Artículos de Sexología y Sexualidad. El sexo, la sexuación y la sexualidad

“LA MASCULINIDAD Y LA FEMINIDAD”

 

En todo ser humano se dan caracteres de uno y otro sexo: luego todos somos bisexuales

Se ha hablado mucho en torno a la bisexualidad de cada ser humano, hombre o mujer. Unos están a favor, otros en contra. Freud afirmaba una especie de hermafroditismo psicológico en cada hombre y en cada mujer. Gérard Zwang proclama que la bisexualidad es un invento necio, un mito vacuo. Marañón probó que todos éramos un poco hombres y un poco mujeres. May Jane Sherfey prueba que todo hombre, antes de serlo, es originariamente mujer.

¿Quién está a favor? ¿Quién está en contra? Haría falta, entre otras cosas, saber de qué se está en contra o a favor. Digamos aquí, al menos para que sirva y en lo que sirva, que hay un hecho clave que todos pueden sentir dentro: unas ciertas reacciones, cualidades, matices, sentimientos, deseos y realidades que están a veces muy cerca de pertenecer a un sexo y otras al contrario.

Digámoslo de otra manera: hay una cierta «homosexualidad» latente en ambos sexos que no es eso que suele ser llamado homosexualidad. Podría mejor llevar el nombre de ambisexualidad. Unos hombres son más masculinos, otros lo son menos. Unas mujeres son más femeninas, otras lo son menos.

Hay hombres que gustan en mujeres caracteres que la sociedad atribuye sólo a hombres. Y hay mujeres que disfrutan de ciertas cualidades en los hombres que la sociedad ha tipificado como femeninas. Bisexualidad, ambisexualidad, ambivalencia, ambigüedad… palabras ellas mismas demasiado ambiguas bajo las cuales solemos etiquetar mucha riqueza, empobreciéndola.

No falta quien condena estos datos como empobrecimiento de las clásicas categorías de virilidad y de feminidad. No falta, a su lado, quien dice que la sexualidad de cada sexo degenera actualmente por un fomento de la proximidad. Es posible que, incluso, muchos lamenten los tiempos de las casacas y de los faldones ante la moda unisex.

Pero también es cierto que otros estén contentos de poder compartir más ricamente las sorpresas que nunca habían descubierto, justamente por muchos fenómenos nuevos que han hecho del hombre y de la mujer dos seres más cercanos. ¿Dónde está la frontera? El racionalismo cartesiano de la idea clara y neta, con escuadra y cartabón, ha dado lo que ha dado. Puede que esto dé otras cosas. ¿Mejores o peores? Distintas. Pero lo cierto es que todo esto no deja de ser una invitación a que cada cual explore y busque. Y elija por sí mismo.

Lo que no se puede hacer es seguir dando recetas y recetas que cada cual tiene que aplicar. En sexología hay un slogan: «Crecer y ser adulto no siempre coincide con crecer y multiplicarse». O dicho para que se entienda, por si acaso: que cada cual sepa a qué se atiene desde dentro, en lugar de que tenga que atenerse a lo que se entiende por la norma.

Por EFIGENIO AMEZUA

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