¿Qué es realmente un sexólogo?

¿Qué es realmente un sexólogo?

Un sexólogo no es un urólogo ni un psiquiatra, tampoco es un ginecólogo ni un endocrinólogo. Un sexólogo no es, como muchos piensan, un fontanero de las vías genitales. Un sexólogo tiene conocimientos en esas ramas, pero ninguna de esas ramas son su especialidad. Suele distinguirse bien un problema físico o fisiológico de otro. Pero no suele darse esa claridad cuando se trata de problemas sexológicos.

Nada de esto nos extraña, porque –lo sabeos todos– los problemas sexuales no han solido nunca ser tratados como tales, sino camuflados u ocultados debajo de otras etiquetas. Las razones también las conocemos. Y no vamos a insistir.

Por otra parte, ha solido siempre verse la sexualidad desde un ángulo patologizante y morboso. Lo cual ha dado una idea de enfermedad. Cuando alguien tiene un problema no quiere que le digan si es o no una enfermedad. Lo más cierto es que esa persona se queja de algo. ¿De qué? Los síntomas no siempre van parejos con la realidad del problema. un problema sexológico es un problema humano con muchas repercusiones e incidencias en diversas manifestaciones de la vida. Por eso suele despistar a muchos.

¿Cuál es, en realidad, la especialidad del sexólogo? En primer lugar, dadas las múltiples incidencias de esta clase de problemas, el sexólogo suele trabajar en equipo. A veces otros especialistas le envían sus casos y a veces es él quien los envía a los demás. El trabajo en equipo es el mejor servicio que puede hacerse por lo benéfico que resulta para la persona que «no sabe realmente lo que tiene, pero lo que si sabe es que algo no va bien en él o en sus relaciones».

El urólogo trabaja con los desarreglos orgánicos o fisiológicos de las vías urogenitales. El neuropsiquiatra trabaja con la patología nerviosa y mental humana. El ginecólogo se dedica al tratamiento de los problemas genitales femeninos. El endocrinólogo a las hormonas, dentro de cuyas funciones se encuentran las sexuales… todas estas funciones no estuvieron separadas en otros tiempos. Ahora si lo están, e incluso cualquiera, por muy profano que sea, puede darse cuenta de ello.

El sexólogo no es especialista en ninguno de estos campos. Su profesión se centra en la sexualidad. La idea que solemos tener de la sexualidad suele ser bastante organicista y funcional, bastante confundida con el funcionamiento de las vías genitales. No hemos tenido mucho en cuenta el carácter dinámico de la sexualidad como dimensión psicosocial humana y por eso el confusionismo es grande.

¿En qué se centra el trabajo del sexólogo? Dicho de una forma breve y clara: en la dinámica de la sexualidad, en sus conflictos, en sus manifestaciones normales o anormales, en sus disfunciones y en los problemas que estas complicaciones acarrean. De ahí su trabajo a un nivel general y preventivo como es la educación sexual y a un nivel terapéutico o clínico como sexoterapeuta. Estos dos campos suelen ser los específicos de la profesión sexológica.

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