¿ES DESEABLE LA MUJER EMBARAZADA?

¿ES DESEABLE LA MUJER EMBARAZADA?

Afortunadamente, ha cambiado el comportamiento social de la embarazada y eso contribuye a que renazca una moda «pre-mamá», a que la mujer gane confianza y a que se muestre más bella y atractiva, rescatando su erótica.

En otros tiempos se miraba a la mujer embarazada con respeto sacral y con reticencia. Solía vestirse de una manera muy discreta –si no triste-, y solía guardar unos modales y composturas muy propios de «mujer seria y grave». La gravidez ha sido sinónimo de embarazo…

Nada tiene por qué extrañarnos que, en este contexto, la mujer embarazada fuera más bien una asceta continente que una mujer deseable. Era una mujer cumplidora de un deber, el de la reproducción. Y como tal era mirada y «respetada». En el fondo se barajaba el gran tabú con distintas etiquetas disimuladoras entre el sacrificio y la culpa.

En nuestros días la mujer vive su vida normal y al natural. Incluso la moda la ha integrado en sus esquemas. Hay una moda «premamá», hay –sobre todo- un deseo de reconocer el embarazo de un modo distinto. La mayor información sobre estos temas ha roto el gran tabú sexual, del que dependían muchos tópicos y bulos.

Todo esto ha contribuido a que, socialmente, la mujer embarazada viva de otro modo, se sienta de otro modo, y puede ser percibida y percibir de otra manera. La idea del dolor –asociada siempre al embarazo y al parto- ha sido sustituida por la alegría. Todos estos esquemas en los que hoy vivimos hacen que la mujer sea «otra».

Por otra parte, la pareja que se quiere suele seguir más unida en sus momentos delicados o especiales. Y el hombre está más cerca del «dentro» que ella vive. El hecho mismo de que los hijos puedan ser tenidos queriendo y no tanto por sorpresa es un motivo distinto que llena de gozo en lugar de la clásica resignación o la alegría forzada.

Uno y otro –los dos- van siguiendo los pasos del embarazo con más comunicación de intimidades. Y todo esto es –no cabe duda- una salsa en la que la dimensión erótica tiene otros matices. No hay mayor estupidez que oír hoy que una mujer embarazada no tiene atractivo erótico. Incluso ella misma se siente impregnada de sentimientos delicados y tiernos, deseosos de ser compartidos y vividos en común.

Son estas modalidades de la erótica que generalmente se han descubierto. Pero una enorme riqueza se cierne sobre ella y sobre él para que sea compartida con un aliciente que en nada envidia a otras fases o etapas de la vida conyugal.

Efigenio Amezua (Convivencia 1977)

Sexólogo

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