que sea y como sea. Adelante". Y los tanques de pensamiento y de retórica, recién creados, se pusieron en acción.

El hallazgo de estos conservadores sobre la suciedad y la maldición del sexo no era suficiente. Estos atributos estaban ya muy desacreditados. El otro del pecado, también. Hacía falta algo más fuerte y reactivo.

Los colectivos de feministas anti-sexo que se habían adherido y que luchaban por entrar en el poder, trajeron la solución que ellos no encontraban. Y, tras un proceso para hacer la fórmula más operativa y aplicable, ésta quedó mucho más clara y, sobre todo, eficaz. Se trataba de añadir al abuso y a la agresión el adjetivo sexual.

La fuerza de aquel feminismo anti-sexo fue en este momento de mucha utilidad. Sus lemas eran muy elocuentes. Por ejemplo, "La pornografía es la teoría, la violación es la práctica". Producían lemas impactantes. No hace falta decir que a esas dos fuerzas se unieron muchas otras. La fórmula del anti-sexo era potente.

Esa derecha de Reagan ganó las elecciones en el 81 y luego, en un segundo mandato, también hasta el 89 . Aquí habría que esperar algunos años. No muchos. Tras la experiencia norteamericana, adaptar la conversión de pecados en delitos -de lo obsceno o simplemente indecente en criminal- no fue difícil. La conversión del sexo es fuente de peligro tampoco era nuevo. Era lo que había sido bajo términos como vicio, degradación, inmoralidad, obscenidad, etc.

En algunos estudios podemos contar por muchos miles el empleo de este adjetivo. Y el mayor porcentaje de uso es el asociado con los adjetivos de abuso y agresión. Es la fórmula en USA traducida e importada aquí, como en otros muchos países.

En este momento no hacemos alusión a qué sean o no lo que indican esos términos. Sólo estamos hablando de esa fórmula basada en el uso del adjetivo sexual para cambiar la imagen y la idea de sexo. Poner ese adjetivo ha dado efectos en la vida diaria. La fórmula funcionó y sigue funcionando.

Efigenio Amezúa

 

03
Marzo
INCISEX

Visita al CIPPSV

En mi última visita a Caracas, he tenido la oportunidad y el gusto de visitar el Centro de Investigaciones Psiquiátricas, Psicológicas y Sexológicas de Venezuela (CIPPSV) y conocer personalmente tanto a su director, el Doctor Fernando Bianco, como a buena parte del equipo de profesionales que allí trabajan: Mónica Ortiz, Hernando Restrepo, Edison Pazmiño, Octavio Hormazábal y Ernesto Rivero. De igual forma, pude trasladar en persona los saludos y mejores deseos de Efigenio Amezúa a Fernando Bianco, pues se conocieron hace ya varias décadas en una visita de éste a Madrid.

Además de hacerme una visita guiada por el centro y sus completas instalaciones (aulas de formación, consultas profesionales, centro documental, etc.), generosamente me entregaron abundante documentación, publicaciones y guías para el Instituto Incisex, que ahora formarán parte de su fondo documental.

La sorpresa fue otra. Era martes y el equipo tenía reunión de trabajo sobre casos clínicos. Amablemente me invitaron a asistir y participar, lo que hice con sumo gusto. Tras presentarme a grandes rasgos el marco teórico desde el que trabajan en el centro, nos dispusimos a pensar sobre un caso del que otros colegas les habían solicitado su opinión.

Casualmente (luego supe que no fue casual sino un gesto de cortesía) se trataba de un asunto de ambigüedad genital por hiperplasia suprarrenal congénita que, en términos sexológicos e incluso pragmáticos, podemos nombrarlo como un asunto de "identidad sexuada" pues, guste más o guste menos y aunque sexológicamente no sea razonable, el sexo de los sujetos sexuados recién nacidos todavía se decide médicamente mediante la exploración genital directa.

Como casi siempre en estas situaciones de ambigüedad genital, la consulta se formulaba como una especie de dilema sobre si era hombre o mujer y, derivado de ello, si intervenir quirúrgica y farmacológicamente o esperar.

Como siempre en estas situaciones, me venía a la cabeza constantemente una afirmación de Amezúa: cuando el árbol de los genitales no deja ver el sexo. De hecho, se diría que esta afirmación resulta demasiado concesiva cuando, con los datos que se envían en su historial clínico para decidir, se incluyen aspectos o rasgos observados microscópicamente como los cromosomas, la presencia o ausencia de determinados genes, etc. Se podría formular entonces así: "cuando los microporos de un trocito de corteza no dejan ver el bosque del sexo".

Lógicamente, la conversación no trataba de decidir algo sino de dialogar entre profesionales de la sexología con diferentes marcos teóricos de referencia. Similares en algunos aspectos y diferentes en otros.

Abordamos cuestiones relacionadas con dónde estaba el sexo, consecuencias de una intervención desde una atribución de sexo errónea, consecuencias sociales, familiares e íntimas relacionadas con no intervenir, si era una anomalía o un hecho de sexuación como tanto otros, de la intersexualidad y el continuo de los sexos, la conveniencia de un nombre propio válido para ambos sexos, la incompatibilidad que existe entre el hecho de la diversidad y la implacable tendencia a uniformizar los genitales, etc.

También del criterio que empleamos en Incisex: entendemos que los sujetos sexuados son del sexo que sienten ser o con el que más a gusto se sienten y, por tanto, las decisiones en la etapa neonatal sobre el sexo del sujeto (tenga éste genitales ambiguos o no) constituye básicamente un ejercicio de adivinación o estimación que es susceptible de resultar erróneo. Desde nuestra perspectiva sexológica, intervenir quirúrgica y farmacológicamente en este escenario, alejado de toda certeza, es un riesgo innecesario o, mejor dicho, temerario.

Así estuvimos dialogando distendidamente durante más de una hora, tras lo cual nos despedimos con la promesa y las ganas de seguir dialogando y compartiendo espacios profesionales. Un placer, de verdad. ¡Hasta la siguiente!
 

Xamu Diez Arrese

26
Febrero
INCISEX

¿Por qué tantas pautas sobre el sexo?

 

Han ido subiendo como la espuma las columnas de revistas y blog de internet en las que se aconseja tener más relaciones sexuales -o hacer más el amor- por motivos muy variados. El primero el de la salud, claro, la vida saludable, el bienestar, etc.

Le sigue la puesta a punto en vida moderna porque el sexo es una práctica liberadora de estrés, movilizadora de elementos químicos que están en boca de todos, sea por ecología, sea por actualización científica, sea por solidaridad con las culturas más chocantes o los mamíferos más naturales.

Y no vamos a seguir con otros muchos dígitos de la lista... porque todos, con curvas o sin ellas, terminan en la salud. Tampoco vamos a recordar que lo que antes era vicio y prohibido por creencia o religión, se ha convertido en virtud. Pero esta serie de confluencias suele desembocar en un punto no tan deportivo. Me refiero al deber de cumplir, a la vergüenza del que no se acomoda a esas nuevos estándares o indicadores de normalidad.

Hay algo más. Y es el afán de llevar a todos a esta normalidad en su conducta, tan conocida -¡ay!- de aquella vieja moral que avergonzaba a quienes se salía de otras pautas tan distintas. Se dan consejos, se marcan acciones para que los que se atraen y se aman hagan y hagan y no dejen de hacer. Hay un afán de buscar cómo salir de la rutina, de lo habitual.

¿Lo diré más claro? Hay un afán por decir a la gente lo que debe hacer o no hacer. ¿Por qué no dejar que la gente haga un poco más lo que apetece?

Si algo claro hay en lo que es el erotismo, es precisamente que cada cual siga su deseo.

¿Para qué tantas pautas, tantas encuestas por edades, por países para ver quién tiene más número de orgasmos o más centímetros? ¿Para qué tanta moral? Criticábamos la moral de nuestros mayores, sus creencias restrictivas, sus estrecheces morales. Y les decimos que les habían reprimido, controlado, pautado...

La moral es cambiante. A veces es de un signo, a veces de otro. ¿Pero hay tanta diferencia cuando por tantos motivos llevamos a todos a que se comporten como deben comportarse para ser normales?

¿Por qué no se deja que el deseo respire a su aire? ¿Por qué meter a todos en las mismas pautas y conductas? Si algo claro nos enseña la Sexología es que Eros es precisamente hacer al margen de las normas y las pautas de ese afán por por poner a todos bajo las mismas normas.

Más Eros, menos moral, sea esta del signo que sea. Porque al fin y al cabo, moral fue aquella y moral es ésta. La moral del deber y de la obligación metida justamente donde menos falta hace. Si esa moral creo la represión, no es extraño que hoy cree la frustración. ¿Por qué no estudian un poco de Sexología -sólo un poco- para no repetir la misma moneda, aunque sea por la otra cara?

E.Amezúa

13
Febrero
INCISEX

AUTOERÓTICA, PARCIAL Y CONFLICTIVA…

Así es la sexualidad infantil

Las formas que caracterizan a la sexualidad infantil pueden ser resumidas en este modo:

  1. Es una sexualidad autoerótica. Dicho de otro modo: se centra sobre sí mismo. Generalmente la sexualidad adulta está centrada sobre el otro sexo. El niño es un gran cultivador y explotador del placer individual. De ahí las quejas que muchos tienen sobre la infancia como individualista, egoísta y gozadora. El niño busca el placer. Al niño le molesta que se le opongan a sus gustos. No ha descubierto aun la función de relación. Será también algo que vendrá progresivamente.
  2. Es una sexualidad parcial, zonal y regional, como ya hemos dicho. Primero es una zona, luego otra… la que está impregnada de erotización. Para entendernos podríamos decir que es un mosaico que se va descubriendo a piezas parciales, camino de la formación del conjunto. Primero es una zona: la boca. Luego otra: los esfínteres. Luego otra: los órganos genitales…
  3. Es una sexualidad conflictiva por ser una sexualidad autoerótica y regional. Lo bueno es que el niño vaya descubriendo la realidad de la vida - a su manera - para que sea conjuntada con el placer que tan intensamente busca. La realidad es la limitación del juego. Pero también lo bueno es que las dos cosas no se separen demasiado. En esta conjunción o separación es donde se encuentra la raíz de muchos conflictos.

Por ejemplo: un padre o un educador muy autoritario que violenta al niño le da una imagen de la realidad muy cruel y dura, excesiva. No es de extrañar que el niño se refugie más y más en su placer “egoísta”, si podemos expresarnos así.

Por el contrario, un padre o un educador blandengue no dará al niño una imagen de la realidad como es. Es otro extremo. No es de extrañar que, en estos casos, los niños sean “salvajes”. El maestro Freud dijo que el niño era “un perverso polimorfo”, lo cual quiere decir -para entendernos- que el niño es capaz de todo. Nada tiene que extrañarnos. La dificultad está en el arte de educar de forma que no sea ni reprimido inhumanamente ni dejado a la ventura de su caos.

