Diez preguntas acerca de la masturbación

por Efigenio Amezúa Ortega

 

1. ¿Por qué se dice que la masturbación es solamente propia de adolescentes?

Por muchas razones. Aquí solamente vamos a tratar de ver algunas. Por ejemplo: durante mucho tiempo se ha hablado de la masturbación como de un vicio de internado o de una práctica sexual de quienes todavía no han llegado a la relación sexual. Del mismo modo, se ha hablado de la masturbación como de una acto solitario y se ha hablado mucho —es necesario reconocer que con verdad— de la soledad del adolescente. Por otra parte, nunca se ha hablado claramente de problemas sexuales más que antes del matrimonio. Como si el matrimonio acabara con ellos… Esto —insistimos— era la ley de otros tiempos. Pero a pesar de lo que nos parezca, no se cambian de modo de ver las cosas en dos meses. Era inconcebible en aquellos tiempos que un hombre casado se masturbara. Era inconcebible que una persona mayor “cometiera esa suciedad de jóvenes débiles y sin voluntad”. Se suponía que la madurez quitaba de la cabeza el sexo. Por todas estas razones se ha tomado siempre a la masturbación como sinónimo de adolescencia, de inmadurez, de soledad y de evolución. No se era sincero. Ese es el verdadero problema. No hace falta mas que recordar la escandalera que provocó el informe Kinsey  en 1950. Decir en público lo que se hacía en privado era un problema muy grave para muchos. Ahí está la pieza más delicada de todo este edificio. Hoy sabemos muy bien que hombres y mujeres de todas las edades y condiciones, de todas las creencias y éticas, de todas las ideologías… se masturban. Unos más, otros sin ella. Unos lo llaman caída y otros lo llaman desahogo. Unos se sienten contentos, otros deprimidos…. Todos conocen y viven la masturbación

 

2. ¿Qué enfermedades produce la masturbación masculina?

Respondiendo de un modo claro y tajante: ninguna. La masturbación no produce enfermedades de ninguna clase. Ni físicas ni mentales. Sin embargo, por un mecanismo muy comprensible, sabemos que puede producirlas. He aquí el modo: por hacerse a la idea de que las produce, por la culpabilidad con que muchos practican la masturbación, por la preocupación —incluso la obsesión— que muchos llevan dentro de que la masturbación produce enfermedades o consecuencias nocivas. No hay hoy un sexólogo que pueda afirmar lo contrario de lo que hemos dicho. No nos gusta ser radicales. Pero sabemos muy bien que, en este punto, la radicalidad es necesaria. La masturbación no es un fenómeno nocivo bajo ningún concepto, excepto cuando en la masturbación entran elementos externos a ella, como son concretamente la obsesión o los prejuicios. En tales casos no puede decirse que la causa sea la masturbación, sino el hecho simple y claro de que ese individuo en concreto necesita vivir su masturbación de otra manera.

 

3. ¿Puede la masturbación producir impotencia sexual?

Nuestra respuesta es igual de clara que en el punto anterior: la masturbación no es causa de impotencia. Sin embargo, muchos impotentes invocan a la masturbación como causa de su impotencia. Cuando se conocen bien los mecanismos de la sexualidad no podemos cometer el error tan extendido de confundir las cosas. Muchos pacientes tratados por nosotros mismos venían obsesionados hablando de su práctica de masturbación en otros tiempos. Incluso, a pesar de que nosotros insistíamos en otros puntos, ellos volvían una y más veces a decirnos y hasta a imponernos que lo que a ellos les ocurría era por haberse masturbado mucho durante su adolescencia. “Por haber abusado”. Los que han sido tratados de su problema de impotencia por nuestra terapia saben hoy muy bien que la masturbación no tenía nada que ver con su problema. ¿Por qué entonces su preocupación? Lo diremos muy claro: se recurre a los tópicos, a las “verdades” conocidas, se recurre a lo que se tiene. Por otra parte, muchos hombres viven su impotencia como un “castigo de algo”. La culpabilidad que ha creado toda nuestra educación en torno a la masturbación aparece en muchos casos concretos —digamos la palabra— como un pecado que tiene que expiarse, como “algo malo y nocivo cuyas consecuencias se tienen que pagar un día” Cuando alguien se sienta impotente, lo mejor que puede hacer es consultar a quien pueda orientarle. Decimos esto porque nos vamos dando cuenta de que muchos consejos no suelen servir para nada en estos casos. Una consulta es el mejor modo de que su problema se aclare. No saca nada con tratar de adivinar de dónde viene su impotencia parcial o total, accidental o permanente. Y, aunque esto pueda parecer muy reiterativo, diremos una vez más : la masturbación no produce impotencias.

