Aire fresco

Aire fresco

La clase ha tocado sobre el amor y el sexo en Grecia y Roma. Algunos términos nos han llegado hasta hoy, aunque en el camino hayan sucedido muchas alteraciones. Su legado es un estimulante. Los griegos se habían planteado toda clase de análisis sobre esto que hoy llamamos amor y sexo.

Platón había expuesto en El banquete un discurso muy curioso para explicar cómo los seres humanos -todos- son sexuados y cómo esto tiene muchas variantes. Partiendo de esta premisa, Eros -decían- es el dios del deseo. Lo que hoy llamamos amor era Eros, ese deseo que por esto a veces es también llamado el deseo erótico.

Partiendo de que los seres humanos son sexuados -decían- estos sienten ese deseo  por alguien. Puede ser del otro sexo o del mismo, pero es claro que ese deseo es sexuado. Y en esto está la intriga. Eros era para ellos era el resultado de ser sexuados.

No separaban -como ahora- el sexo por un lado y el amor por otro. Para ellos era lógico que los mortales eran sexuados y que Eros era la forma de hacerse bien amándose que era también la forma de vencer las limitaciones y de un modo especial su finitud, su límite, incluida la muerte.

Amarse era una forma de burlarse de la muerte, de sentir instantes o momentos deliciosos que llamaban inmortales. Daban un gran valor al amor y en ningún momento se les ocurrió oponerlo al sexo o considerar a éste sucio o indecente.

Tal vez por eso eran aventureros y arriesgados. Disponemos hoy de catálogos de todo lo que ha ido tomando nombres sucios o vergonzantes. Se puede decir que para ellos era una experimentación, algo a lo que les llevaba la curiosidad, la búsqueda de explicación.

Es bien sabido que ellos se plantearon preguntas sobre todo. El hecho de ser sexuados fue un foco más de esa curiosidad. Gracias a ello han sido los más variados en mucho de eso que, con el tiempo, otros iban a llamar desviaciones o perversiones. Y a condenarlas con ensañamiento. Si hoy levantaran la cabeza…

Conectar con estas raíces de nuestra cultura es una brisa de aire fresco. No eran ingenuos, sino curiosos. Se diría que no podían dejar nada sin explorar. Mirarlos ahora en la distancia es, a su vez, una fuente de curiosidad.

Lo más curioso es que de todo ello han dejado documentos: unos como pinturas o dibujos, otros como discursos en libros o tratados, cantos, versos. O relatos de todo lo que se planteaban. Es una grata sensación sumergirse en su mundo, en su cultura, en su pensamiento.

Todavía más curioso es que éstas son nuestras raíces. Y que a veces las olvidamos. No son raíces para estar precisamente descontentos. Además, su aire resulta refrescante. Un placer.

[E. Amezúa].

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La noción de sujeto sexuado en la infancia y adolescencia

Seminario de actualización en Sexología

(Para titulados Incisex)

Madrid, 30 – 31 de mayo de 2020

La noción de sujeto sexuado en la infancia y adolescencia

Ajustes y excesos en identidad sexuada y transexualidad

Siempre es recomendable actualizar el marco teórico y las diferentes formas de trabajo en cualquier campo profesional. Cuando los contextos cambian rápidamente e irrumpen con fuerza nuevos enfoques, entonces se vuelve necesario. Esto es lo que, en los últimos 10-15 años, está sucediendo en la cuestión de la transexualidad y las identidades sexuadas que producen malestar cuando se trabaja con la infancia y adolescencia. En la actualidad, no contar con las nuevas realidades de apoyo existentes (familares, escolares, asociativas, profesionales, institucionales, etc.) puede ocasionar un problemático desajuste en el ejercicio profesional al perder de vista nuestra necesaria función de contraste.

El Incisex actualiza con este seminario un mínimo conjunto de nociones y presenta los elementos centrales del modelo de intervención que su equipo ha estado desarrollando durante los últimos años, al hilo de los debates internacionales. Un modelo que nos permite ajustarnos al nuevo contexto, comprender los malestares en torno a las identidades sexuadas de la población infantil y adolescente y atender a las familias concernidas.

