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Hace ya años escribí un artículo en un conocido diario titulado De la estética y la erótica. En él contaba cómo en muchas ocasiones se confunde la belleza estética con los atractivos eróticos. O mejor dicho, se considera a alguien atractivo por el hecho de ser guapo.

Sería bastante tonto que tuviera que afirmar que no tengo nada contra la belleza. Esa belleza que con frecuencia se acompaña de un adjetivo, física. Tampoco contra otras clases. El detalle curioso que quiero destacar es que -por nuestra profesión- hemos entrado en intimidades de algunos modelos de belleza. Pero para centrarnos más en el día a día, diremos de guapos y guapas.

Si analizamos estos casos y añadimos otros, hay una conclusión que surge. Y es que los atractivos eróticos no van de la mano de esas bellezas estandarizadas o tópicas que tanto suelen ser objeto de comentarios.

Un día Zeus le preguntó a Eros qué era lo que él gestionaba: Todo el mundo sabía que Afrodita era la diosa de la belleza. Y con la belleza también sumaban sus atributos que terminaban siendo de la fecundidad, sin duda por aquello de la asociación del uso de los genitales que poco a poco han ido tomándose como sexo.

Hay una larga lista de nociones que se alborotan y terminan asociando muchas cosas en esos atractivos que llevaban a la procreación como hoy llevan al placer y a todo se llama caóticamente sexo. De ahí que Afrodita (o Venus) siga yendo de la mano de Eros sin que se sepa muy bien qué pista éste o qué es lo que gestiona. Según una versión, la respuesta que le dio Eros a Zeus a su pregunta fue: “La Erótica no es ni la Estética ni la Física. Y yo lo que gestiono es precisamente la Erótica”.

Resulta muy curiosa este respuesta porque más de dos mil y pico año después seguimos aún con ese embrollo de no saber quién es Eros y qué es lo que, como dios o como concepto, -según el término que queramos elegir- cae bajo su competencia.

Si dejamos de hablar de dioses y hablamos desde conceptos, hay un contenido que parece claro cuando se trata de belleza física. También lo está cuando se trata de Estética. Pero parece que no importa mucho lo que es competencia de Eros, es decir, la erótica.

Y sin embargo -lo sabemos- en la vida de cada día (o sea, fuera del satinado o los píxeles) no es la física lo que atrae, ni el vigor, por más que lo parezca. Ni esa belleza que se lleva cantidades de Euros en millones. El secreto de Eros está en que sin ser fuerte o típicamente guapos hay quienes crean unas complicidades de atractivos muy apañados.

No tiene nombre grande ni comercial. Y sin embargo, esos apaños suelen ser lo que más gusta a muchos. El número uno en la escala de deseos, la letra alfa. Y dan ganas de decir algo que es mejor no decirlo en alto para que cada cual lo diga como quiera en su intimidad.

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