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Ver extractos de la Revista Española de Sexología


PORTADA REVISTA ESPAÑOLA DE SEXOLOGIA Nº 101-102

III. UNA PROPUESTA PARA EDUCACIÓN SEXUAL





En educación sexual apenas se ha abordado el tema de las fantasías sexuales desde la investigación, sobre como tratarlas para integrarlas a partir del imaginario en nuestra propia realidad.



Las fantasías representan una vía para captar la dinámica del deseo sexual. La fantasía erótica es definida por Crépault como "una percepción mental que se presenta muy a menudo bajo una forma más o menos imaginada y teniendo un valor hedónico y excitatorio".



El deseo sexual puede existir sin la presencia consciente de la fantasía, sin embargo, en la fantasía hay siempre un deseo. A través de la fantasía, el deseo se precisa y se concentra (Crépault); según Freud, las fantasías así como los sueños "son realizaciones de un deseo".



Algunas fantasías se nutren del mundo de las perversiones, a las cuales nosotros preferimos llamarlas peculiaridades, que son objeto de deseo. Pero, ¿qué pasa con todos los deseos que se consideran indecentes?, cómo educadores, ¿que podemos hacer?. Efigenio Amezúa propone acercarnos a la fantasía teniendo en cuenta que la clave del deseo nos puede dar alguna utilidad, si lo entendemos como fantasía del deseo del sujeto, en lugar de como perversión o patología.



Es indudable que la intervención en la fantasía no tiene unas vías claras, pues es difícil entrar en cómo administrar las fantasías. La vía de entrada es a través del relato, con el cual se puede analizar el grado de coherencia , perversión, etc., y la afectación que el relato tiene en el sujeto, pudiendo quitarle parte del miedo que producen las fantasías, por el hecho de exteriorizarlas y poder verlas como algo normal, no como perverso. Lo que preocupa mucho es lo peligroso que puede resultar llevar a la practica las fantasías. Y una fantasía no se realiza ni tiene por qué realizarse si no es como tal fantasía, en esto reside su valor y su realidad.



Quien tiene una fantasía cultivada, tiene menos posibilidades de llevarla a los actos compulsivos. (Amezúa, 1999).



Nosotros proponemos que en educación sexual se trabaje fundamentalmente el tema de las fantasías sexuales relacionadas con el deseo, para lo cual se puede investigar y trabajar en los siguiente aspectos de las fantasías:



  • En lo que produce miedo, es decir en los fantasmas sexuales, entendiendo por fantasma las fantasías que producen temor.
  • En las que producen sensaciones de excitación sexual. A partir de las cuales podemos en cualquier momento provocar conscientemente esas imágenes para satisfacción propia.
  • Desculpabilizar las fantasías supone poder entender qué sentido tienen en la historia de la persona y deslindar el campo de lo imaginario del campo real.
  • Percibir las fantasías como algo positivo en cuanto que nos enseñan una parte inconsciente nuestra, a tener placer, a vivir diferentes emociones, jugar y crear con el imaginario, e incluso puede ayudarnos a producir cambios en nuestra vida en aquellos ámbitos que deseamos.


Las fantasías eróticas a su vez ayudan a tener un mayor conocimiento de la personalidad del sujeto, a la comprensión de su problemática individual y a la desculpabilización de ella e iniciación de cambios al hacer este proceso consciente. Y al desarrollo sexual, crecimiento personal y creatividad, dado que la persona se abre a un mundo imaginario y eso puede repercutir en distintas esferas de su vida, no sólo en la sexual.



También es importante a la hora trabajar las fantasías distinguir entre:

  • Las que surgen espontáneamente, de forma no voluntaria, inconsciente.
  • Las que se producen conscientemente, de forma voluntaria y decidimos reproducirlas porque nos erotizan.
  • Las que tengan un claro contenido sexual, bien sean genitales, por ejemplo, una penetración falovaginal o una masturbación, y las de un mayor contenido sexual referido a la globalidad, en la que intervienen mas elementos corporales, así como caricias, contacto erótico de miradas, componentes románticos, etc.
  • El contenido sexual no es explícito, como en el caso del fetichismo, en donde una pieza de ropa puede adquirir un sentido erótico.
  • El sujeto puede formar parte del escenario que elabora o bien ser un espectador pasivo de la escena, identificándose con algún personaje.
  • Las fantasías pueden mostrarse en imágenes claras y precisas y remitir a realidades concretas, o bien estar constituidas por elementos abstractos con valor evocador.