LOS CELOS, LA INSEGURIDAD, LOS TEMORES… COMO NACEN LOS CONFLICTOS EN EL NIÑO
Los conflictos de la sexualidad infantil pueden ser entendidos partiendo de las notas que la caracterizan y del medio o clima familiar. Así, por ejemplo, podemos encontrar niños o niñas excesivamente centrados en una etapa de las que hemos descrito y que se resisten al pasar a la siguiente. Es lo que suele denominarse fijación en una etapa o zona o forma parcial de vivir la sexualidad. Un caso concreto es el querer seguir mamando o su prolongación por el chupete. Dato que puede ser entendido como una enorme dependencia del pecho materno y un miedo a afrontar nuevas etapas en la vida. Dicho de otro modo: el niño tiene que dejar el pecho y comer por si mismo. Tiene que abandonar el placer totalizante y combinarlo con la realidad de la vida. Tiene que vivir su sexualidad no solo a través de su boca si no a través de otras zonas, para, en un momento dado de su evolución, tener una sexualidad personal, lo cual -por supuesto- vendrá mucho más adelante. Otra clave que puede acercarnos a entender los conflictos de la sexualidad infantil es la vuelta y búsqueda de refugio en una fase anterior cuando encuentra dificultades en el afrontamiento de la siguiente.

Ejemplo: el niño de cuatro o cinco años que, de repente, empieza a no ser capaz de hacer caca ordenadamente. O el niño que, ante la llegada de un hermano, quiere ser tratado como él, los celos, la inseguridad, la falta de cariño, etc. Esta clave no solamente sirve para la sexualidad infantil, sino para toda la sexualidad. La sexualidad infantil es muy sinuosa y muy cuca. Es un mundo riquísimo y digno de toda la delicadeza.

11
Febrero
INCISEX

Cuando el sexo no era un sustantivo

 

Como historiador de la sexología, cada vez me intriga más lo que ha sucedido con el sexo en ese paso de ser un verbo en su sentido transitivo (sexuar) o en el pronominal o reflexivo (sexuarse) a ser convertido en un sustantivo desbordante de los significados más inimaginables.

Hay en la historia muchos enredos que no interesa desenredar. Pero éste viene continuamente cuando se habla, por ejemplo, de ese viejo tabú del sexo que sigue una expresión continua en cada generación. Hoy también se habla de tabú para indicar que de eso no se habla o no debe hablarse. ¿Qué es realidad lo que se quiere decir cuando se habla de tabú, palabra que está, por cierto en boca de todos, se sepa o no lo que quiere decir ese término?

La sexología que trabaja el Incisex se basa fundamentalmente en que el objeto de interés es el Hecho Sexual Humano, es decir, en el hecho de que los seres humanos son sexuados. Y hablamos de los humanos porque son estos los que nos importan de manera muy especial y no las amebas, las boas o los rinocerontes.

Ahora bien, el rasgo que distingue a los humanos por antonomasia es el lenguaje verbal, articulado y cuyo resultado son palabras que contienen nociones y conceptos. Cuando el sexo no era un sustantivo sino un verbo, su conjugación abría muchas vías de diversidad y variedad.

Es esta variedad de ser, de sentir y de expresar la que solemos indicar con términos y nociones -o sea, contenidos- de eso que decimos con la fórmula básica de ser sexuados.

Conjugar un verbo es poner en circulación un dispositivo mediante el cual decimos qué somos y qué sentimos como tales sujetos sexuados. Y sobre todo qué y cómo deseamos vivir ese hecho de tantas consecuencias en la vida de todos. Haber convertido el verbo en un sustantivo ha permitido una rigurosa forma de control. Tal vez haya sido la puerta de entrada por la cual la autoridad ha logrado imponerse y ordenar esa variedad de formas abiertas a la diversidad.

Los griegos clásicos siguen estando ahí para mostrar el origen léxico de ese verbo. No hace falta repetir esa fuente bien conocida que es El banquete de platón a través del invitado número cuatro que narra el relato de los seres cortados -o sea, sexuados-. Pero hay más indicadores. El resultado de siglos de historia no ha seguido con el sexo como un verbo sino que lo ha convertido en un sustantivo. De esa forma ha cerrado la boca a los sujetos para solamente sean a las instituciones las digan y dicten lo que es correcto y lo que debe ser.

¿Por qué extrañarse de que este sexo sea hoy un caos en el que cada cual entiende por sexo lo que le sale de las ganas? Pues claro que eso puede parecer un caos. De vez en cuando ha habido, en nuestra historia, épocas así. Las olvidamos o simplemente se ignoran. Pero ni es la primera vez ni es de esperar que ésta sea la última. Nosexplicamos, pues, lo que sucede. Escuchar y observar estos hechos y estos deseos nos lleva a insistir en que es mucho más rica la fórmula del verbo que la del sustantivo.

E.Amezúa

04
Febrero
INCISEX

El sexo contrario produce sexos contrariados

 

 

¿Qué es lo contrario a una piedra? ¿Otra piedra?

 

Parece una pregunta tonta y muy posiblemente lo sea. O igual no es que sea tonta sino sencillamente ridícula. En todo caso es la pregunta que me viene a la cabeza cuando oigo o leo la expresión sexo contrario pues supone similar ridiculez o tontería.

 

Así, se dice que un hombre es lo contrario a una mujer. O al revés, que una mujer es lo contrario a un hombre. Pero ¿realmente esto es así? Todo apunta a que no pero es lo que se dice y en lo que se insiste.

 

No resulta muy difícil rastrear de dónde viene esta formulación y lo que pretende explicar. Como tampoco resulta difícil observar algunas de sus consecuencias. Por ejemplo, el elevado número de anormalidades que se producen de repente, o la salida en falso que supone el recurso al neutro cuando se intenta huir de ella.


Hay una que puede destacar más por afectar a un porcentaje mayor de población: favorecer el desencuentro de unos sujetos sexuados que desean encontrarse y convivir a gusto.


