Ahora que empieza el curso y nuevas promociones del Master de Sexología, educación y asesoramiento sexológico, nos encontramos con un conocido tema que es el de la separación entre la militancia y el conocimiento.

No. Nosotros no somos militantes por más que, en ocasiones, nos empujen o nos metan en el activismo. Tal vez resulte duro y tajante decir esto, de entrada. Decir que no somos militantes en pro de causas hoy bien conocidas, es algo que suele caer a muchos como un jarro de agria helada.

Pero, a renglón seguido, viene lo que somos -o al menos nos sentimos-. Lo nuestro es el estudio y el conocimiento. Lo nuestro son las nociones y conceptos. Este es el campo más necesitado de la Sexología hoy.

No estamos frustrados por no ser militantes. Somos conscientes de nuestros límites -muy grandes-. Se quejan los militantes de causas bien conocidas de que estamos yendo hacia atrás. Muchas subvenciones se han recortado.

Está muy claro que no son tiempos buenos. Pero hay algo muy curioso. Y es que la voluntad de estudiar esta disciplina, con todas las dificultades que tiene, se ve este año más palpable que en épocas anteriores.

No sé a qué puede deberse esto. Tengo algunas hipótesis que ni siquiera voy a plantear aquí. Pero quiero detenerme sólo en la gran demanda que hemos recibido de solicitudes.

Esta es la novedad de este curso. Y la otra novedad es el entendimiento de esa separación de militancia y conocimiento que auguran nuevos tiempos. Todos afirman que el futuro está en el conocimiento. Es ya eslogan de uso de los nuevos tiempos.

Que otros hagan bien su trabajo en la militancia, que eso es lo suyo. Lo nuestro es el estudio y el conocimiento. No es posible se parar cosas que han solido juntarse demasiado. Pero en este caso también percibo buenas vibraciones.

Y tampoco es el momento de hacer valoraciones comparativas o juicios de valor sobre esas dos tareas diferentes. Lo que sí tengo claro es que la sexología necesita avanzar en el conocimiento.

Lo mismo que tengo clara esta otra diferencia que durante años me ha costado también más de un mal entendido. Que la Sexología necesita teoría, marco teórico y conceptual. Y sin teoría no hay ciencia.

Estas nuevas promociones vienen también con muchas ganas de esto. Por eso, a pesar de las dificultades económicas… ¡Gaudeamos igitur!

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