LOCURAS Y GRANDES TRAGEDIAS

Las formas con que se ha presentado el amor pasión

Las formas con que se ha presentado el amor pasión

Sin intención de hacer aquí una antología del amor pasión, intentamos esbozar simplemente unas cuantas de las formas que han dominado –en poco o en mucho- a todo hijo de vecino que una vez, o muchas, estuvo locamente enamorado. ¿Se lleva todavía esa clase rarísima de amor? Si, se lleva todavía.

DEL DELIRIO A LA DEPRESIÓN

“Todo lo que un día fue motivo de ilusión y de encanto, se me volvió, sin más, en desilusión y desencanto” (una confesión de amigo) “lo que durante este tiempo no vi más que ciegamente, lo veo hoy con demasiada claridad: ha sido todo un engaño y una farsa” (Extracto de una carta de ruptura).

Muchas personas pasan por extremos tan variados que bien podemos situarlos entre el delirio altísimo y la depresión. Un día sintieron los cielos y el universo abiertos. Otro día vieron todos los caminos cerrados. ¿Por qué? ¿Qué pasó en medio? Suele decirse muy rápidamente que se trata de una desilusión. De una decepción, “un mal de amor”, se expresaba en otros tiempos. Cosas que han pasado sin saber cómo y que muy pocos se han detenido a pensar. ¿Y si, de pronto, nos detuviéramos a hacerlo?

NOSTALGIA DEL PRIMER AMOR

“si el amor es una fiebre de buen tiempo, el odio es otra fiebre, y ésta de tiempo malo. Ambas son obras del azar. Somos así”. (Declaración de uno que se ha enamorado cuatro veces, y ha terminado odiando otras cuatro veces a la persona que decía amar). “Amor, amor, tierno amor, qué pronto empiezas y qué pronto acabas” (de un poema hecho por una niña de 15 años) “cae la flor agostada, cae el amor lo mismo que la flor” (de otro poema de la misma niña)

Los amores “color rosa”, primerizos, como de almendros en flor, han sido y serán sentidos por todos. Los amores primerizos son amores marcantes. Los que vienen después son buscados o vividos bajo la impronta de aquél. Los dulces amores de los catorce años… amores de primavera, amores tempraneros, amores de premonición… los petas han cantado estos amores hasta el agotamiento. Los hombres y las mujeres los han vivido hasta la desilusión o el delirio.

De mayores, los que un día vivieron estos amores suelen mirarlos con una gota de cinismo o con un respingo de humor. Ello no pita que, siguiendo la ley de la vida, todos vivan esta fase del amor lo mismo que viene cada año la primavera. Amores líricos, sublimes, angelicales o tiernos. A unos les recuerdan el tiempo de su añoranza; a otros, recuerdos imborrables.

EL AMOR QUE LLEGA TARDE

Quien más, quien menos, todos conocemos personas que han pasado su juventud y que “han sido presas de enamoramiento”, al margen de su marido o de su mujer oficial con quien un día se casaron. He aquí un testimonio: “por primera vez en mi vida y a mis treinta y cuatro años, he sabido lo que es amar. Nunca, hasta ahora, había experimentado una cosa parecida. No sé qué hacer. A veces tengo la impresión de mareos y vértigos. A veces me digo si no estaré soñando. Otras pienso que si se llegara a saber, preferiría que la tierra se abriera y me tragara. Pero yo no puedo hacer nada” (testimonio de una mujer, treinta y cuatro años, casada y madre)

El amor es una sorpresa, fatídica y fatal, agradabilísima y terrible. ¿Qué es el amor? Todas las definiciones parecen vacuidades. Y todas las definiciones pueden parecer muy poco al lado de los sentimientos de amor de quien los vive. ¿Es enajenación mental? ¿Es un poder extraño que no alcanzamos a comprender? Muy pocas explicaciones serán admitidas por quien vive esta clase de sentimientos. Hechos son hechos. ¿Es eso el amor pasión?

LA PRIMERA GRAN DECEPCIÓN

Muchos matrimonios han vuelto, vuelven y volverán de su viaje de novios (de su luna de miel) con un equipaje pequeño y andrajoso, desgastado, lánguido y seco, como una desilusión. La de creerse que el mundo era del color que siempre vieron cuando estuvieron enamorados. Unos meses, unos días, han sido suficientes para descubrir una realidad cruda, muy distinta a la que habían imaginado. “nos hemos equivocado”.

