EL HOMBRE DEL QUE TODOS SE REÍAN

Un ensayo en forma de relato sobre cómo los seres humanos dejaron de ser redondos y de algunas consecuencias que se siguieron

Segunda entrega: LA CIUDAD BAJO LA NUBE

  1. Amezúa y N. Foucart

(edición y notas)

 

  1. El orden de la city
  2. La fórmula

En la ciudad había, pues, buen ambiente. Y decían que habían dado con la fórmula.

Y cada vez había más ars amandi. Y decían muchas veces: haz el amor, no la guerra.

Y se entendían entre ellos. Y el amor crecía. Y no pensaban ya en la guerra. Y la fórmula daba resultado.

  1. La city

Y mientras sucedían estas cosas, había surgido otra ciudad. Y la llamaban la city.

Y la city se había hecho más grande que la polis donde vivían los seres cortados.

Y los que gobernaban en ella no veían con buenos ojos lo que llamaban seres cortados y ars amandi.

  1. El golpe de timón

Y decían que eso de que no hubiera guerra no podía ser. ¿Cómo se iba a mostrar el poderío?

Y buscaban la manera de dar un golpe de timón para cambiar el orden de las cosas.

Y también decían que había mucho sexo. Demasiado. Y que eso tampoco podía ser.

  1. El otro orden

Cuando decían que había mucho sexo querían decir que había mucha fornicación descontrolada.

Para ellos el sexo era lo que llamaban concupiscencia y lujuria. Y caos y desorden.

Y decían que hacía falta orden. Otro orden. Lo que ellos entendían por orden.

  1. La otra fase

Y muchas mujeres habían empezado a desarrollar una gran actividad. Y hablaban de otra fase.

Habían creado muchos grupos de trabajo. Y un lema que los distinguía de los anteriores.

Era el género. El género era su distintivo para explicar todas las cosas que querían transformar.

  1. Las discusiones

Y decían que el sexo no era la respuesta al amor sino un dispositivo de la reproducción y el placer.

Y que la mujer había sido víctima de ese dispositivo. Y que había que poner el género en su lugar.

Y se proponían transformar la vida de las mujeres y los hombres del futuro de la city.

  1. El eslogan

El sexo, decían, es naturaleza y destino. Instinto y fisiología. Y las mujeres son obra de ese pasado.

Y añadían: la mujer no tiene que ver con el sexo. Es el género el que importa. Y lo repetían mucho.

Y se convertía en un eslogan que prendía y se extendía en la city con un gran entusiasmo.

  1. La ocurrencia

Esto dio a los que gobernaban una ocurrencia. Era usar esa energía para su golpe de timón.

No era la primera vez que lo habían intentado, aunque las circunstancias no habían acompañado.

Pero en aquel tiempo el sector más radical se había hecho muy poderoso en la vida de la city.

  1. Los lobbies

Y habían organizado lo que llamaban lobbies o think tanks dedicados a organizar estrategias.

Y observaban y planificaban acciones para dirigir con eficacia lo que llamaban su orden.

Y todos coincidían en utilizar la energía de los grupos en pro de la causa de las mujeres.

  1. ¡Ya está!

Y en un momento dijeron: ¡ya está! Esta es la manera eficaz. Y todo saldrá perfecto.

Y algunos se preguntaban qué querían decir. Y ellos respondían: el golpe de timón.

¿Se referían a servirse del entusiasmo de las mujeres para su plan? Y no se veía claro.

  1. El disfraz

A pesar de las explicaciones, no era fácil entender lo que querían decir. No se veía con claridad.

Y el hecho de que no se viera con claridad era como un disfraz que lo volvía aún más eficiente.

Y, sin dudarlo, se pusieron manos a la obra. Y empezaron con las operaciones y estrategias.

  1. Contra el sexo

Cuando éstas se extendieron por los grupos de mujeres se produjeron muchas discusiones.

Algunos grupos eran partidarios de ir directamente contra el sexo. Otros preferían matizar.

Y decían: podemos transformar la situación de las mujeres sin necesidad de ir contra el sexo.

  1. La opción dura

Y decían también que el sexo era una cualidad que unía a todos más que separaba.

