…  Participé como ponente y oyente en un Congreso en el que los términos sexo, sexual ysexualidad se repetían tanto que, con un colega, hice el experimento de contar el número de veces y el sentido que se les atribuía. La cifra total fue de 912, aunque es preciso anotar que el contenido del primer día no entró en el cómputo. Un análisis somero daba como resultado que era aplicado como sinónimo de coito (sexual = coital) o referido a él. En ocasiones, guardando este sentido, se añadían o acentuaban aspectos tales como “con amor”, “con sentimientos”, “con afectos”, así como intimidad, novios, pareja o matrimonio. En otros, por el enfoque más etológico o sociobiológico de los ponentes, se insistía en la lordosis, la excitación, la monta o el apareamiento. La cópula, en definitiva. En otros casos, tratándose de humanos, se adosaban circunstancias o expresiones tales como “en cuestiones de la cama” o “en los asuntos de alcoba”, etc., que en lenguaje experto se han convertido de forma convencional en sinónimo de conducta sexual, traducido de la sexual behaviour de referencia obligada y de la que nos ocuparemos más adelante .

La conclusión, pues, del análisis de esas 912 apuntaciones es que, dado el significado mayoritariamente atribuido a los términos sexo y sexualambos podrían haber sido suprimidos y haberse hablado claramente de genital o coital. Lo que podría indicar dos cosas: primera, la falta de una conceptualización precisa; y segunda, la escasa conciencia de su necesidad. ¿Se puede ser científico sin precisar los conceptos? (J. Money ha hablado de Scientific word garbage = términos científicos basura en Sexología . Una observación más, que no sería ya necesario repetir: la vigencia y persistencia dellocus genitalis sobre el conjunto de la realidad sexual.

Lo que ha sucedido con sexo sexual podría aplicarse a lo sexual, utilizado como un numinoso abiectuso misterioso absconditus, epistemológicamente grumoso y vago, como substancia supurada por intersticios extraños, ajenos al conocimiento y al lenguaje articulado. Nada más chocante, por no decir patético, que precisamente la cualidad que define masculinos y femeninos siga nombrada con el recurso a ese neutro y entrecomillado “lo”. “Lo sexual está por todas partes, errante y sin residencia fija”, escribió Deguy . Se parece bastante a la idea que ciertos sectores tienen de su disciplina, la Sexología, a la que bajo la excusa de decir que es multidisciplinar, termina por ser convertida en un campo difuso y diluido en el que se entra y del que se sale sin importar que se ha entrado o se ha salido.

(tomado de “Teoría de los sexos” E.Amezúa)

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