Que existen diferencias entre un individuo y otro por razón de sexo es obvio. Igual no lo es tanto que existen bastantes más similitudes por esa misma razón de sexo. Si bien podemos encontrar diferencias porque somos sexuados, podemos encontrar muchas más similitudes porque, en rigor, somos intersexuados.


Al contrario de lo que suele subrayarse, a un sexo del otro no lo separa un abismo (o un planeta) sino que los une un continuo: el continuo de los sexos. De tal manera que no se puede pensar un sexo sin el otro de referencia.


Y referencia no es preferencia. Mientras el continuo de los sexos nos conduce a la mutua referencia, el abismo de lo contrario favorece la preferencia.

 

¿Cómo decir que lo contrario o lo opuesto a un hombre es una mujer, o viceversa, cuando realmente es lo más similar? ¿No será una manera de seguir alimentando la construcción del otro como extraño, opuesto, o incluso enemigo?

 

Se mire por donde se mire, lo más parecido a un sujeto sexuado es otro sujeto sexuado, pues estamos hechos de lo mismo y cada cual en su peculiar y única combinación.


Pero si construimos a los sexos como contrarios u opuestos es más probable que generemos recelos, desconfianzas, incomprensiones, etc., que den más lugar a luchas colectivas y contrariedades internas que a entendimientos y convivencias satisfactorias entre los sexos.


Por suerte hay más explicaciones. Nosotros tenemos ésta que llamamos sexológica. Se alimenta de teorías, conceptos y nociones poco divulgadas: continuo de los sexos, intersexualidad, sexuación biográfica, compartibilidad, sujeto sexuado, biografía sexuada, etc.

 

Tiene grandes ventajas. Entre otras cosas, no produce anormalidades, no recurre al neutro, promueve la curiosidad por el otro y favorece la convivencia y entendimiento entre los sujetos sexuados que tratan de encontrarse y estar a gusto. La invitación a hacerse otra idea de los sexos sigue ahí. O aquí.

 

Xamu Diez Arrese

 

 

Referencias:

Amezúa, Efigenio (2012): Historia de una curiosidad: Sexus y Eros (el léxico, la metáfora y el concepto). Revista española de sexología, Num. 173-174, Madrid.

- (2006): Sexologemas. Revista española de sexología, Num. 135-136, Madrid.

- (2003): El sexo: Historia de una idea. Revista española de sexología, Num. 115-116, Madrid.

- (1999): Teoría de los sexos. La letra pequeña de la sexología. Revista Española de Sexología, Num. 95-96, Madrid.

02
Febrero
INCISEX

Eros, un pequeño documento

 

Hoy ha vuelto a surgir en clase un tema ya manido, pero vivo y constante. Eros sigue ahí. Pero...¿Porque se llama sexual a lo que es más bien erótico? Sexual dice relación a cualidades de los sexos. Erótico alude a lo que incita las atracciones y deseos de uno a otro. El erotismo insinúa, no es explícito. Se muestra, no se impone.

Y como no podía faltar, surgió el gran tema: ¿Qué ha pasado con Eros? ¿Qué idea se suele tener hoy de Eros? Hoy se habla más de sexo que de erotismo. ¿Por qué se dice, por ejemplo, atracción sexual, cuando es atracción erótica? ¿Por qué se dice relaciones sexuales, más que relaciones eróticas?

Y vuelve a la memoria aquella expresión de Rougemont:: los griegos pensaron y crearon el dios del amor y lo llamaron Eros. Los modernos han creado más bien ese revuelto caótico en torno a los genitales que llaman sexo. Un dios tiene su encanto y su aventura. Sobre todo si se le da el perfil y el icono que le dieron.

Eros era un dios que iba y venía, intervenía, mediaba, enredaba y creaba relaciones entre unos y otros dioses. También entre unos y otros mortales. Y entre mortales y dioses -y a la inversa-. La tarea de Eros ha sido inmensa. En otro momento de la historia, esos griegos pasaron de lo que era mitología al relato y de éste a los conceptos. Y desarrollaron sus fórmulas, las explicaron. Este hecho es algo que tuvo muchas consecuencias en lo que hoy llamamos pensamiento y cultura o formas de vida. Pensaron y perfilaron, pues, Eros como un concepto. Y se entendieron con él de muy distintas formas.

Para unos, Eros siguió siendo un dios. Para otros, ser un concepto llevaba las cosas a suceder entre sujetos y sus vidas. En otro tiempo habían hablado del amor como efecto de las acciones de los dioses. Pero luego pasaron a hablar de las vivencias y los deseos concretos. Y de las sensaciones y sentimientos de los que se erotizaban.

Se referían a Eros -contaban con él- , unos como dios, otros como concepto. Y fueron haciéndose preguntas que ya no remitían a los dioses sino directamente a los mortales. Para unos y otros, era una referencia de interés. Eros había pasado por muchas transformaciones y ofrecía explicaciones sobre la atracción y los deseos, sobre lo que luego, más adelante, otros, sin dejar de ser Eros, otros, en otra lengua, iban a llamar Amor. En el erotismo los griegos fueron muy lejos, es una frase certera.

Hoy para muchos, Eros, erótica o erotismo son apenas unas palabras. Tal vez palabras exóticas y curiosas. Incluso frívolas para hablar de prendas o de siluetas sugerentes de pasarela o de fotogramas de películas. Algo es algo. Al menos siempre nos quedarán esas palabras.

Muchos no conocen -no les interesa- ni la historia de Eros, ni el contenido que aportó, ni sus intrigas y aventuras. Pueden decir incluso que fue un invento de los griegos o una fantasía... Pero una palabra es un documento y una fórmula que puede contener mucha información guardada. ¿Y si nos pica la curiosidad y entramos en ese pequeño documento?

