NUEVE PRINCIPIOS BÁSICOS:

1.- Una información básica y elemental sobre los procesos fisiológicos, psicológicos y sociales de la sexualidad humana en las distintas edades.

2.- Una información que ayude a tomar conciencia de lo que implica para cada cual la sexualidad. Lo cual. Equivale a una información educativa o formativa integral.

3.- Suministrar elementos de información para que cada cual viva la sexualidad a su manera, según sus propios criterios, del modo más personal posible dentro de los condicionantes socioculturales con los que necesariamente toda persona tiene que contar.

4.- Colaborar –de las formas variadas que existen– para que las personas, en cada edad de su vida, puedan hacerse cargo de la importancia de su sexualidad y de la ajena.

5.- No se trataría de imponer normas, que son particulares de cada persona, según su propia conciencia. Si entra el ayudar y contribuir a que esa conciencia tenga elementos informativos y formativos para que pueda ser humana, consciente y lúcida.

6.- Ayudar a quienes se encuentran en dificultades o tienen problemas para que salgan de ellos. Y sugerir soluciones convenientes para ese fin.

7.- Dar algunas ideas a los padres para que, una vez que ellos vivan su sexualidad, sean capaces de educar a sus hijos. La educación sexual no se improvisa. Se vive y se hace vivir. Pero, dado el atraso que llevamos en este punto, es necesario contar con la situación que vivimos todos.

8.- Dar también  sugerencias a los educadores y profesores de centros de enseñas para que afronten este problema con serenidad, con delicadeza y franqueza. Ellos son parte muy influyente en la vida de los niños, adolescentes y jóvenes.

9.- Iluminar, analizar, investigar, para que todos comprendamos lo que, a nivel social, estamos hoy viviendo como hecho cultural y concreto.

 

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