Esta fórmula o expresión ha tratado de conjuntar, por un lado, la amatoria como ars amandi y, por otro, la dosis razonable de los sujetos en la pragmática de una alternativa al modelo medieval del amor pasión, excluyente por definición de todo ejercicio de razón en los amantes. La posibilidad de una amatoria razonable se plantea, sobre todo, a partir de la Ilustración, con el reconocimiento de la mujer como sujeto, al mismo nivel que el hombre. De ahí su coincidencia con el nuevo paradigma del hecho de los sexos en el intento de explicar de forma científica y razonable un fenómeno siempre dejado al albur de la pasión y fuera de toda lógica o razón. La amatoria razonable es una fórmula cada día más entendida y, sobre todo, viable. Su traducción moderna se hace más viva cuando, en lugar del antiguo modelo de amantes en un marco de distancia y prohibición —de no convivencia, en definitiva—, se plantea esa convivencia diaria de los amantes que desean compartir una dosis o porción de sus vidas. La noción de amatoria razonable se emparenta con la moderna noción de pareja

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