CONTENIDOS

  • Breve recorrido por la historia de la transexualidad en sexología y su situación actual.
  • Estado de la cuestión en el ámbito internacional. Principales tensiones y controversias.
  • Nociones sexológicas actualizadas para ajustarse al nuevo contexto.
  • El modelo de trabajo con familias elaborado por el equipo de trabajo del Incisex.
  • Consultas frecuentes que atiende el equipo.

HORARIO

Sábado 30 de mayo, de 12h a 14h y de 16h a 20.30h

Domingo 31 de mayo, de 10h a 12h.

COORDINACIÓN

Samuel Díez Arrese y Almudena Herranz Roldán

Precio: 120€ (90€ para participantes en otros programas del Incisex)

Aforo máximo: 30 participantes.

Más información y reserva de plaza: incisex@incisex.com

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Mortales y vulnerables

 

Mortales y vulnerables

Sexo significa corte y ofrece, en su base, la idea de herida y de fragilidad. Es todo lo contrario a la idea de lucha o de poder. Decir que los seres humanos son sexuados equivale a decir que son frágiles y necesitados los unos de los otros; no auto-suficientes. No redondos o perfectos cada uno de por sí, independientes de los otros.

Coincide en su gran parte con la idea que la sexología usa hoy con la noción troncal de continuo de los sexos. No hay una “o” disyuntiva entre uno y otro sexo, sino una “y” que marca su profunda referencia sin la cual los humanos no pueden existir.

Es la metáfora de ser seres cortados, transformada con el tiempo en un concepto. Todo hombre lleva dentro una dosis de mujer. Toda mujer lleva dentro una dosis de hombre. No hay, hablando estrictamente, nadie sólo de un sexo al 100 por 100.

El rasgo que iguala a todos

Tampoco hay a-sexuados en la condición humana. Si alguien lo encontrara sería muy interesante analizarlo. Estos datos son de suma utilidad. El hecho de ser sexuados recuerda constantemente que, por razón de sexo, no es uno más que el otro. En esto radica su más grande igualdad.

Iguales en que el rasgo común a todos es que son sexuados y necesitados los unos de los otros. Quienes miran el sexo como una historia de poder han dejado de lado precisamente esta estructura troncal. Comparar a los de un sexo con los de otro —o confrontarlos— es una forma de destrozar lo más propio de cada cual que es lo que les distingue para lo que más desean que es atraerse para unirse.

Lo curioso de esta noción no es que sea un castigo sino un regalo de los dioses. Decir que es un regalo de los dioses es una forma de expresar una dimensión casi invisible a luces cortas. Y que sólo se ve cuando los seres humanos se han detenido a pensar esa paradoja singular que es el hecho de ser sexuados.

No es que, como sucede en el teatro, venga alguien en un momento dado y asigne un rol o un papel a cada cual. Se trata de ser; o más exactamente del siendo que es el hacerse.

O de ese hacerse que tiene por resultado el ser. Hoy en Sexología usamos un axioma: los seres humanos no nacen sexuados; se hacen poco a poco, unos con otros. Más que bio-lógico, es un resultado bio-gráfico. O vivencial. Sería una forma más humana de expresarlo. Es el resultado de la vida de todo ser humano y del que éste es muy consciente, al contrario de lo que sucede en otras especies.

La tarea de distinguirse y encontrarse

La tarea de explicar ese regalo de los dioses ha sido lenta. Y sigue siendo. Hace falta observar, analizar muchos detalles que no se ven al ritmo acelerado que llevan las cosas, sino con una distancia.

Ser cortados o sexuados ha sido visto como un castigo pero es precisamente lo que permite que entre ellos aparezca Eros, el deseo, la atracción. Es esto lo que no aparece en las relaciones de poder o sumisión. Sólo entre iguales y libres.

Poner esta idea en un dispositivo que la vuelva inteligible, práctica común, trato diario, necesita una paideia. Y esa puede ser, dicho en resumen, la tarea de la educación: hacer inteligible una idea que no parece corriente.

¿Qué quiere decir “te quiero”

Ser sexuados es un proceso hecho de pequeñas cosas. El poder o empoderamiento es una renuncia a esta condición sexuada. Es la prioridad del discurso del poder sobre el de la fragilidad cuando se trata de los sexos y de la convivencia en el amor.