“Vino como el amanecer, marchó como el ocaso” “El sueño de una noche estrellada de verano” ¿Por qué será uno tan necio? (extracto de una carta). “Yo me di cuenta en seguida que aquello era otra cosa distinta a la que yo había imaginado” (extracto de otra carta). “Había soñado con un hombre amable y vi que ante mí tenía una fiera” (confidencia de una mujer seis años casada) “yo estaba loca por él…, y creo que él lo estaba algo por mí” (De la misma)

Cabe preguntarse, si se nos permite, qué es y en qué consiste el amor (o lo que suele llamarse amor) en tales casos. Se ha hablado de imaginación y de ilusiones. Se ha hablado de ensueños y de locuras. Con todas nuestras excusas, cabe preguntarse, insistimos, qué son estos amores tan potentes, tan exaltados, tan apasionados…, que duran, como la flor, una brevísima estación de tiempo frágil.

LA PASIÓN POR EL OBSTÁCULO

Hay otros amores denominados imposibles, “amores que matan”, amores que solamente es posible mantener a distancia y a merced de heroicidades. Cuando termina esa distancia o caen esas barreras que lo hacían imposible, se convierten en monótonos, obtusos e inaguantables. Pensamos, a título de ejemplo, en una pareja enamoradísima y capaz de sufrir la oposición de las familias, hasta situaciones vergonzosas e inhumanas. Pasados esos obstáculos, y cuando se trataba de hacer su vida, empezó lo que en ningún momento habían pensado, dedicados como estaban a los obstáculos.

Su forma de amor era superar obstáculos y barreras. Se dirían dos héroes a la conquista de una meta. Llegados a la meta, habían terminado su misión… esta forma de amor, de amor pasión, ha hecho muchas víctimas y sigue todavía haciéndolas. Una forma de amor que no es exactamente para convivir en la realización de proyectos comunes, sino para superar dificultades, tal y como la educación ascética y del sacrificio ha inculcado. Terminan las barreras y, con ellas, termina la forma impulsiva y pasional de amarse, que les mantenía en tensión. Superados los obstáculos, la tensión acaba.

AMOR, FURTO DE LA IMAGINACIÓN

Otra forma abundante de pasión y de tensión: la que da u otorga la ilusión. Hay muchas formas de ilusión y de entusiasmo. La ilusión, en su estricto sentido, es obra y creación de la imaginación. Cada uno de los dos enamorados hace “su castillo en el aire” sobre la excusa del otro. Se trata, en muchos casos, de verdaderos campeones del egocentrismo, que no ven en el otro al otro como otro, al otro, tal y como es, sino lo que ellos quisieran, imaginando, que fuera.

Cuando estas dos personas se encuentran frente a frente, en la grisácea realidad de cada día, suelen llevarse unas desilusiones impresionantes, capaces de hacer caer por tierra al más grande de lo que ambos habían denominado entusiasmo. “Yo pensaba que él era de otro modo” y “yo creía que ella era de otra manera”.

Los versos de Campoamor tienen muchas veces un perfecto cumplimiento: “Antes me pedías el dinero en flores; ahora me pides las flores en dinero”. Ilusiones, muchas ilusiones. Delirios, muchos delirios. ¿Qué fue lo que obcecó para no llegar a darse cuenta más que de la epidermis? El amor pasión, en muchas de sus formas, resulta ser una trampa ladina que se descubre estruendosa.

ES PRECISO CAMBIAR LOS ESQUEMAS

Ya nos las arreglaremos. Lo que más importa –lo único que importa- es quererse”. He aquí otros versos que resumen muy bien el espíritu de algunos: “Tenemos el amor, amor que inventa un mundo en cada esquina con sólo mirar la luz cada mañana”. Hermosos sueños –hermosísimos- que a todos han arrebolado de muchas maneras.

Es posible que lo que estamos sugiriendo sea tomando como cálculo. Es muy posible. No pedimos disculpas. Sólo indicamos formas diversas que estamos acostumbrados a ver de “mirar a las estrellas” y de “estrellarse”. ¿Pasó ya el tiempo de vivir así? ¿Pasó ya el tiempo de vivir de “amor y de agua fresca”? Es muy posible, y es real, que seamos tildados de prosaicos, por no decir de cínicos. Conste, y quede bien claro, que nuestra única intención es la de fomentar unos valores interpersonales que lleven a una convivencia en la ternura. Esta es la filosofía de fondo que guía todas nuestras páginas.

Si para ello es necesario cambiar de modos y de esquemas que se han mantenido siempre, no quedará más remedio que cambiarlos. Lo que aquí hacemos es informar, dar materiales, sugerir…

Efigenio Amezua (Convivencia 1977)

Sexólogo

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