LO MAS IMPORTANTE DE ESTA CIENCIA “LA SEXOLOGÍA”

Lo más importante de esta ciencia

Existen muchos escritos, libros, revistas o publicaciones en general que dan información sobre problemas concretos de la sexualidad. Cada autor o cada obra suelen ser cooperaciones valederas o no según cada caso. Lo que, dentro de todas estas manifestaciones, me parece más importante es el aporte de una sexología como ciencia y no solamente como anécdota o incluso como dato informativo.

Lo que la sexología está tratando de lograr en nuestros días se centra en una búsqueda. Esta búsqueda, dicho sea de un modo muy rápido, podría ser descrita como una visión coherente del fenómeno sexual humano. Ahí radica a mi juicio la investigación sexológica.

Hay muchos autores de libros o de artículos, que, desde enfoques muy diversos, dan ciertos datos útiles de información para individuos o parejas. Pero es muy curioso constatar la falta de un lenguaje coherente, de un fondo común científico, de un enfoque integral capaz de unir en una visión humana esos datos desarticulados o articulados únicamente en virtud de una utilidad o de una gratificación más o menos eficaz.

Esta búsqueda de la que hablamos está apenas entrando hoy de una manera seria y clara. Al gran público no suele llegar. En nuestros artículos alguien podrá ver un poco de esto. Al menos en lo que a nosotros personalmente se refiere. La búsqueda de este filón, de esta vena –léase si se quiere, de esta filosofía de base- es a nuestro juicio la gran empresa que hoy se plantea la sexología como ciencia.

¿Cuál es el alma que anima este filón de base? Podemos resumirlo en los siguientes puntos:

Primero. Llegar a un reconocimiento de que toda persona, por el hecho de ser persona, es sexuada, masculina, femenina, homosexual… las excepciones no hace sino confirmar la regla.

Segundo. Reconocido este primer punto, es preciso el paso a un segundo tramo, que consiste en que cada cual sea capaz de asumir personalmente ese hecho. Un nuevo paso –dentro de este punto- es que la sociedad asuma socialmente el mismo hecho, contando con él, obrando en coherencia con él.

Tercero. La sexología, como ciencia humana, sería de este modo una ciencia útil y práctica, capaz de estudiar los hechos y darles una coherencia humana. No sé si se percibe el carácter sociopolítico en el que estamos insistiendo. Precisamente porque la sexualidad es un fenómeno humano, personal y social. Se equivoca quien pretenda reducir la sexualidad a un objetivo de laboratorio aséptico, en el que se estudia la funcionalidad de la misma, independientemente de la ética y de la sociología. Pretender esto es ir en contra del carácter propio de la sexología como ciencia humana.

Cuarto. El profesional de la sexología saca de todos estos datos algo muy fundamental: marcar de dónde se viene y hacia dónde se va; cómo se ha vivido, cómo se vive y cómo sería bueno que se viviera la sexualidad. ¿Con qué fin? Helo aquí: con un cultivo del más valioso fruto de la sexualidad que es la ternura humana compartida en la convivencia. Hacia esto apunta hoy lo más importante de la sexología como ciencia.

Efigenio Amezua

Convivencia

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