 

4. ¿Es acaso la masturbación la causa de la pérdida del vigor sexual?

Existe una creencia muy curiosa —y tristemente extendida—, según la cual la práctica sexual es un gasto de energía. Partiendo de aquí, muchos, cuando llegan a sus años maduros, creen que su vigor sexual decae porque se han masturbado mucho durante su adolescencia o sus años jóvenes… Es una pregunta que se nos pone con muchísima frecuencia…”¿No influye en esto el hecho de haberme masturbado mucho?”, se preguntan infinidad de hombres. En nuestros días la sexología ha descubierto una verdad que debería tenerse en cuenta siempre. Viene a ser como un quicio, una piedra angular de las más interesantes para el bien de todos : “A mayor práctica sexual, mayor vigor sexual. Así podría ser enunciada de una manera muy simple. La masturbación es una práctica sexual. Sin embargo, sería muy bueno matizar esa afirmación de base. He aquí un matiz muy útil: la práctica sexual tiene que ser humanamente gratificante, alegre, lúcida y feliz. Lo cual es ya un poco más temerario, sobre todo si pensamos que las prácticas sexuales que han dominado nuestras vidas no han sido, por lo general, de este matiz. Este matiz puede hacer preocupar a muchos lo mismo que el principio de base puede ser muy alentador. ¿Qué hacer, pues? No es la primera vez que hemos sugerido la necesidad que muchos tienen de hacerse un chequeo de su erótica personal. Esta idea ha parecido descabellada a algunos, hasta el punto de tomarlo como un snobismo. Vemos, sin embargo, que el pasado no ha sido en balde. Y que sus huellas están ahí. No sugerimos que sea necesario ir a la consulta de un sexólogo. Pero sí que cada cual se tome el trabajo de ponerse un poco al día. Es el precio que creemos necesario pagar para poder disfrutar humanamente y a gusto de la propia sexualidad.

 

5. ¿No produce desgaste el abuso de la masturbación?

En primer lugar, es preciso aclarar el término de “abuso”. Lo que suelen preguntarse muchos —y muchas— es que la práctica excesiva de la masturbación desgasta el organismo. Vamos a lo concreto. En cuanto al sexo masculino, ninguno podrá masturbarse más allá de sus posibilidades, excepto en casos especiales y, por consiguiente, minoritarios. Suele pensarse que varias eyaculaciones semanales terminan por desgastar la capacidad productiva de semen en los hombres. Incluso que esta capacidad es necesaria para el organismo. Y que cuando el hombre se masturba priva al organismo de una energía que éste necesita para su mantenimiento. Es necesario anotar aquí un punto clave: la producción de semen procede de glándulas de secreción externa. Lo cual quiere decir —verdad de perogrullo— que no son de secreción interna. Las secreciones de tipo interno son necesarias para el organismo, y su privación produce fallos y desgastes en él. El semen o el eyaculado se produce para ser utilizado en la generación y para producir placer. De hecho, el hombre tiene a lo largo de su vida la polución o eyaculación nocturna como válvula espontánea y natural que libera la superproducción de semen. El semen no es necesario para el organismo, al menos en la medida en que la mentalidad popular suele entenderlo. Es, pues, un mito decir que la masturbación produce desgastes o priva al organismo de su energía necesaria. En cuanto a la masturbación femenina, no existe este mecanismo. No suele pensarse, pues, en ello. Sin embargo —la gente deseosa de buscar nocividad en la masturbación—, habla de desgaste psíquico. Hay que aclarar que la mujer excitada produce o segrega lubricación. Algunas más, otras menos. Iría por aquí el mismo problema planteado con relación al hombre. Pero es preciso, una vez más, repetir que ni el semen ni la lubricación son necesarias para el organismo. Y que la masturbación, desde este punto de vista, no tiene nocividad alguna.