El tratar el tema de las fantasías y realidad es importante subrayarlo, por los temores que generan este tema debido a la confusión que tienen algunas personas entre el campo de lo imaginario y el de lo real.





Distintas técnicas y juegos



  • "Mi propia fantasía sexual". Se les pide a los participantes que escriban un sueño o fantasía que hayan tenido.
  • "Fantasía en grupo". Entre todo el grupo se inventan una fantasía sexual basándose en algunas palabras para incluir: cuerpo, atracción, pecho, etc., y otras que aporte el grupo.
  • "Fantasías inacabadas". Todo el grupo o parte de el, escribe cada cual el inicio de una fantasía dejándolas inacabadas, para posteriormente barajarlas y entregárselas al azar para que las finalicen tratando que les toque una fantasía diferente de la que habían iniciado. Otra formula es entregarles las fantasía inacabadas o los del sexo contrario para que las finalicen.
  • Utilizar literatura erótica, cine, fantasías dirigidas, o sobre sus ideales de la vida sexual. Para ello se les pide a los jóvenes que al leer la literatura erótica o ver alguna película, se fijen bien, en las sensaciones que les producen, si sienten tensión en los genitales, si se notan excitados, si observan cambios en la respiración, etc., qué emociones les surgen, también que se den cuenta de los detalles, del lenguaje empleado -palabras tiernas, soeces...-, qué les gusta o no del desarrollo de la historia, de la actitud de los personajes, etc., así como qué modificarían del guión o de los personajes.
  • "Relato erótico". Piensa en alguna situación erótica que haya experimentado en tu vida. Puede haber sido un episodio largo o corto, incluso algo extremadamente fugaz, como una sensación. Lo importante es que fue placentero, excitante para ti. Date un tiempo para recordarlo. Luego escríbelo. Cuando lo hayas hecho fíjate en que es lo que te produjo placer de esa situación o esa historia erótica, que detalles fueron para ti importantes, etc.




Fantasías dirigidas o visualizaciones



Otra forma de trabajar las fantasías es haciendo uso de la técnica de las fantasías dirigidas o visualizaciones, que consiste en primer lugar en pedir a la persona o al grupo, que adopten la posición que les permita relajarse mejor, para pasar a darles instrucciones para que vaya relajando el cuerpo miembro a miembro. Una vez que la persona a conseguido eliminar las tensiones o al menos la mayor parte de ellas, pasamos a exponer la fantasía dejándoles un espacio de tiempo en cada frase, para que les dé tiempo a ir formando la fantasía y enriquecerla con sus aportaciones personales, y que serán, la mayoría de las veces, los elementos más ricos y significativos. Después de finalizar la fantasía dirigida, se realiza una elaboración con lo que cada cual haya sentido y experimentado con la misma.



Detallamos a modo de ejemplo, 2 visualizaciones de Carol G. Wells.



La visualización siguiente ayudaría a disfrutar de las caricias eróticas.


Zonas erógenas



Imagínese a sí mismo en un lugar aislado e intimo. Puede ser una casita en la montaña, una casa a orillas del mar sobre un acantilado o cualquier otro sitio que se le antoje. Quizá haya allí una chimenea donde arde el fuego, una vista de las que cortan la respiración, una cama, un sofá o una alfombra confortable. ¿Y por qué no las tres cosas? Lo importante es que el ambiente le haga sentirse cómodo, seguro y en la intimidad. Puede imaginar también una agradable música de fondo.



Vuelva ahora a su imaginación creativa hacia la presencia de otra persona. En el entramado de su mente, pinte esa persona exactamente como le gustaría que fuese. Deje entonces que cobre vida un lugar a su lado.



Visualícese siendo objeto de caricias eróticas. Las recibe en las partes de su cuerpo que son más sensibles a ella. Puede incluir los dedos de las manos y de los pies, las orejas, las nalgas, los genitales, los pezones, los pechos o cualquier otra zona erógena. Piense en cómo le gustaría que le tocasen e imagine que le tocan así. Mientras conserva esa escena en la ente, fíjese en que su cuerpo empieza a hormiguear y en que experimenta una sensación placentera en los genitales. Siente como un ligero desasosiego en todo el cuerpo y desea mover la pelvis. Ese despertar resulta excitante, pero no surge nada más que disfrutar del placer de la sensación.



Esta otra serviría para habituarse a la fantasía sexual.


