John Money describe esta organización de la manera siguiente: "La industria del abuso sexual se ha desarrollado (en USA) bajo la influencia de los arquitectos de la contrarreforma sexual y se ha puesto a su servicio como un agente de dicha contrarreforma. Será tarea de los futuros historiadores el determinar el grado en el que esta contrarreforma sexual ha sido orquestada por un liderazgo antisexual, organizado por las agencias de la religión y el gobierno, las leyes y la política. Se puede dar por seguro que esto no ha sucedido por casualidad. Sin embargo, cuanto más fuerte ha sido la marea, mayor ha sido el número de cómplices arrastrados por ella.

Antiguamente la industria del abuso sexual siguió un camino soterrado que no encontraba resistencia entre sus trabajadores. Mirando en perspectiva, estos trabajadores siguieron la corriente de los cheques de pago como las gaviotas siguen el camino equivocado. En su mayor parte habían sido preparados para el Trabajo Social. O bien en Psicología, para ejercer como asesores o consejeros o para otros servicios de la Salud Pública. La mayoría no tenía un conocimiento de los principios básicos de la Sexología. Sus servicios fueron requeridos predominantemente en casos no auténticos de abuso sexual sino de sospechas y acusaciones infundadas en el marco de demandas de divorcio y custodia de los hijos. En muchos casos la única evidencia de abuso sexual fue arrancada a los niños por estos trabajadores (Coleman, 1984; Berharov, 1985).

En la actualidad, veladamente, aunque sea falso, se acepta el dogma de la industria del abuso sexual bajo la argumentación de que los niños nunca mienten sobre el sexo. Un corolario también falso, es que las fantasías de los niños son incapaces de pseudologías fantásticas. Con el camino aclarado así y para darles ostensiblemente acceso directo a la verdad absoluta, los trabajadores de la industria del abuso sexual tuvieron las manos libres para desarrollar sus inquisitoriales métodos de interrogación (Coleman, 1990). El catálogo de indicios de comportamiento de abuso sexual se ha tomado en préstamo del catálogo de indicios de la anterior industria organizada en torno a la masturbación durante el siglo XIX (Money, 1985).

Los trabajadores de la industria del abuso sexual están hoy acomodados respetablemente en la comunidad profesional como miembros de sociedades profesionales. Ni siquiera la credibilidad de lo científico o lo ético de sus prácticas ha sido examinada por dichas sociedades de forma rigurosa. La Sexología profesional ha sido y continúa siendo culpable por dejación en este aspecto. Por no hacer nada, la Sexología ha dado por hecho el antisexualismo que será su propia némesis, del mismo modo que la tolerancia con la eugenesia social se convirtió en la némesis de la Sexología bajo Hitler…" (Anuario de Sexología, (1999), 5, pp.28-29).

 

VER TAMBIEN:

Agresión sexual, Abuso sexual, Acoso sexual

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *