EL CONTROL DEL SEXO TIENE GRAVES RIESGOS

eleccionsexo

¿Una revolución a la vista?

LO INDESEABLE Y TEMIBLE

La posibilidad de elegir el sexo de los hijos –a nadie se le oculta- puede ser empleada para conducir la humanidad en una proporción de cálculo. Ni que decir tiene que todo depende de las voluntades que los muevan. Muchos se plantean si esto no será utilizado, como ya sucedió, con la selección racial planeada por aquel déspota que se llamó Adolfo Hitler…

El problema no se plantea solamente con la posibilidad de la elección del sexo. Ya está siendo abordado con motivo de las investigaciones dentro de la ingeniería genética. Pero, en cuanto al sexo se refiere, cabe preguntarse si el sexo a elección podría dar una superpoblación masculina o femenina, de forma que la vida en pareja cambie de talante. Es de prever que el gusto por tener hijos varones (más que por hijas) cambie. ¿Será esto cierto? Son preguntas, simples preguntas, que llevan dentro muchas consecuencias.

Existen ya algunas obras en las que apocalípticamente, se aventura un futuro de hecatombe. En otras, más optimistas, el mañana se prevé con más ilusión. Entre la realidad incipiente y la ciencia-ficción caliente, una opción se presenta hacia el futuro.

LAS VENTAJAS PERSONALES

Todos somos conocedores de casos en los que  «mis padres querían tener una hija, y, en su lugar, vine yo». O el inverso. En estos casos lo que se plantea es una violentación del sexo –y del género- de esa persona en cuestión. Se trata del rechazo del propio sexo, porque los que le llamaron a la vida habían llamado a otro. Este hecho es hoy el núcleo capital de muchas personas que se encuentran a disgusto con su sexo, con su género, y que se les lleva a una dislocación y a un desarreglo, a encontrarse mal con su sexo.

Para estos casos, es de prever un camino positivo. Igual que un hijo puede hoy depender del deseo de tenerlo y no de la casualidad, lo mismo ese hijo podrá en un futuro ser elegido también según su sexo. La elección del sexo no es un detalle más dentro de otros, sino la elección de una forma fundamental, que da luego uno de los dos modos de ser en la vida: el masculino o el femenino. Sabemos que este «modo de ser» crea hoy muchos problemas. Y es probable que cada vez vaya creando menos.

LO QUE SERÍA DE DESEAR

Más allá de la posibilidad de la elección de sexo, una cosa básica sería de desear: que cada cual acepte el sexo que tiene, y que la sociedad no segregue ni discrimine a los individuos por su sexo. Este problema no se arregla con la elección de sexo sino con el reconocimiento de los derechos más básicos y elementales de toda existencia humana a poder ser y desarrollarse según el modo peculiar de cada uno. Como puede comprenderse, el camino es todavía más complicado que el de poder elegir el sexo según unos métodos concretos.

Efigenio Amezúa (Sexólogo)

Convivencia Sexual (1978)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *