Historia rigurosa de los burdeles

En los primeros siglos se establecían cerca de las iglesias para, al salir, poder purificarse. Siempre hubo burdeles a todo lujo para los altos burgueses y sucias cloacas para los más pobres.

El lugar en donde las prostitutas han ejercido con más frecuencia la prostitución es el burdel (borda = cabaña). Denominado también lupanar (lupa = loba, por la imagen de las lobas que aúllan a los lobos en la noche), el burdel o meretricio tiene su nacimiento, como hemos dicho, en tiempos de Solón, primer fundador de esta institución. El mundo clásico así lo vivió, lo fomentó y lo celebró. “¡Oh, Solón, bienhechor de la Humanidad, organizador de la paz y del progreso de la nación!”, exclamaba el poeta Filemón de Siracusa, celebrando este recuerdo…

SAN AGUSTÍN: TEORÍA DE LAS CLOACAS

En los primeros siglos de cristianismo las casas de prostitución existían normalmente. Son muy abundantes los testimonios de las condenaciones de los padres de la Iglesia en torno a estos centros de vicio. Sin embargo, es muy curioso cómo San Agustín – un poco en la línea de Solón – resaltó la necesidad de estas organizaciones para la práctica de la prostitución. Las comparó a las cloacas de las ciudades. Pero así como estas son necesarias, así también cree que es preciso opinar de la prostitución. Una expresión de San Agustín ha sido muy célebre: “Quitad los meretricios de la vida humana, y todo se llenará de libídine.” Algo así como las cloacas…

PURIFICACIÓN E HIGIENE

En la Edad Media los burdeles tenían por finalidad agrupar a las prostitutas de las calles, y reducirlas a estos lugares. Una ley francesa, en tiempos de San Luis, decía: “Toda casa de prostitución debe abrirse a menos de 300 metros de una iglesia, con el fin de que, al salir, todos puedan ir a purificarse.” Una nueva idea que aparece a finales de la Edad Media es la higiénica: “Para mantener los lugares de infección de enfermedades (se referían a las de transmisión sexual) aparte y recogidos.” Era un primer intento de protección de la salud pública. En las “Partidas” del Rey Sabio se habla de “las puterías, en donde los bellacos malos aguardan a las putas.”

CASAS PILOTO EN EL XVI

En la España del siglo XVI tenemos un ejemplo muy indicativo; se trata de una casa pública, abierta en Sevilla en 1519, y en cuya escritura legal se ponen las siguientes condiciones: “Primera, no admitir casadas ni mujeres del pueblo ni negros o de negros; segunda, que las admitidas no deben tener deuda; tercera, que compren los comestibles del mercado; cuarta, que el médico y el cirujano harán la visita sanitaria cada ocho días; quinta, que las mujeres que resulten tener enfermedades secretas serán conducidas inmediatamente al hospital; sexta, que a diario cada mujer pagará al concesionario un real de plata; séptima, que no ejerzan su oficio durante la Semana Santa, y si alguna quebrantase este precepto será azotada en público; octava, que las mujeres no llevarán hábitos religiosos ni tapices ni cojines a las iglesias…” Como esta “casa piloto” fueron miles las que se crearon…

BURDELES PARA REFINADOS Y PERVERSOS

El estilo de burdel, mancebía, casa de citas, hoteles de pasaje, etcétera, ha sido la forma más utilizada para el ejercicio de la prostitución a lo largo de nuestra historia. Con mayor o menor lujo el estilo es éste. Algunos han pasado a la celebridad por los refinamientos y las especialidades, tanto en lujos como en “caprichos o manías” para desviados o perversos. Los archivos secretos, o las crónicas más o menos divulgadas, dan cuenta de estos hechos en todos los países. Algunos quedan para feliz memoria como el inimitable “Chabanais”, de París, actualmente propiedad de Salvador Dalí. Una fortuna y un museo.

