LA ENFERMEDAD MÁS ANTIGUA

LA ENFERMEDAD MÁS ANTIGUA

BLENORRAGIA O GONOCOCIA

DURANTE SIGLOS ESTUVO CONFUNDIDA CON LA MISMA SÍFILIS… Y ES NECESARIO DISTINGUIR LA UNA DE LA OTRA.

HAN SIDO TAN ESCASOS LOS CONOCIMIENTOS QUE, EN MUCHAS OCASIONES, SE LIGABA LA ENFERMEDAD A LA MENSTRUACIÓN FEMENINA.

La más antigua de las enfermedades de transmisión sexual –también la más abundante, más incluso que la sífilis─ es la que se denomina gonococia. En otros tiempos su nombre era el de «blenorragia» o «gonorrea», nombre que, literalmente, quiere decir «flujo o emanación de semillas».

Galeno ya habló de ella, en torno al año 125 antes de J. C. Otro testimonio curioso e interesante es el de la Biblia. Podemos leer en el Antiguo Testamento (Levítico, capítulo 15) las normas que Moisés y Aarón recibieron de Yahvé sobre este punto: «hablad a los hijos de Israel y decidles: cualquier hombre que padezca flujo seminal en su carne será inmundo. Esta es la ley de su inmundicia en el flujo, ya sea porque su carne destile el flujo, ya por retenerlo. Es inmundo…»

Siguen una serie de normas a lo largo de este capítulo, relativas ─según opinión común─ a lo que hoy denominamos gonococia. Moisés, ministro de la Salud Pública del pueblo israelita ─si así podemos expresarnos─, cumplió estas normas y las hizo cumplir. Los conocimientos de la época sobre estos temas eran, evidentemente, primerizos y se fiaban por la apariencia más que por la ciencia. De ahí que, en muchas ocasiones, la menstruación femenina fuera confundida con estas cosas.

EXPERIENCIAS VALIENTES PARA ESTUDIARLA

Otros datos de la antigüedad atestiguan que esta clase de enfermedad ha sido conocida desde tiempos muy remotos. Sin embargo, cuando el problema se planteó con más agudeza fue en el siglo XV, con la situación alarmante provocada por la sífilis. Se ha pensado durante mucho tiempo que ambas enfermedades ─gonococia y sífilis─ eran una misma realidad bajo distintos síntomas.

Es célebre y muy curioso lo que hizo un cirujano escocés, John Hunter (1728-1793), para comprobar esta similitud o su posible diferencia: Hunter se inoculó a sí mismo «el veneno» de un paciente que tenía ─según él─ las dos enfermedades: sífilis y gonococia. El final de su vida fue nefasto: parálisis cerebral.

A finales del siglo XVIII Benjamín Bell, un médico de Edimburgo, fue el primero que diferenció ambas enfermedades. Por cierto, sus experiencias no han dejado de tener su historia negra. En lugar de actuar como Hunter, que se inoculó a sí mismo, Bel lo hizo con sus estudiantes… sin embargo, hasta finales del siglo XIX, no se llegó a una apreciación científica fundada de lo que era la gonococia.

AL FIN, VENCIDA

Hasta los años 30 la gonococia se trataba de afrontar con lavativas y otros métodos similares. En torno a esta época, con la introducción de las sulfamidas, la enfermedad empezñó a ceder de un modo optimista. Y solamente con la penicilina ─hacia 1943─ se pudo tratar con las garantías de eficacia que tenemos hoy de un modo categórico y total.

La historia tiene, pues, semejanzas con la sífilis, pero es preciso, al menos hoy, distinguir claramente lo que es una enfermedad y lo que es la otra.

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