Decir “te quiero” quiere decir te deseo, es decir me gustas, te necesito, eres importante para mí. Es decir que dependo de tí en mis proyectos importantes puesto que amar es importante en la vida de todos y de cada uno. Es irrumpir en la biografía del otro. Y esto no es algo banal. Pero tampoco de protocolos ni de normas.

En las formas más hondas y sinceras equivale a decir: no puedo vivir sin tí o me hace muy feliz verte, abrazarte, sentir tu presencia, tu mirada. Cuando esto es recíproco se puede decir que ambos se sienten fuertes, o mejor dicho, confiados. Y muy contentos.

La otra orilla del poder

El lenguaje de las sensaciones o sentimientos suele ser pudoroso y reservado. Por eso cuando se cambia el lenguaje de ser sexuados por el del poder se suele criticar al pudor y reducirlo a pre-juicios o creencias.

Amar a alguien es entrar en su vida, meterse en su intimidad. Y eso siempre da pudor. No es un pudor de pre-juicio; es un pudor de sorpresas, una extrañeza. Y de descubrimientos. La seducción es más que una reacción , un ensayo de reciprocidad.

El conjunto de formas que llamamos seducción son ritos o fórmulas de un acercamiento, maneras de hacerse presente y ver que esa presencia es deseada. Desearse es atraerse y la atracción no es el poder o la dominación. Esto es, al menos, lo que entendemos. Es incluso lo que más gusta y prefieren los seres humanos.

¿Sólo consentimiento?

Es sobre todo una actitud, una manera de ser que lleva a una manera de tratarse. Pedir el consentimiento puede ser visto como una ridiculez de quien ha reducido ese trato a autoridad y permisos, a fórmulas que han perdido su contenido más propio.

O peor aún, un trato correcto en donde, quitados unos valores propios de los deseos, se imponen luego en forma de normas u obligaciones. Es como si se hubiera quitado una lógica para imponer otra. Se ha quitado de las aulas una Educación Sexual explicativa de estas cosas para hacer necesarias unas imposiciones que con ella no sería necesaria.

Es como si se hubieran quitado elementos educativos para justificar la presencia de agentes del orden. Eros y Sexus no son formularios. Tampoco son mitológicos. Sabemos que lo que hicieron los griegos fue servirse de los dioses para explicar a los humanos. Y tal vez ahí está la fuerza de algunas de estas palabras.

El sexo es la materia prima de Eros, el amor

Hay palabras que son auténticas herramientas para analizar y distinguir, para afinar. Quitarlas o alterar su contenido es renunciar a ellas. Las palabras tienen una cualidad operativa. No da lo mismo una palabra que otra

Sexus da cuenta de ser sexuados. Eros, a su vez, de las atracciones producidas por ser sexuados. Dejar de lado estas dos palabras es renunciar al potencial que, de por sí, aportan.

Es dejar fuera de acción uno de los sentidos que tiene el lenguaje humano como capaz de articular esos contenidos. Y muy en concreto ese enunciado de ser frágiles y mortales: necesitados unos de otros. La idea de ser sexuados nos habla de esto.

E. Amezúa ( “La idea de ser sexuados”, 2018)

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El frescor de la sorpresa

El frescor de la sorpresa

Es una sensación muy agradable la que produce ésto de hacer una evaluación de quienes han terminado este año el Master, mientras se cierran los grupos que empezarán en Septiembre.

La curiosidad de quien pide información para matricularse se junta con esa sensación del recién titulado que dice que le queda mucho por hacer.

Y que se mezcla también con las actividades de quienes ya llevan años en el oficio.

Veo muchos nombres que han sido antiguos alumnos de este Master. Y esa sensación curiosa, estimulante, me llena de curiosidad. El sexo que trabajamos es una materia llena de sorpresas.

Y a medida que se entra en este campo se van cambiando actitudes y contenidos que se pensaban de una forma y se van pensando de otra. El Incisex tiene algo que no se sabe que es pero que engancha y mueve, moviliza.

Me sigue sorprendiendo esto que hace tiempo formularon en uno de esos grupos por encima de autocríticas y otros comentarios. Yo también he seguido atento a eso que no se sabe qué es.

Cuando me apuran suelo decir que es el concepto que aquí se trabaja que no es el locus genitalis sino el hecho de ser sexuados. Como pasa con toda fórmula, también ésta es un resumen. Cuando esta fórmula se va conociendo, sale un frescor desconocido.

¿Puede, a estas alturas de la película, esperarse algo nuevo sobre el sexo? Ahí está la sorpresa. Y luego también está la vuelta a lo que nuestra sociedad sigue entendiendo por sexo.

Y se suceden los debates. Ahí está también —me digo— lo modesto y grande del campo del sexo que se trabaja en Incisex. Ya son muchos años; y sin embargo la sorpresa nos sigue atrayendo.

Mientras tanto, el ruido y la prisa de la sociedad no cesa. Sabemos que no vamos a ganarla, que no la vamos a cambiar. Pero nadie nos quita la atracción por estudiar y avanzar en el conocimiento.

Qué quiere decir ser sexuados o hacer(se) ; qué significa la noción de biografía sexuada y cómo nos sexuados. Cómo los humanos se atraen unos a otros; se desean y hacen parejas y a veces tienen hijos…

¿Cómo explicar esto que parece tan obvio y que sin embargo ha sido y es tan manipulado por los intereses? ¿Cómo explicar que en los humanos todo nos interesa y somos tan curiosos? ¿Por qué a los hombres se les acusa tanto de machismo y qué es no ser machista sino simplemente masculino? ¿ Cómo Simonne de Beauvoir creó una fórmula que está lejos de seguirse hoy por tantas mujeres?

Esta es la materia que nos mueve. Y los problemas que muchos se crean. Y cómo hacer una educación sexual articulada y coherente que no consista en normas sino en sorpresas. Y cómo se organiza el asesoramiento sexológico?

¿Qué hacer hoy con los conceptos de Sexus y Eros y los de ars amandi de los sexos? ¿Es cierto que son conceptos obsoletos o es precisamente esto, desde la hondura, la fuente de las sorpresas?

Estudiar Sexología en el Incisex está lleno de esas pequeñas sorpresas que a veces resultan grandes y que nos llevan a un horizonte tan abierto que a veces nos da vértigo.

Muchas sorpresas que como corresponde a las sorpresas no suelen terminar. “Qué fuerte” —dijo Elena— en la última clase. “Aquí no terminan nunca las sorpresas” —añadió Mario—.

Y ahora nos preparamos para seguir en Septiembre o, mejor dicho, empezar con nuevas Elenas y otros Marios. Y entre una y otra, estudiar y conocer. Hasta pronto.

E.Amezúa

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25 años

25 años

El neo-dogma del neo-puritanismo neo-refinado ha llamado sexuales a las agresiones o abusos. Se ha extendido ese dogma. Nació, como es sabido, de los grupos anti-sex que en los años ochenta auparon al poder al Presidente de de los Estados Unidos Ronald Reagan. Y que, desde entonces, no ha dejado de expandirse.

Aquí en Europa decíamos entonces -y seguimos diciendo- que el sexo es un concepto y un valor. Como concepto, se estudia y se conoce; y como valor, se desarrolla. O sea, una de esas cualidades que tiene todo ser humano por el hecho básico de ser sexuado.

La educación sexual es una de las formas de ese desarrollarlo, tal vez la mejor. De esa manera se puede aprender a valorar y estimar el hecho de ser sexuados. Su principal fruto o resultado es organizarse para amarse de las muchas formas que ofrece la variedad de la misma condición humana.

Esto vendría a ser un resumen de lo que hacemos para formar a profesionales a través del Master en Sexología, educación y asesoramiento.

El neo-dogma del neo-puritanismo neo-refinado se propuso considerar el sexo como una palabra vacía que podían llenar de lo que quisieran y que han llenado de toda clase de cosas feas y odiosas, rechazables y condenables. Ya habían metido en ese palabra muchas cosas perseguibles.

Pero no habían dado con lo más odioso y repelente que es la violencia o la agresión. Cuando vieron este filón, se pusieron a explotarlo y extenderlo en fórmulas léxicas tales como, entre otras, las de agresión sexual o abuso sexual.