La simulación



Imagine que está leyendo una revista o un periódico. Acaba de leer el mismo párrafo dos veces y se da cuenta de que no se concentra. Deja a un lado la revista o el periódico y cierra los ojos. Le vienen entonces a la cabeza imágenes eróticas. Al recrearse con esas imágenes durante algún tiempo, empieza a sentirse excitado. Resulta agradable saber que se puede prolongar el placer. Está empleando ahora la imaginación para suscitar el placer. Saber que unas imágenes que no son reales son capaces de hacerle sentirse tan bien, no le causa ningún desasosiego. Continúa experimentando con ellas y descubre que algunas le excitan más que otras. Esa excitación le parece segura, por lo que decide dejar que las imágenes sigan fluyendo.



Las fantasías dirigidas participan de algunas de las características de los sueños, con la diferencia más llamativa de que estos últimos suelen aparecer, muchas veces sin coherencia aparente, difusos y en ocasiones de forma angustiosa. En cambio la fantasía, al encontrarnos en estado de vigilia y relajados, las defensas impiden que nos metamos en una situación en exceso angustiosa.



Otra propuesta para trabajar las fantasías, sería la utilización de los procedimientos que se disponen de la elaboración de los sueños en la terapia Gestalt, e intentar descubrir el mensaje que encierran. Pasamos a continuación a describir algunos de ellos.





  • Método de la silla caliente o de la silla vacía.

Esta es una de las formas más usadas en Gestalt y consiste en que la persona establezca diálogos con las distintas partes o elementos de la fantasía, para ello, colocamos al fantaseante en una silla y hacemos que dialogue con las partes problemáticas o conflictivas de la misma.

  • Técnica de seguir las sensaciones que van surgiendo a medida que vamos elaborando las fantasías.
  • Fantasía dramatizada con el grupo

Utilizamos esta dinámica solicitando al fantaseante que distribuya los elementos de sus sueño entre los diversos miembros del grupo. Una vez adjudicados los papeles cada participante actuará desde el rol asignado con los otros miembros. Esta forma permite que cada persona que colabora explore también aspectos suyos y no solamente la persona que fantasea, además de que saca al grupo de la actividad pasiva y observadora, que generalmente tiene, colaborando tanto en beneficio del fantaseante como del suyo propio.



En cualquiera de estas propuestas es importante tratar de deslindar la excitación sexual del contenido ideológico, es decir, que los jóvenes puedan darse cuenta de si se sienten excitados a pesar de que puedan hacer una crítica al contenido de dichas imágenes.

IV. EPILOGO





No nos gustaría que el trabajo presentado se quedara tan solo en un conjunto de datos y pequeñas conclusiones sacadas a partir de ellos, que aunque pueden ser útiles no reflejan del todo la "pasión" subyacente que reside en cada una de las líneas que ilustran hojas y hojas escritas.



Si algo pretendemos es de alguna manera hacer nuestra pequeña contribución a la Sexología, aunque sólo sea simbólicamente. No callar las voces que gritan desesperadamente y reivindican una educación sexual en condiciones, sistematizada, pública y profesional, que es el canto de sirena que se escucha y se escucha, pero que al final termina muriendo en tierra de nadie. Si tuviéramos que sentenciar algo de manera rotunda después de concluir este trabajo es la honda carencia de una educación sexual integral dentro del actual sistema educativo, reflejado nítidamente en las propias palabras de los jóvenes que han hecho posible este trabajo. Una de las frases expresadas por ellos es ilustrativa: "El tema de las fantasías no existe en una educación sexual nula" Aunque a mucha gente le importe un pito, los profesionales sexólogos, especialmente, tenemos el deber inexcusable de fomentar y sembrar tierra fértil donde sólo hay sequedad, desgana e indiferencia, que a la larga no se queda sólo en eso, sino que se vuelve gran masacre no penalizada; masacre en la calidad de infinidad de evoluciones y crecimientos personales de muchos niños y jóvenes que nos rodean y que impotentemente rumian en silencio el propio silencio al que les sometemos.



Todos, y aquí no hay excepción, tenemos la responsabilidad. No en debates, ni en discursos, ni detrás de un micrófono. La vida cotidiana debe ser tierra fértil para transmitir, recordar, cultivar..., no olvidar. A ello os invitamos y os animamos.



[Tomado de : Investigación sobre fantasías eróticas en jóvenes:Análisis de contenido.Una propuesta para educación sexual. Por Roberto Alvarez Rueda y José Luis Beiztegi Ruiz de Erentxun, Revista Española de sexología nº 101-102, Madrid ,2000.]

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