PLACERES SECRETOS DEL “CHABANAIS”

Unas palabras sobre el burdel más célebre del mundo: el “Chabanais” tiene una forma y gusto real y de altísima alcurnia. “Palacio de los placeres” ha sido llamado este inimitable superlujo, al que hoy le vendrían pequeñas las cinco estrellas de nuestra denominación turística. Fue abierto en 1880. Eduardo VII, cuando era todavía Príncipe de Gales, tenía allí su habitación reservada para sus orgías. Eduardo VII – para que se sepa – era hijo de la reina Victoria de Inglaterra, la mujer más puritana de la Tierra. Cuando la guía describe estas bellezas suele siempre hacer resaltar: “Al fondo de la pieza pueden ver la bañera de cobre, en la que su majestad Eduardo VII nadaba en el champán… A vuestra izquierda, el sillón de los amores, fabricado especialmente para su majestad…” Y así, el resto, sin omitir, evidentemente, las dependencias de torturas para los amantes del sadismo y otras desviaciones. Allí iban “los grandes de la Tierra”, en secreto, después o antes de sus discursos o sermones.

LOS ANTROS PARA LOS POBRES

No todos los burdeles fueron palacios del placer. Otros eran pequeñas cloacas nauseabundas, para los pobres que no podían pagarse más excesos. En esto – como en todo –, las clases hicieron la variedad… Es muy curioso repasar archivos, y detenerse en los museos del ramo en donde se encuentran las cuentas de los dueños o dueñas de estas “cloacas de pobres”. Son verdaderos antros de infección, en donde no faltan las tragedias y las muertes. Si los otros han sido llamados palacios del placer, a estos no les queda más asignación que las que condecían ciertos misioneros de época, como “antesala del infierno”, o “pudrideros de la perdición”. En realidad, de todo esto hay en la historia de los burdeles. Palacios de alta alcurnia y barrios chinos de miseria.

EROS CENTER, SUPERMERCADOS DEL SEXO

En nuestros días, una nueva vena parece que ha hecho florecer formas más “democráticas y al alcance de más bolsillos”. En algunos países se han propuesto ideas para la creación de “Supermercados de la prostitución”. La idea, como tal, no ha cuajado, pero sí otra similar. Los Eros Center. El modelo de Hamburgo, por ejemplo, que actualmente ha sido copiado en ciertas grandes ciudades con éxito… Desde 1967, la meca de la prostitución puede ser vista en Hamburgo. Su propietario, Willy Bartels, es el gran padrino de redes de cabaret y boites. En el Gran Eros Center se trabaja sin interrupción, tipo autoservicio o drugstore.

Desde las vitrinas o escaparates, una exposición permanente de profesionales sonríen y llaman a los interminables paseantes que contemplan, admiran y, de vez en cuando, pican. “Confort, seguridad y discreción” han sido el lema de esta nueva Meca de la prostitución. Todo ha sido previsto, todo ha sido organizado. Una empresa a pleno rendimiento, con todos los permisos. Como nos decía un día Yves de Saint-Agnès, gran conocedor de este raro y atractivo mundo, la Europa de los seis va hacia la Europa de los sexos. Los Eros Center empiezan a planificarse en distintos países.

¿PROSTITUCIÓN COMO SERVICIO PÚBLICO?

La idea y realidad de la experiencia de Hamburgo empieza a hacer pensar a otros países. Del Norte vienen sugerencias sobre una prostitución ordenada, como un servicio público. Del centro vienen los hechos. Entre el centro y el norte algo se está fraguando. La lucha contra el mercado negro de los proxenetas y explotadores está haciendo pensar seriamente a muchos. ¿Será la prostitución un servicio democrático asegurado, reconocido de forma que – también ahí – las aceitunas sean para quienes las trabaja? Se ha hablado de una socialización de la prostitución, de una municipalización… No nos metamos a profetas pero las cosas están así.

Efigenio Amezua

Convivencia (1975)

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