E.Amezúa

09
Diciembre
INCISEX

Un paso más

 

Nos creamos algunos dilemas y nos metemos en ellos. Por ejemplo, se habla hoy mucho a favor de las mujeres y en contra de los hombres. Pero una vez metidos, cuando lo analizamos, muchas mujeres inteligentes reconocen que ahí hay trampa. O mejor, un simple barniz que es resultado de la moda, lo cual no quiere decir que no tenga su motivo. Y además explicable..

De hecho sabemos que se suelen tener muchos motivos. Por ejemplo, siglos enteros de lo que ya sabemos. Lo sospechoso es que un día la moda, como todas las modas, pasarán. O el pensamiento único, como todo lo único pasará. Y lo que importará es lo que nos acompaña.

Otro ejemplo. Se lleva hoy estar a favor de los homosexuales. Más allá del tópico de que son (o deber ser) vistos como normales, y que tienen sus derechos como cualquier persona. No se suele tocar más. Quiero decir, ir más allá, hacia algo que nos haga entender ese hecho que lleva a una serie de sujetos a atraerse y sentirse atraídos por otros de su mismo sexo.

Podemos celebrar este ascenso de derechos. Debemos. De hecho, los últimos años han sido un tiempo de celebración Pero sabemos que los derechos también se quitan o se recortan, lo mismo que se dan. Vienen y van.

Con mucha frecuencia esta moda de estar a favor, suele llevar otra detrás, aparejada, que es la de estar en contra. ¿En contra de qué? En el caso de las mujeres, en contra de los hombres. Y en el caso de los homosexuales, en contra de los heterosexuales. Repetimos que hay motivos. De eso no cabe duda. Los hechos son los hechos.

Pero sucede que esta lógica implacable de estar a favor y en contra —que recuerda las películas de buenos y de malos— produce algunos efectos nada agradables a corto plazo, pero sobre todo a medio y largo. Y el detalle que me parece una flecha indicadora es justamente esa misma estructura de pensar en dos bandos que en realidad son el de estar a favor y en contra.

He dicho estructura de pensar pero en realidad no es exactamente pensar sino ponerse unos de un lado y otros de otro, sin abrir un camino que produzca cambios un poco más duraderos y más allá de los efectos coyunturales. Esta es la base de una invitación a dar un paso más hacia adelante. Las modas son importantes, pero las estructuras son más.

Lo que llamamos sociedad de bienestar no se construye tanto con el juego del en contra y el a favor cuanto con la consolidación de vías de acceso a la información y al conocimiento de contenidos un poco más sólidos y consolidables.

El conocimiento ofrece un paso más sólido que la moda. Ofrece estructuras y contenidos. Y actitudes, no sólo actos. Actitudes y contenidos de ciclo largo, frente a modas de ciclos cortos, efímeros y pasajeros. Produce también algo distinto que son formas de ver y de pensar con más futuro.

E. Amezúa

 

04
Noviembre
INCISEX

El método sexológico

 

Nos preguntan por qué hablamos de método sexológico para abordar problemas que suelen ser acompañados del adjetivo sexual.. La sexología —hemos dicho muchas veces— no es una cuestión de pizcas sobre los genitales. Un poco de anatomía y fisiología, un poco psico-patología, un poco de socio o de moral. La disciplina sexológica plantea una cuestión básica que es el hecho de ser sexuados.

Con esa base de fondo, cualquier problema, por nimio que parezca, se ve de otra manera distinta a cómo se ve desde otros métodos o enfoques. De entrada, no se dan tantos problemas como son llamados, de forma que parece que tratándose del sexo se diría que sólo se habla de problemas.

Ciertamente es así como lo ven muchas otras disciplinas. O sea, como fuente de problemas que hay que tratar según sus reglas de normalidad. No es que la sexología sea una ciencia que no vea problemas. Lo que sucede es que muchas de las cosas que han sido definidas como anomalías o similares —por ejemplo, por enfoques médicos o psico-patológicos— no son sino formas o maneras de los deseos que han visto como anormales.

La cuestión central no es, pues, responder a los criterios de normalidad bio-psico-social sino qué es ser sujeto sexuado y cómo. Planteado así, se pueden ver una gran cantidad de cosas diferentes que no son ni patologías, tal como nos han repetido. Desde hace muchos siglos, el método diagnóstico ha sido importante. Y de ahí vienen una serie de listados o catálogos de enfermedades y trastornos. En este campo se llamaron desviaciones. Esa herencia actualizada habla hoy de disfunciones y parafilias.

La práctica sexológica, llevada desde su cuestión central y no periférica o de las pizcas, ofrece otro campo conceptual que es fundamentalmente explicativo, no diagnóstico. El término científico que más le corresponde es epistemológico porque antes de hablar de diagnóstico es importante precisar de qué se trata. En este caso, de qué hablamos cuando hablamos de sexo.

La cuestión central de ser sujetos sexuados y no el resultado de unas pizcas —léase unos órganos— y sus usos no parte de unidades diagnósticas sino de unidades epistémicas. Son los distintos conceptos y nociones que describen qué es lo que sucede como consecuencia de ser sexuados.

Lo primero que puede observarse es una inmensa variedad de formas que se traducen, a su vez, en formas de atracción erótica. Si seguimos tirando de este hilo, tardaremos mucho en encontrar eso que ha sido llamado anormal o patológico. El conocimiento de esa gran red de contenidos es lo que se salta o excluye el método diagnóstico. Y lo que pierde en el camino.