Y lo que es un valor de todos han querido convertirlo por ese dogma neo-puritanismo es algo más deleznable de lo que había sido. Siempre se había metido en esa palabra cosas feas, muy feas. Lo nuevo ha sido mezclar sexo y violencia. Y suprimir la Educación Sexual.

Seguimos y seguiremos, pues, desarrollando las nociones que el sexo ofrece como concepto y valor. Y para ver a los seres humanos como sujetos sexuados. Tenemos nuestras razones y documentación.

Esto es lo que nos planteamos cuando hacemos este Master de Sexología: Educación y Asesoramiento que cumple ahora 25 años en convenio con la Universidad de Alcalá en Madrid.

Ha sido y es nuestra forma de contribuir a que haya menos de eso que todos lamentamos. Se puede seguir engrosando el dogma del anti-sex. Y se pueden seguir otros planteamientos. Los resultados nos animan. [E. Amezúa].

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La sorpresa

Me sigue sorprendiendo que sorprenda una nota previa que solemos plantear en el Master de formación en Sexología. Este año ha sido más que en otras ocasiones. La sorpresa la causa una nota que dice: para hacer educación sexual no es necesario meterse en las conductas de nadie,

Meterse en las conductas es la frase que mejor resume decir a otros lo que deben hacer, lo que está bien o lo que está mal, lo que es sano o lo que no lo es. La educación sexual se ha ido llenando de normas, que es lo mismo que decir: se ha llenado de una moral reguladora de conductas.

La educación sexual no va en esa dirección. Está claro que nuestra forma de hacer educación sexual no es dando normas, sean del orden que sean. Y aquí viene lo más fino de la sorpresa: hay una fórmula para no dar normas que es centrarse en ideas.

Dar ideas, o sea, nociones y conceptos, nos recuerda mucho aquello que es bien conocido en educación: no des un pescado a quien tiene hambre; dale la idea de cómo se hace una caña de pescar. Y esto no es difícil, es incluso fácil.

Los alumnos de este año han dicho muchas veces que eso es idealista, utópico. O que se dice pronto pero es muy difícil. Cuando nos metemos en nociones y conceptos, estos no son difíciles o fáciles. Son lo que son para entender qué es el sexo.

Explicar qué es el sexo -o, a la inversa- tratar de comprenderlo es distinto a regularlo o moralizarlo. Nuestro cometido no es regular lo que se debe sino comprender de qué se trata en esta cantidad de cosas a las que sin pensarlo se suele llamar sexo.

Hay muchas preguntas que se formulan como una petición de respuestas normativas. ¿Es que se piden normas? Nuestro trabajo, antes de dar respuestas, es cambiar esas preguntas. Buscar su lado más interesante. No se piden normas. Lo que suele pedirse es cómo entender o explicar lo que sucede.

Si las re-formulamos como una petición de explicaciones, estamos en las nociones y conceptos. Y eso lleva en otra dirección que es más interesante. Lo más interesante de la educación sexual no es que dén normas sino que se ofrezcan ideas. El resto pertenece a la intimidad de cada cual.

Hay quien sigue diciendo que esto no es fácil, incluso que es difícil. Y la respuesta es que no se puede hacer algo sin previamente dedicar un tiempo a entender o ver de qué se trata. Y lo difícil deja de verse difícil.

Claro que no se puede hacer esto sin tener una mínima idea de qué eso que llamamos sexo. O sea, que no es difícil cuando nos detenemos a estudiarlo. Sucede en todos los campos.

[E. Amezúa]

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¿Algo contra abusos y agresiones?

Aquella clase fue sobre la episteme sexológica. Y en el café, Vanesa me pregunta si la Sexología tenía alguna solución para combatir las agresiones sexuales. Por dentro me quedé perplejo. Sé lo difícil que es explicar o simplemente hablar de algunos temas.

Intenté ir muy despacio. Sabía que tampoco iba a explicarme. De hecho, después de un rato largo, vi que resultaba más difícil todavía.

La opción de la episteme sexológica nos lleva a una constatación: se ha relegado el plan de una educación sexual organizada, entendiendo por tal una educación de los sexos. Y en su lugar se ha situado una lucha contra tabúes, prejuicios, estereotipos, roles o papeles.

