Comentarios sobre “La inadaptación sexual según Masters y Johnson”

Ya en el prólogo Masters y Johnson establecen dos importantes líneas estructurantes del libro: el efecto tranquilizador de su trabajo en cuanto que “refleja la verdad establecida en material sexual, no el mito o la falsa interpretación” y el concepto de inadaptación sexual, que remite a un ajuste, a una coordinación entre los miembros de la pareja sexual más que a la patología. Otro apunte que ya avanzan en el prólogo es su propuesta de la pareja terapéutica, “un equipo bisexual que trata a las parejas con inadapatación sexual”.

De la obra de Masters y Johnson y destacaría en primer lugar la revolucionaria simplicidad de su propuesta. Para saber sobre algo primero hay que investigarlo, e investigar significa preguntarse y observar sin hacerse ideas previas sobre las respuestas, mantener los ojos pero también la mente abierta para darse cuenta de lo que sucede realmente. Y esto constituye el punto de partida de su trabajo: observar qué ocurre desde que una persona en estado de reposo comienza a excitase y concluye con la descarga de la tensión sexual. Es a partir de esta observación que se puede señalar lo común y lo individual y poner el punto de comparación para determinar cuándo este proceso está alterado por alguna circunstancia. Por ejemplo, en su época -y yo diría que en la nuestra también-la idea de realizar una observación directa del coito era escandalosamente revolucionaria, pero ¿de qué otra forma se podría saber qué es lo que pasa realmente? Este impulso investigador libre de prejuicios es lo que también les permitió desarrollar innovaciones técnicas como, por ejemplo, el pene artificial para estudiar los cambios en el interior de la vagina. Además, esta descripción de los cambios va acompañada de un “relato” del proceso en el que se producen, el ciclo de la reacción sexual, ciclo que constituye un mapa de la respuesta sexual con sus distintas fases: excitación, meseta, orgasmo y resolución.

Es también una idea revolucionariamente simple, vista desde la época actual, considerar que la inadaptación sexual es una cuestión de la interacción entre las dos personas implicadas y, por tanto, que la búsqueda de solución corresponde también a las dos. Para Masters y Johnson el paciente es la relación, no una persona determinada ni únicamente un comportamiento concreto. De esta forma no hay culpables, no hay ofendidos ni ofensores, ya que lo que aparece perjudicado es la relación en sentido amplio, la interacción y, por tanto, las dos personas. Una muestra de ello es la definición de eyaculación precoz que proponen los autores: frente a una medida temporal, establecen como criterio la satisfacción de ambos miembros de la pareja. La propia denominación nos da la pista: eyaculación precoz, es decir, demasiado pronta, pero ¿pronta para qué? Para que ambos puedan quedar satisfechos. Por eso mismo las consecuencias de la eyaculación precoz se expresan en términos de relación de pareja: distanciamiento, falta de comunicación, crisis en el desempeño de los roles sexuales. La patología no tiene aquí cabida en cuanto etiqueta estigmatizante o causa etiológica fundamental ya que el origen de la mayor parte de las dificultades que presentan las parejas en sus interacciones sexuales se deben a falsas creencias, actitudes inadecuadas o aprendizajes que limitan la expresión de la función sexual. En este sentido es que los autores señalan su interés de volver a naturalizar el sexo. Este interés por la sexualidad natural es el que hacía que seleccionaran únicamente a voluntarios “sexualmente normales”, tanto física como funcional y emocionalmente.

Dentro de una óptica sexológica, destaca también la consideración de la sexualidad desde un punto de vista evolutivo, observando y preguntándose acerca de los cambios que se producen en la función sexual con la edad. Estas observaciones les llevan a afirmar no sólo la posibilidad de comportamientos sexuales en personas de edad avanzada sino también la permanencia del deseo, algo generalmente negado bajo la influencia de los presupuestos de la sexualidad reproductiva.

La combinación del enfoque de investigación básica y aplicada, es decir, de investigación teórica y aplicación clínica es un rasgo básico del trabajo de estos autores. Así, la investigación sobre la fisiología de la concepción es utilizada para ayudar a parejas infértiles, los conocimientos sobre anticonceptivos para aplicarlos al control de la natalidad y los descubrimientos sobre diversos aspectos de la reacción sexual humana para ayudar a las parejas con problemas de inadaptación sexual, término que podríamos considerar un precursor del de dificultades comunes. La consideración de los factores ideológicos y culturales en cuanto a su capacidad para generar mitos, falsas creencias, actitudes y expectativas, es también un aspecto importante de su legado que enlaza con su interés en la promoción de la educación sexual como forma de resolver la mayor parte de los problemas que se expresan en la esfera sexual. El propio libro “La inadecuación sexual según Masters y Johnson” es una versión divulgativa de “La inadecuación sexual humana”.

El diseño de un programa estructurado de educación y tratamiento es otra importante novedad, al igual que la composición del equipo terapéutico: 2 coterapeutas, uno masculino y otro femenino. Como bases del programa de tratamiento están la consideración de la relación, como ya se ha comentado, la educación y la evitación de juicios morales o personales sobre los comportamientos de los pacientes, es decir, la neutralidad terapéutica en un tema habitualmente lleno de opiniones y aseveraciones morales, aspecto ya señalado anteriormente por Ellis. Por este motivo el inicio del tratamiento es el mismo independientemente del contenido de la queja de la pareja: recogida de la historia sexual, que incluye la exploración de mitos, actitudes e informaciones erróneas, expectativas de rol, sistema de valores en relación con la sexualidad… y la técnica de focalización sensorial. Solamente a partir del quinto día de tratamiento se aborda el problema concreto, es decir, casi un tercio de las dos semanas de tratamiento es común para todos los casos y, en consonancia con el interés en la sensorialización de la pareja, las posturas de aprendizaje propuestas implican un extenso contacto corporal además de la acción específica que implique la técnica concreta. Me gustaría utilizar este detalle para resumir el enfoque de Masters y Johnson: recuperación de la naturalidad del comportamiento sexual dentro del marco de la relación sensorial y afectiva con uno mismo y con el otro.

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