La difusión de los medios anticonceptivos como recursos para evitar la concepción no deseada ha solido quitar interés al concepto de aconceptivos como situaciones, de por sí, no conceptivas. Sin duda el gran protagonismo ocupado todavía por la cópula o coito ha dejado en la penumbra esta otra modalidad que la Terapia sexual, indirectamente ha contribuido a poner en primer plano. Se trata de dar interés a las relaciones sexuales que, no siendo coitales, no son obviamente conceptivas. Contar con los medios anticonceptivos implica contar con la cópula como única conducta. Contar con las situaciones aconceptivas equivale, pues, a abrir más y más el campo de posibilidades en las distintas modalidades de las relaciones sexuales. Desde que, progresivamente, la cópula ha dejado su sitio de referencia, y desde que el encuentro de los sexos ha tomado su relevo, los medios anticonceptivos no se centran ya en el coito. De ahí la ampliación de su noción con la inclusión de los aconceptivos.

Con la evolución de las costumbres, y, sobre todo, con el desplazamiento de la cópula por el encuentro entre los sexos, los medios anticonceptos, centrados clásicamente en la realización de aquélla, han sido también replanteados al no ser ya sólo los centrados en la práctica coital sino también una serie de conductas o maneras de hacer, de por sí, aconceptivas.

 

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