No es que el método sexológico rechace o excluya las pizcas o elementos orgánicos o sus implicaciones bio-psico-sociales, siguiendo el actual desarrollo del antiguo método diagnóstico para estirarlo a más campos y así actualizarse. No es que el método sexológico se oponga a ese método diagnóstico. Es que simplemente es otra cosa. Cuando se abordan esos problemas en los que entra el adjetivo sexual, el método sexológico sigue la vía troncal del hecho de ser sexuado.

Muchos de estos problemas —que circulan en el gran público a partir de esos listados de las anomalías llamadas sexuales— pierden presencia. No diremos nosotros que no existen. Simplemente son pocos, muy pocos. La gran entidad, la más importante es, pues, otra. Y por eso, desde ella, los problemas son más fáciles de enfocar y de tratar. Hay motivos

¿Y cómo lo tratáis —insisten a veces en la discusión— sin partir de un diagnóstico? Lo que tiene como respuesta otra pregunta más básica. ¿Y cómo podéis diagnosticar algo como un problema sexual sin contar con una episteme sexológica previa? La discusión puede continuar. Pero los hechos son los hechos.

E. Amezúa 

18
Octubre
INCISEX

Un dato nuevo

 

Empezamos este año el Máster de sexología: educación y asesoramiento con 50 matrículas en las dos modalidades de On line y Presencial. Pero hay un detalle que nos ha dejado muy sorprendidos. Sólo un hombre ante 49 mujeres. Nunca antes había pasado esto.

Las hipótesis han empezado a rodar y, a medida que lo pensamos, la anécdota se nos ha convertido en algo más que una simple anécdota. ¿Cómo entenderlo o cómo tomarlo? Década tras década, la presencia de ambos sexos había sido relativamente equilibrada hasta 1989, fecha en que el aumento de mujeres en el Máster fue desproporcionada en relación con el número de hombres.

En aquellos años nos alegrábamos del interés de las mujeres. Desde entonces, año tras año, el fenómeno ha ido en aumento hasta llegar a este curso en que nos hemos encontrado con esta sorpresa. La pregunta podría ir dirigida hacia el aumento de las mujeres, pero es la ausencia de hombres lo que nos ha hecho pensar más.

¿Qué ha pasado o qué está pasando para que se haya producido esto? Queremos explicarlo pero se nos han amontonado y mezclado las hipótesis. ¿O lo dejamos así? Para muchos esto sería un hecho más de lo que está sucediendo en la sociedad. Incluso lo ven lógico y habitual y propio de una clase de cursos.

Pero nos planteamos algo más en lo concreto y particularmente en esta área de conocimiento. Hay muchos detalles metidos en este dato cuando se trata del sexo. Es decir, del sexo que estudiamos y de qué y cómo nos lo planteamos y qué conclusiones sacamos al estudiarlo, juntos o separados, en ambos sexos y entre ambos por igual.

Si en otro tiempo ha sido considerado un dominio de hombres ¿será ahora visto como un dominio de mujeres? Pero podría ser, más que un dominio, un objeto de estudio de ambos?

Por otra parte, ¿qué consecuencias puede tener este hecho en la educación y el asesoramiento que es lo que esencialmente se trata en este posgrado? La trayectoria de los años nos ha probado que no se construyen los mismos contenidos ni se encuentran las mismas estrategias trabajando con ambos sexos que por separado. La tesis de Masters y Johnson se plantea en toda su crudeza.

 

Estaríamos contentos de sondear a qué se debe esto que comentamos precisamente tratándose de un Máster cuyo objetivo es la formación para la educación y el asesoramiento sexológico, entendiendo por tal —ya no hace falta decirlo— el hecho básico de ser sexuados y las consecuencias que se derivan de ello.

Aunque en años anteriores hemos hablado y discutido sobre ello, el haber llegado a esta situación nos plantea preguntas sobre una situación nueva. Nos gustaría que participarais en esta discusión con vuestras observaciones. Y estaríamos muy contentos de recibir vuestras aportaciones y sugerencias.

E. Amezúa

08
Octubre
INCISEX

Masters of Sex

 

Canal + está emitiendo la serie novelada Masters of Sex sobre los experimentos que iniciaron los dos célebres sexólogos norteamericanos al final de la década de los años cincuenta y primeros sesenta. En 1965 apareció la obra más sonada, Respuesta sexual humana, un hito que hizo hablar de un antes y un después de Masters y Johnson. En 1970 aparecería la otra, más centrada en el asesoramiento de las dificultades más comunes, Incompatibilidad sexual humana.

 

Hubo otros hitos anteriores en esta clase de investigaciones como fueron los trabajos de Kinsey muerto en esos años (1956), y unos años antes, en Europa, el británico Havelock Ellis, que murió en 1939 y Magnus Hirschfeld, que había falleció unos años antes, en 1935. Entre los últimos tenemos también uno del grupo de Madrid, Gregorio Marañón con una serie de obras de interés capital, entre ellas, La sexualidad y los estados intersexuales, aparecido en 1930.

La investigación sexológica llevaba en esos años excelentes derroteros, pero poco de esto llegaba o entraba en la divulgación, de forma que cuando vemos esos primeros capítulos de la serie, la imagen patética de la exclusión de investigar sobre el sexo y, en contraste, las muchas escenas de burdel que hoy pueden resultar chocantes.

Los hechos no sucedieron exactamente así. La serie se ha tomado bastantes libertades. Por ejemplo, en este caso, esas secuencias de burdel que pueden ser, más que hechos históricos exactos, una alegoría de la realidad de la que partían porque era así como era percibida.

 

Algo parecido sucede con un William Masters presentado en el culmen del éxito de su carrera. Un poco más se acerca a los hechos el personaje de Virginia Johnson, tal vez por ser, dentro de sus dificultades, la más cálida y la que más entra en los dramas de los candidatos de la muestra de los experimentos.

