PENSADORES DE LOS SEXOS

Con este título iniciamos una serie de pequeñas biografías de personas que se dedican o se han dedicado a pensar sobre los sexos. Haremos especial hincapié en los sexólogos y en las figuras más olvidadas

Iwan Bloch (1872-1922)

-Su vida

-Su obra sexológica

-Otros datos interesantes

Su vida

Considerado el fundador de la ciencia sexual (Sexualwissenschaft) o Sexología, Iwan Bloch fue un estudioso incansable de las más variadas materias. Hablaba 12 idiomas (entre los que se incluyen el hebreo, el latín y el sánscrito) y su biblioteca contaba con más de 40000 libros. Poco antes de morir, se había apuntado a clases de matemáticas para entender la teoría de la relatividad de Einstein.

De formación dermatólogo (eran los especialistas en enfermedades venéreas de la época), fue muy reconocido por sus investigaciones sobre la sífilis y la gonorrea.

Luchó a favor la abolición del infame parágrafo 175 del Código Penal alemán, que criminalizaba las relaciones eróticas entre hombres. Defendió además que los problemas psicológicos que pudieran tener los homosexuales no eran intrínsecos a su orientación sexual sino una consecuencia del clima social de persecución y la vida de ocultamiento y temor a ser descubiertos. No siempre pensó así, pero sus contactos con Hirschfeld le acabaron convenciendo de este punto.

Participó como médico militar en la Primera Guerra Mundial. A su vuelta, se sintió devastado emocionalmente. No volvió a recuperar el entusiasmo y los proyectos que dejó a medias al partir (como la segunda parte de su estudio sobre la prostitución) no los terminó.

Tras una insuficiencia cardiaca, su salud se resintió. Poco después tuvo una  trombosis generalizada; le amputaron una pierna y luego la otra. Murió con 50 años.

Su obra sexológica

Una de sus primeras obras (1899), publicada con el seudónimo de Eugen Dühren, es un estudio de la obra del Marqués de Sade,  que se caracteriza por una contextualización histórica de su vida y obra. Al año siguiente, descubre Las 120 jornadas de Sodoma, un manuscrito de Sade que había permanecido oculto hasta entonces.

El énfasis en la historia y la antropología será una de las claves de su obra sexológica, que aplicará tanto en sus investigaciones sobre la gonorrea y la sífilis, como en los dos volúmenes de Contribuciones a una etiología de la Psychopathia sexualis (1902-03), donde se opone a la teoría de la degeneración. Comprueba que las perversiones se dan en todas las culturas y en cualquier época histórica, luego no pueden considerarse patológicas sino fisiológicas. De hecho, piensa que si cualquier órgano sensorial puede funcionar como una zona erógena, lo llamativo no es que existan pervertidos sino que se vean tan pocos…

La vida sexual contemporánea (1907) se considera el compendio más completo sobre el saber sexológico de su época. Obra exhaustiva, goza de gran éxito editorial (11 ediciones en 10 años) y se traduce a varios idiomas. La versión española de 1924 se abre con un prólogo celebratorio de Marañón que lo caracteriza como “arquetipo del ‘tratado científico’”

Reafirmado en el papel de la historia como clave comprensiva, acomete un estudio de la prostitución con la idea de conocer el papel y estatus de la mujer.

Otros datos interesantes

Frase célebre: “O el ser humano es un ser sexual o no es absolutamente nada”(1904)

Tras leer a Bloch, Magnus Hirschfeld se animó a publicar en 1908 la primera revista dedicada a la sexología  como ciencia (Zeitschrift für Sexualwissenschaft ).

Le gustaba escribir de pie en un atril, mientras se balanceaba adelante y atrás, haciendo ruido con las llaves y las monedas que tenía en los bolsillos.

Considerado una enciclopedia andante, escribía de memoria casi todas las citas de sus libros; muchas no son exactas.

Su tumba está en el cementerio judío de Berlín-Weißensee.

Para ampliar

Llorca, A. (1996) La obra sexológica de Iwan Bloch, Revista española de sexología, nº 74-75, Madrid: Publicaciones del Instituto de Sexología.

Juan Lejárraga

 

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