 

6. ¿Puede ser nocivo abstenerse por mucho tiempo de la masturbación?

Esta pregunta viene de otro sector. He aquí, muy plásticamente, cómo nos preguntaba esto mismo un adolescente, en el coloquio que siguió a una conferencia : “Si el receptáculo destinado al semen se llena y se abstiene uno de masturbarse…, ¿no puede producir esto una explosión?” La risa fue el final de la pregunta de este chico, la risa general de todos. Una risa que, más que graciosa, era de liberaciones catárticas… Nuestra respuesta a esta pregunta es simple. Puede quien quiera —y quien siga las normas de su doctrina— abstenerse de la masturbación por los motivos que quiera, desde este punto de vista. En ningún momento va a explotar su sistema genital. Ya lo hemos dicho antes: para eso existen las válvulas de escape de la polución o eyaculación nocturna o durante el sueño. Todas estas visiones mecánicas y funcionales de la sexualidad están dominando muchas actitudes, tanto en pro como en contra de la masturbación. No suele pensarse en otro punto, que es muy importante: el cultivo de la sensualidad. Este punto es indudablemente más importante para el bienestar general que el hecho físico o funcional de producir y de gastar semen o lubricaciones. La sensualidad, es preciso decirlo, es el cultivo de las sensaciones agradables y placenteras a nivel sensorial, sensible, sensual. Ahí está una clave importante para comprender estos problemas. Y, una vez más lo decimos, la sexualidad, fundamentalmente, no es fisiología, sino dimensión personal.

 

7. ¿Produce la masturbación efectos psicológicamente nocivos?

Siempre se ha dicho que la masturbación es signo de egoísmo. Incluso en el sentido psíquico, siempre se ha dicho que crea personalidades cerradas en su propio yo, personalidades aisladas, muy metidas en sí mismas… De esto hay mucho de cierto y mucho de error. A nuestro juicio, la clave sería ésta: no debe ser confundida la soledad con el aislamiento. La persona que se masturba excluyendo todo tipo de relaciones sexuales, es muy de sospechar que no sea una persona equilibrada. La sexualidad —en su dinámica humana— esta hecha para ser convivida y compartida. esta es, al menos, nuestra opinión. La masturbación, según esto, puede ser un refugio ante la imposibilidad de una relación sexual. También puede ser episódica y ocasional. Hacer de la masturbación la práctica exclusiva, incluso la principal, es muy temerario. Pero sabemos bien que, en ciertas edades y ocasiones de la vida, la masturbación es el único recurso al que muchas personas tienen acceso. En tales casos convendría tener muy en cuenta lo que antes anotábamos: que la soledad no debe ser confundida con el aislamiento. Ahí creemos nosotros que radica una clave para responder a esta pregunta.

 

8. ¿Cómo influye la masturbación en las relaciones sexuales posteriores?