Esa forma de presentarlo puede entenderse como un recurso, un tópico o estereotipo. Y lo sigue siendo en este caso. Entrar en esa área del conocimiento equivale a cerrarse muchas puertas. No negamos la parte de razón de este tópico precisamente nosotros que lo hemos vivido muy de cerca,.

 

Pero no nos ha gustado exagerarlo o insistir en esa morbosidad victimaria por encima de las hipótesis innovadoras que son las que ofrecen nuevas ideas a las que las instituciones suelen ser reacias. La forma de que los tópicos se refuercen y pervivan tanto es justamente que se habla mucho sobre ellos. Pero entendemos que el público televisivo necesita algunas dosis de esos estereotipos, lo mismo que necesita el otro lugar común de la auténtica ciencia, el cientificismo.

Seguimos, pues, con gusto esta serie que va por el segundo episodio al escribir esta nota. Y entendemos que no podemos pedir que una serie sea un documental pegado a los hechos. En todo caso, nos acercamos con gusto a esta vuelta de Masters y Johnson a la actualidad.

 

Todo ello no quita que el mensaje y el fondo de la investigación sexológica, sea de un gran interés, aunque sólo sea por el hecho de que suene y, por lo tanto, de contar con esta obra de gigantes que sacaron adelante en medio de esas miserias.

Masters y Johnson fueron durante las décadas de los sesenta y setenta, primeras figuras en las bibliografías de la comunidad científica y profesional de referencia. La acogida fue muy buena. Sólo las siguientes luchas de las industrias farmacéuticas han logrado que en las siguientes décadas sean casi ignorados. Pero los resultados de sus trabajos —criticables, como es lógico— siguen frescos y vivos.

E. Amezúa 

02
Octubre
INCISEX

Educación sexual en retroceso

 

La idea de sexo que hoy se ha extendido es genitalizada (96 %). Piensan que el sexo son los genitales (95.8%). Sus contenidos no distinguen entre Sexus y Eros, o entre Eros y Porneia (87%). Que Eros no es sino una pornografía blanda (89%). No se detienen en distinguir ideas y creencias (84 %) y, sobre todo, cuando dicen sexo no piensan en sus contenidos ni en actitudes sino en el uso de los genitales (97 %).

Estos algunos datos que se desprender de la muestra, aún provisional, del análisis sobre la idea de sexo que ha ido subiendo de presencia en las dos últimas décadas, marcadas por un progresivo recorte de la educación sexual en los Centros de Enseñanza, el sitio ideal para la educación sexual, según los participantes en la misma muestra.

Si bien en los últimos años se han notado los recortes debido a la crisis, la razón principal es anterior y apunta a la supresión de dicha educación sexual que se inició en los setenta y ochenta del siglo pasado y que, a su vez ha sido originada por un hecho apenas percibido por la población general. Este hecho ha sido la progresiva supresión de dichos programas y, sobre todo, el traspaso de esta materia de las instituciones educativas a las sanitarias como salud sexual.

Este hecho ha traído consigo que los programas de educación sexual hayan suprimido un trabajo centrado en las actitudes y los contenidos conceptuales por una simple charla dedicada al uso del preservativo o higiene genital, aunque el nombre que se use sea el de salud sexual.

La obsesión por evitar enfermedades y embarazos no deseados habría llevado a recortar tiempo de diálogo y debate horizontal y a centrar los objetivos en la práctica de la cópula con protección dejando aparte una red intelectual de detalles que acompaña a la idea de sexo y a su desarrollo en las relaciones en sociedad.

 

La muestra de este estudio ha sido diseñada con sujetos que se supone han recibido esa educación sexual limitada a la prevención en las dos últimas décadas. Se trata de sujetos con una media de edad hoy entre 22 y 35 años y que se han prestado de forma participativa para este análisis dentro del Programa Master en Sexología, educación y asesoramiento impartido por el Incisex con la Universidad de Alcalá que en este curso celebra sus 20 años de Convenio.

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Se da la paradoja que mientras unos profesionales se forman con más dedicación para la educación y el asesoramiento sexológico, las instituciones han reducido el tiempo de intervención de forma que no pueden tratarse ni ideas ni conceptos. "La educación sexual no es sólo prevención de enfermedades" —señala Ana G.Gonzalez, una de las que han seguido el Master hace ya algunos años y que hoy forma parte de la investigación.

"El sexo necesita ideas nuevas". —añade—. "Se desprecia a los alumnos dándoles sólo normas de conducta. Los adolescentes quieren otra cosa y de otra forma. Quieren bases teóricas y de conocimientos para hacerse una idea del sexo capaz de integrarlo en sus vidas y relaciones. Pero eso no se les da. No hay tiempo". —concluye con ironía—.

Otra conclusión es que, mientras se aumenta el conocimiento en otras áreas de la vida, en ésta, este campo de interés de los adolescentes y jóvenes es reducido a la más mínima expresión. El análisis ha sido presentado con motivo de la inauguración del Master en la convocatoria del presente curso académico cuyo objetivo es la formación de futuros profesionales de la educación y el asesoramiento sexológico.

La nueva paradoja es que. mientras unos se preparan para formarse e ir hacia adelante, los datos de la muestra arrojan un notorio retroceso. "Muchos dan por supuesto que se hace educación sexual en los Centros de Enseñanza —señala el profesor Amezúa, coordinador del Master y del estudio—. La realidad es que en estas dos últimas décadas la educación sexual ha entrado en un enorme retroceso".

