ESTUDIAR EL SEXO

…    El sexo que nos interesa estudiar es el sexo humano: el sexo de los seres humanos. No el de los machos y las hembras sino el de hombres y mujeres: de seres con biografía e historia; y  con conciencia de ellas. En realidad,  hablar del sexo humano es una tautología.

    Es este sexo el que nos crea problemas, el que plantea preguntas. Los problemas relativos a los machos y las hembras sólo suscitan preguntas o problemas propios de una parcela acotada de la botánica o la zoología. En el estado de mezcla en el que nos encontramos, distinguir hombres y mujeres de machos y hembras puede parecer una osadía. Pero no es ni más ni menos que acotar y definir el campo de estudio y su objeto. Es lo que han hecho los sexólogos de la primera generación y, desde ahí, los siguientes.

    Como una consecuencia de esta concentración también  estos grandes sexólogos —los primeros teóricos del sexo— empezaron por crear conceptos y nociones propias del sexo humano. Ello condujo a un planteamiento chocante, en ocasiones considerado escandaloso: el de dar la preferencia a las ciencias humanas y sociales sobre las ciencias biológicas y naturales.

    Preferir no es excluir; y, menos aún, enfrentar;  sólo es cambiar el orden de la prioridad.  Este salto tendrá como resultado una gran cantidad de efectos, el primero de los cuales es precisar lo que se entiende por sexo y de qué hablamos cuando hablamos de sexo….

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