“..No conseguimos nada mediante la sola invitación a la denuncia si no cambian los contextos sociales, familiares, económicos y personales donde se sitúan las personas que viven estas experiencias. Un arrollador discurso de la denuncia no aporta gran cosa, más allá de un poder simbólico y ordenador de la realidad —basado en el miedo—, …” Más en RES nº120

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