Esta pregunta es muy frecuente en este sentido: muchas personas —hombres y mujeres— piensan que, cuando de adolescentes o jóvenes, se han masturbado con frecuencia tal vez encuentren dificultades a la hora de compartir su sexualidad con la otra persona, su pareja. Mirándolo desde otro lado, hemos conocido algunos casos especialmente dramáticos en los que la idea de haberse masturbado —la idea, decimos, no la masturbación— ha llevado su matrimonio al traste. En este punto creemos necesario hablar con claridad. La masturbación normal o frecuente que precede a las relaciones sexuales puede tener un valor positivo para el futuro. Especialmente en la mujer. Existen hoy una serie de encuestas en las que podemos ver con claridad que las mujeres que han practicado la masturbación antes que las relaciones sexuales suelen vivir más intensamente éstas, más sensualmente, más placenteramente. El número de frigideces es claramente mayor entre las mujeres que no se han masturbado. Y el número de hombres que se quejan de eyaculación precoz va muy unido con el matiz de haberse reprimido de modos exagerados. Por estos hechos —y otros muchos—, la masturbación se revela como un conocimiento personal e individual del propio cuerpo y de su potencial erótico. La mujer consciente de esto puede compartirlo mejor que quien lo ignora. Conocer y saber vivir la propia sexualidad ya revela una disposición para compartirla. La mujer que espera a que el hombre la descubra y la “estrene” es una mujer pasiva e ignorante de su potencial. Hoy, por lo que se refiere a la mujer, esto ha sido estudiado con gran detenimiento.

 

9. ¿Por qué hay personas que disfrutan mas con la masturbación que haciendo el amor?

Hablando desde un punto de vista fisiológico, y, por tanto, parcial, la mujer puede llegar a una mayor satisfacción cuando ella se masturba que cuando hace el amor. Entre otras cosas, por el simple hecho de la capacidad ilimitada de la mujer para sentir orgasmos sucesivos. Ella puede conocer más su deseo y la forma de satisfacerse. En cuanto al hombre este fenómeno no suele ser tan común ni justificado. No tiene por qué extrañar, sin embargo, que haya parejas que disfrutan más en la masturbación solitaria e individual que en el coito común. Sin embargo, hablando en su sentido integral —no solamente fisiológico—. la sexualidad tiene más ventajas cuando se comparte. Entre otras cosas, porque la sexualidad no sólo es fisiología. Hablando muy en concreto, en muchos de estos casos es preciso reconocer que cada cual —dentro de los dos miembros de la pareja— sepa muy bien lo que él le va y que, sin embargo, el otro lo ignore. La puesta en común de los deseos mutuos suele ser el mejor camino para que los dos compartan lo que de otro modo viven por separado.

 

10. ¿A qué puede llamarse masturbación excesiva?

No podemos usar las matemáticas tratándose de una dimensión tan fundamentalmente humana como es la sexualidad. Vamos, no obstante, a intentar aclarar este punto por la vía de una aproximación. La fase de la vida que mas vitalidad posee es la adolescencia y la juventud. Nos referimos a vitalidad en su sentido fisiológico, más que nada. Por eso, es en estas épocas cuando más frecuentemente es practicada la masturbación. Hay personas que se masturban todos los días, incluso más de una vez al día . ¿Es esto excesivo? Desde el punto de vista sexológico, el criterio que nos parece más seguro es éste : lo que a cada cual le pida su bienestar. Pasarse de esto, puede ser considerado excesivo.¿una, dos, cuatro…., más veces al día? Hay personas capaces de ello y que no notan cansancio. Otras, sí. Hay personas cuya masturbación es relajada y lenta. En otras es nerviosa, ansiosa, inquieta y desazonante. El equilibrio en estos casos depende de la constitución de cada cual. La vida humana tiene exigencias de relación, de trabajo, de ocio, de creatividad… Centrar estas exigencias múltiples y variadas en la “satisfacción consumista de necesidades fisiológicas” no nos parece gratificante. Combinar todas ellas en una vocación personal de encuentros, de trabajos, de realización personal…, es por donde va nuestro consejo. En este sentido, los que hablan de una masturbación excesiva pueden hacerse ellos mismos su criterio personal y llegar a un equilibrio.

 

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