Esa mañana en el Master de Sexología el tema de la discusión en la clase era el paso, en la evolución de machos y hembras a hombres y mujeres. Se había hablado de la percepción del masculino y el femenino y del interés de los conceptos y sus términos para podernos entender.

Se plantearon nociones como evolución a partir del Homo Sapiens, de sus pasos en ese proceso de humanización iniciado hace miles de años ¿cuántos? Lo que sí estaba claro era ese proceso de la humanización. A veces, siguiendo a ese Homo de la especie humana, se usaba indistintamente los términos de humanización y hominización.

Pero había una cosa que sobresalía de las otras. Y era un hecho, mejor o peor llevado, pero cierto y perceptible: el paso o salto, de ser machos y hembras a ser hombres y mujeres.

Se notaban dos líneas: recurrir más a hombres y mujeres que a machos hembras — dijo alguien como una intuición— podía ser más útil que hablar tanto como se habla de machismo, aunque sea para luchar contra él. De repente surgieron algunas disonancias.

Y la discusión se acaloró hasta el punto de perder o casi olvidar el tema del que se hablaba que era ese paso o salto en la evolución de milenios que se ha producido y por el cual tal vez no se haya dejado del todo de ser machos y hembras pero lo que sí parece claro es que somos hombres y mujeres. Ese es el hecho referencial evolutivo. Y éste es el que nos lleva a pensarlo en el marco sexológico.

¿Por qué, entonces, recurrir al machismo ? Alguien también nombró el hembrismo como su homónimo paralelo. Si a los hombres se les acusa de machismo —dijo una del grupo— también a las mujeres se las puede acusar de hembrismo.

Alguien recondujo la discusión y la llevó al eje que era el tema que se trataba. Tal vez —al hablar tanto de machos y de machismo— nos olvidemos que no somos ya machos o hembras sino hombres y mujeres. O mujeres y hombres, si se prefiere.

A fuerza de hablar tanto de él —se oyó otra voz—, se deja de plantear cómo somos o podemos ser las mujeres y los hombres de hoy. Y eso es más interesante. La explotación del machismo empieza a resultar un poco aburrida. Incluso a dejar de lado lo más interesante.

Y volvimos al eje del planteamiento. Y al concepto de ser sexuados que es lo propio de esos seres humanos y de su humanización. [E. Amezúa] 

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