Los planteamientos son claros: la educación de los sexos, o sea la educación sexual lleva una dirección que es, como dice el mismo término, educar. Educar es poner de relieve lo valioso. Y está claro que el sexo es un valor.

En el planteamiento de lucha se ha optado por dejar de lado la educación para centrarse en la lucha. No quiero decir que no se use la palabra educación, entre otras. Lo que entiendo es que se ha relegado la educación sexual.

El hecho constatado es el descenso progresivo de acciones de educación sexual y el ascenso cada vez mayor de la lucha contra abusos y agresiones durante las últimas décadas. La episteme sexológica es una apuesta por el entendimiento y el buen trato entre los sexos.

Al afirmar esto hay quien entiende que no hacemos nada contra el abuso o la agresión o contra los malos tratos. Hacemos educación sexual, o sea, educación de los sexos. Hacemos Educación de los sexos, Asesoramiento entre los sexos y Terapia sexual, o sea de los sexos.

La episteme sexológica, o sea, la Sexología, nos dice que poner de relieve lo valioso puede atraer más que la lucha contra lo que no lo es. Llevamos con el descenso de la Educación Sexual varias décadas. Y ahora empiezan a darse cuenta, después del experimento en vivo, que hace falta más Educación Sexual.

¿Qué tenemos para combatir abusos y agresiones de los sexos? Más educación de estos. Hace tiempo pudo parecer que esto no era importante, incluso que dar más interés a lo urgente. Pues eso es lo que ofrece la Sexología, siguiendo una línea, un libro de estilo en el trato entre los sexos.

El adjetivo sexual no dice relación a genitales sino a los sexos. Después de esta racha de ir a lo urgente hay un repunte de lo importante. Así lo percibo entre una gran parte de quienes hacen nuestro Master. [E.Amezúa] 

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¿Machismo?

Esa mañana en el Master de Sexología el tema de la discusión en la clase era el paso, en la evolución de machos y hembras a hombres y mujeres. Se había hablado de la percepción del masculino y el femenino y del interés de los conceptos y sus términos para podernos entender.

Se plantearon nociones como evolución a partir del Homo Sapiens, de sus pasos en ese proceso de humanización iniciado hace miles de años ¿cuántos? Lo que sí estaba claro era ese proceso de la humanización. A veces, siguiendo a ese Homo de la especie humana, se usaba indistintamente los términos de humanización y hominización.

Pero había una cosa que sobresalía de las otras. Y era un hecho, mejor o peor llevado, pero cierto y perceptible: el paso o salto, de ser machos y hembras a ser hombres y mujeres.

Se notaban dos líneas: recurrir más a hombres y mujeres que a machos hembras — dijo alguien como una intuición— podía ser más útil que hablar tanto como se habla de machismo, aunque sea para luchar contra él. De repente surgieron algunas disonancias.

Y la discusión se acaloró hasta el punto de perder o casi olvidar el tema del que se hablaba que era ese paso o salto en la evolución de milenios que se ha producido y por el cual tal vez no se haya dejado del todo de ser machos y hembras pero lo que sí parece claro es que somos hombres y mujeres. Ese es el hecho referencial evolutivo. Y éste es el que nos lleva a pensarlo en el marco sexológico.

¿Por qué, entonces, recurrir al machismo ? Alguien también nombró el hembrismo como su homónimo paralelo. Si a los hombres se les acusa de machismo —dijo una del grupo— también a las mujeres se las puede acusar de hembrismo.

Alguien recondujo la discusión y la llevó al eje que era el tema que se trataba. Tal vez —al hablar tanto de machos y de machismo— nos olvidemos que no somos ya machos o hembras sino hombres y mujeres. O mujeres y hombres, si se prefiere.

A fuerza de hablar tanto de él —se oyó otra voz—, se deja de plantear cómo somos o podemos ser las mujeres y los hombres de hoy. Y eso es más interesante. La explotación del machismo empieza a resultar un poco aburrida. Incluso a dejar de lado lo más interesante.

