ASÍ HAN VISTO EL AMOR LAS GRANDES CULTURAS

Así han visto el amor las grandes culturas

Para Grecia y roma venía de los dioses; el cristianismo lo hace proyectarse de un solo Dios.

La renuncia a la carne y la abstinencia han influido en una larga tradición hasta nuestros días.

Según los dioses

Grecia tuvo un estilo amoroso a su manera. Distinto de Roma. Ambas culturas fueron distintas de la judía. Los griegos exaltaron la belleza física y atlética. Los romanos cultivaron formas más «civilizadas» y «amistosas». Los dos pueblos vivieron el amor según sus dioses, a quienes crearon como proyección de sus deseos. El pueblo judío tenía un único Dios. Más que la erótica, vivió la alianza y la fecundidad. Formas distintas dentro de tres culturas muy cercanas.

Alma y cuerpo

Nuestra cultura occidental nace de esas tres, y a ellas se mezclan otras venidas del Oriente, lejano y próximo. El dualismo, por ejemplo (alma y cuerpo), es típico del maniqueísmo. Muchas sectas pulularon en los primeros siglos por la zona madre de la cultura mediterránea, de forma que hoy resulta difícil a muchos comprender qué es judío, qué es cristiano, qué es griego, romano, gnóstico, etc.

Renuncia a la carne

El cristianismo dio un estilo de amor, que fue fruto de una encrucijada en la que se combinaron muchos hilos venidos de muy distintas partes. El amor –como estilo de vida promocionado por el cristianismo– es un nuevo vástago, un nuevo brote que nace híbrido, mitad judío, mitad griego, mitad romano, mitad según Jesucristo, visto éste a través de San Pablo. La renuncia a la carne será un estilo nuevo. El amor se espiritualiza para redimir al espíritu de los deseos carnales.

Predicación de abstinencia

El cuerpo, como expresión de amor, es castigado a ser cárcel y obstáculo. Así el amor es reducido al mundo del espíritu puro. Es decir: de la caridad. San Agustín se encuentra en la encrucijada. Es el hijo de un padre pagano y de una madre cristiana del siglo IV. Vivirá amores paganos, y más tarde se convierte al cristianismo y predica la renuncia y la abstinencia. Su filosofía ha influido en toda la tradición por los siglos de los siglos hasta hoy.

Nace el amor pasión

En el siglo XII se da un fenómeno «raro»: un nuevo estilo de amar. El de los trovadores y caballeros enamorados. Es el resurgir de Eros griego, que había quedado sepultado por la continencia cristiana. Resurge el Eros en amor y la herejía en el cristianismo: cátaros, albigenses. Formas de los antiguos restos aplastados por el imperialismo constantiniano. Es el grito de los herejes y el de los trovadores. Nace un nuevo estilo de amor: amor cortés, amor pasión. Este será el que nos quedará para el futuro, en lucha con la ascética cristiana.

Eros de los árabes

Dante adorará a su Beatriz, y el «dolce stil nuovo» del prerrenacimiento italiano conocerá también el Eros que le marcará siempre. Los árabes tienen su propia historia. Suele pensarse en tópicos fáciles al hablar del amor árabe, pero de «El libro de la flor» a «El collar de la paloma» hay toda una gama de formas muy diversas en los estilos de amar.

Varias formas y estilos

No nos detendremos más en esto. Queden al menos estas pinceladas para anotar que tal vez tenía razón Ortega dijo: «Yo diría que el amor, más que un poder elemental, parece un género literario…». Es cierto. Cada época, cada cultura, cada civilización, ha vivido sus propias formas y estilos amorosos. Muchos se empeñan en cantar a un único y solo amor ¿No será un absolutismo obcecado?

Por Efigenio Amezua (1975)

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