 

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Algunas opiniones de nuestros alumnos

“El curso me ha aportado conocimientos nuevos que no hubiera podido recibir por otro lado.”
“Comprender el sexo es comprender a las personas y la sexología como ciencia de las personas.”
“Me ayuda en mi trabajo y en mi relación con los demás.”
“Tanto para mi formación profesional como para mi formación personal este curso ha sido muy importante. Estudio Psicología y considero que este tema sería interesante tratarlo en la carrera. Sin embargo, como actualmente no es así, estoy muy contenta de haber realizado este curso.”
“La mayoría de los profesores del curso me han parecido muy interesantes. Vine con ganas de conocerlos y no me han decepcionado. Me ha encantado su formación científica, técnicas y creación literaria de algunos.”
“El curso me ha aportado nuevas ideas sobre la sexualidad y creo que en un futro podré llevarlas a mi ámbito de trabajo enriqueciéndolo.”
“Puesto que soy profesora y trabajo en la educación me parece un campo muy importante para el futuro y para que este tema deje de ser algo inseguro, peligroso y sin conocimiento. Es importante cambiar la perspectiva de ello y poder transmitirlo a mis alumnos.”
“Como futura profesional del Trabajo Social este curso me ha aportado una visión mucho más abierta de lo que es la sexualidad y de la necesidad que tiene nuestra sociedad de mejorar el tipo de educación sexual que se nos da. No solo a la hora de descriminalizar el sexo sino a la hora de reconocer el sexo como parte fundamental de nuestra identidad, algo necesario para conocerse y algo a trabajar para cambiar hacia una sociedad mejor....”
“Conocer las diferentes teorías sobre el sexo, construir una definición más completa sobre lo que es el sexo, desentrañar las relaciones entre sociedad, sexualidad y moral/ética, saber solucionar problemas sexuales que me planteen en el aula cuando esté trabajando con niños. este curso me ha parecido interesante ya que lo podré aplicar en mi futuro como maestra, por eso lo recomendaría a la gente.”
“...yo recomendaría realizar este curso para descubrir y profundizar en conceptos nuevos....”
“Me ha dado un amplio conocimiento sobre la sexualidad. En este campo no tenía una gran profundidad porque en mi carera (Historia) no se toca o, cuando se toca, es muy superficialmente. Ha sido además un curso muy ameno gracias a la interacción tanto con los compañeros como con el profesorado.”
“Cuando vi el curso el primer día adquirí unos conocimientos de los cuales yo desconocía completamente. La verdad es lo que más me ha gustado, no son solo los conceptos teóricos que han creado en mí una base esencial acerca del tema sino que también los trabajos en grupo aplicados a muchos ámbitos de la vida cotidiana y que me servirán de ayuda a la hora de aplicar nuevas perspectivas acerca del tema.”
“Aprendizaje de contenidos y recursos procedimentales para educar sexualmente en distintos ámbitos.”
“...me ha servido para que en mi vida profesional como psicóloga sea más abierta de mente en cuanto a identidades sexuales de las personas y intente trabajar de un modo más educativo que restrictivo...”
“El curso estaba muy bien documentado y realizado. La mayoría de las clases han sido muy amenas y me hubiese gustado un poco mas de tiempo para seguir matizando las cosas. Las clases estaban muy preparadas y nos daban gran facilidad para participar en ellas. Personalmente me ha ayudado mucho para enfocar mi futuro como profesora con los niños, referentemente a su educación sexual.”
“Yo tengo una formación en ingeniería... para mi profesión creo que este curso poco me aporta pero creo que es necesario tener una educación sexual mínima que no se nos imparte anteriormente. Creo que un futuro si un día soy padre me gustaría saber como abordar este tema con mis hijos y este es otro aspecto positivo que le veo a este curso.”
“Las explicaciones y teoría dadas en el curso han sido muy interesantes y formativas. Me ha servido para tener más noción en estos temas y para tomar contacto en un ámbito del que no había estudiado nada. Además me puede servir para saber si realizar el master de sexología cuando termine la carrera. Me impresionó y gusto bastante la educación sexual que se da en los colegios y no me importaría poder trabajar e investigar en ese campo.”
“han sido 2 años muy importantes en nuestras vidas.”
“bueno pues el incisex fue como la casa del conocimiento.”
“nunca pensé que este curso me ampliaría tanto mi visión de la vida y de las personas.”
“a mi me ha llenado un montón el master en todos los sentidos.”
“ha sido el mejor teatro de mi vida.”
“una de las mejores elecciones de mi vida.”
“yo estoy muy contenta con el Master.”
“buenos profesores, buenas clases, buenos compañeros.”
“nunca imaginé la dimensión y extensión de este campo, así como su tremenda importancia en la vida de las personas.”
“la concepción de la sexología me ha cambiado totalmente.”
“los estudios que mas me han cambiado personalmente, lastima que no tuve mas tiempo para dedicarle.”
“en dos años, he aprendido mucho de algo que la gente piensa y cree que sabe y no es asi...”
“me ha servido para mi misma como persona... espero ahora poder ayudar a mis futuros usuarios.”
“ha sido toda una experiencia y mucha ciencia, más de la que parece a primera vista.”
“a mi las clases me han encantado.”
“Cambie de carril sin querer y a partir de entonces empecé a conducir bien.”
“me alegraba saber que los jueves tenía clase....”
“he aprendido muchísimo durante este master, es de las mejores experiencias que he tenido.”
“a mi de todos los master de sexología que vi en España, el de INCISEX es el que más me gusta.”
“orgullosamente creo que puedo decir que aprendí de uno de los mejores.”
“yo también estoy muy contenta de haber estudiado en INCISEX, y desde esta VISIÓN de DIVERSIDAD, DAR IDEAS, ETC....”

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