Y volvimos al eje del planteamiento. Y al concepto de ser sexuados que es lo propio de esos seres humanos y de su humanización. [E. Amezúa] 

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Sobre la episteme

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La episteme equivale al super tema. Es el tema más importante que permite aclararnos sobre de qué hablamos cuando hablamos de sexo: hablamos de la idea que nos hacemos de los sexos.

La episteme de los sexos tiene su base en la idea de los sexos. Y ésta surgió en la Época de la Ilustración y la razón. Pensar y desarrollar la idea de los sexos es plantear y hacer razonable el hecho de que los sexos se atraen y desarrollarla para plantearla de forma razonable y viable en los sujetos.

Razonable no es sólo racional: los sexos se atraen y se desean. Y por ello desean convivir: llegar a acuerdos; que son formas de relación distintas a las de dominación o sometimiento mediante las distintas formas de agresión o violencia que es hacer la guerra entre ellos.

Episteme no es un término de uso común por ser expresamente reservado a la teoría de la ciencia, pero es necesario para situar la base de lo que se trata en la idea de los sexos. La epistemología de los sexos es la base para saber de qué hablamos y poder entendernos en el marco de la disciplina.

Se han tratado de justificar distintas actitudes y conductas de los sexos. Pero un paso previo es saber a qué llamamos sexual para poder entenderse. El sexo no es un adosado para el ejercicio de una función. Es una estructura de la existencia sobre la que se sustenta la dimensión de la condición humana que es, por definición, sexuada.

E.Amezúa “El sexo, historia de una idea” en Revista Española de Sexología, nº  115-116.

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Sexo, sexual y “lo sexual”

…  Participé como ponente y oyente en un Congreso en el que los términos sexo, sexual ysexualidad se repetían tanto que, con un colega, hice el experimento de contar el número de veces y el sentido que se les atribuía. La cifra total fue de 912, aunque es preciso anotar que el contenido del primer día no entró en el cómputo. Un análisis somero daba como resultado que era aplicado como sinónimo de coito (sexual = coital) o referido a él. En ocasiones, guardando este sentido, se añadían o acentuaban aspectos tales como “con amor”, “con sentimientos”, “con afectos”, así como intimidad, novios, pareja o matrimonio. En otros, por el enfoque más etológico o sociobiológico de los ponentes, se insistía en la lordosis, la excitación, la monta o el apareamiento. La cópula, en definitiva. En otros casos, tratándose de humanos, se adosaban circunstancias o expresiones tales como “en cuestiones de la cama” o “en los asuntos de alcoba”, etc., que en lenguaje experto se han convertido de forma convencional en sinónimo de conducta sexual, traducido de la sexual behaviour de referencia obligada y de la que nos ocuparemos más adelante .

La conclusión, pues, del análisis de esas 912 apuntaciones es que, dado el significado mayoritariamente atribuido a los términos sexo y sexualambos podrían haber sido suprimidos y haberse hablado claramente de genital o coital. Lo que podría indicar dos cosas: primera, la falta de una conceptualización precisa; y segunda, la escasa conciencia de su necesidad. ¿Se puede ser científico sin precisar los conceptos? (J. Money ha hablado de Scientific word garbage = términos científicos basura en Sexología . Una observación más, que no sería ya necesario repetir: la vigencia y persistencia dellocus genitalis sobre el conjunto de la realidad sexual.

Lo que ha sucedido con sexo sexual podría aplicarse a lo sexual, utilizado como un numinoso abiectuso misterioso absconditus, epistemológicamente grumoso y vago, como substancia supurada por intersticios extraños, ajenos al conocimiento y al lenguaje articulado. Nada más chocante, por no decir patético, que precisamente la cualidad que define masculinos y femeninos siga nombrada con el recurso a ese neutro y entrecomillado “lo”. “Lo sexual está por todas partes, errante y sin residencia fija”, escribió Deguy . Se parece bastante a la idea que ciertos sectores tienen de su disciplina, la Sexología, a la que bajo la excusa de decir que es multidisciplinar, termina por ser convertida en un campo difuso y diluido en el que se entra y del que se sale sin importar que se ha entrado o se ha salido.

(tomado de “Teoría de los sexos” E.Amezúa)Facebooktwitter