Y que no había que despreciar esa cualidad. Menos aún, convertirla en foco de confrontación.

Pero el equilibrio de los debates se rompía en favor de la opción más dura, la más intolerante.

  1. Primeros pasos 

Una de las primeras medidas fue la supresión del mismo lenguaje sexuado. Y crearon el término sexista.

La noción de machismo, que había sido utilizada hasta entonces, no era suficiente.

Es el sexo, repetían, el que hay que erradicar. El sexo es la raíz del mal y del desorden.

  1. El proceso

Y el sexo se identificaba cada vez más con el vicio y la depravación. Y con el desorden.

Y ya no se veía como se había visto antes. Y cambiaban el contenido de muchos términos.

Y hablaban de sexo para decir pornografía. Para ellos el sexo y la pornografía eran lo mismo.

  1. Más pasos

Y, en lugar de prostitución, decían que había que hablar de esclavitud sexual.

Y a los proxenetas los llamaban empresarios del sexo. Y hablaban del negocio del sexo.

De esa forma el sexo se convertía en una agresión contra la dignidad de las mujeres.

  1. Odioso y repulsivo

Y desde unos grupos replicaban: las palabras no son ingenuas. Vivimos en ellas y con ellas.

Y desde otros grupos decían que el nombre de las cosas era el que se elegía.

Y que lo importante era la dignidad de las mujeres. Y hacían al sexo cada vez más odioso y repulsivo.

  1. Las leyes

Y el adjetivo sexual se llenaba de un contenido impresentable y abyecto. Y agresor. Y detestable.

Y, con ese contenido, se introdujo en el código de derecho penal. Era, decían, un paso decisivo.

Y añadían: así no se podrá decir que esto es cuestión de una moral puritana. La ley era para todos.

  1. El culpable

Y hacían declaraciones anti-sexo que eran acompañadas por abusos y vicios de la vida cotidiana.

 

Y muchas mujeres repetían sin cesar: no queremos ser objetos sexuales de los hombres.

¡El sexo es el culpable de todo lo que sucede a las mujeres. ¡Abajo el sexo!, ¡el género al poder!

  1. ¿Qué sucedía?

Y a los abusos y agresiones de mujeres les aplicaban también el adjetivo sexual.

Los que no estaban enterados de lo que sucedía se preguntaban: ¿qué es esto?

Y no se distinguía qué era una lucha en favor de las mujeres y qué era una lucha contra el sexo.

  1. Distintas caras

En algunos grupos decían que una y otra cosa eran distintas caras de la misma moneda.

Y en otros grupos se preguntaban de qué moneda se trataba: si del sexo o de las mujeres.

Y tenían que callarse si querían tener dinero y seguir siendo parte del movimiento de lucha.

  1. La otra cara

Y veían que los del golpe de timón se aprovechaban de todo lo que se hacía en estos grupos.

Y lo dirigían según sus intereses. Y su objetivo era la implantación de lo que ellos entendían por orden.

Y decían que la lucha por este orden estaba por encima de cualquier otra lucha.

  1. La única verdad.

Y las preguntas inoportunas se volvían intocables. Eran temas para los que no se hacían estudios.

En la city todo era en pro de la dignidad de las mujeres. Y sólo había esa verdad.

Y el sexo se fundía con la agresión. Y sobre este sustantivo se colocaba el adjetivo sexual.

  1. El silencio

Y, en un momento, el sexo y la violencia se hacían una misma cosa. Y algunas preguntas seguían.

¿Cómo se había asociado el más deseable de los valores con su más rechazable anti-valor?

Pero esas y otras preguntas eran reducidas a silencio. Así era

porque así debía ser. Y punto.

 

INDICE GENERAL

  1. El orden de la city 5
  2. La fabricación del enemigo 19

III. Análisis en la ciudad 33

  1. El relato continúa 47
  2. La erótica y la amatoria 59
  3. Las formas de hacer 71

VII. Otros episodios 85

VIII. La nube sobre la ciudad 99

  1. El color plomizo de la nube 113
  2. Los últimos debates 127
  3. El rictus de Eros 141

XII. La ciudad y el cielo azul 153

Notas y comentarios 165

[Por capítulos]

Índice analítico 181

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *