Eros resbaladizo

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En el mundo clásico Eros era un dios. No tenía su residencia en el Olimpo como los doce dioses. A veces a los que vivían en el Olimpo les llamaban los grandes. Y a los otros menores. Pero algunos de estos dioses no eran tan menores sino distintos. Los clásicos habían creado los dioses para poner en ellos sus protectores.

Les ofrecían sacrificios y les tenían contentos. A cambio los dioses daban a los mortales fortuna y protección. Era un buen arreglo. Los dioses de los clásicos han sido uno de los inventos más útiles de los mortales. Los humanos eran mortales, los dioses inmortales. Esta era la gran diferencia.

Muchos confundían o confunden a Eros con otros dioses. Por ejemplo con Venus o Afrodita, la diosa de los placeres del amor. O le asocian con otros dioses o héroes poniéndoles como sus antónimos. Por ejemplo Anteros que sólo era su hermano, pero no su antónomo. O Thánatos. Thanatos era el dios de la muerte o de los que habían muerto y reposaban en el hades. Pero no tenía nada que ver con Eros. No era su antónimo, su opuesto.

Cada dios solía tener sus rasgos propios. Y los rasgos de Eros eran que unía a dioses y a humanos para el amor. Eros era hermoso. Y niño. Un niño juguetón, desenfadado y gracioso. Iba y venía a su aire. Y se inmiscuía, con su forma de ser, en las intimidades para ablandarlas, endulzarlas y hacerlas atractivas. La más célebre de las parejas siguen siendo Ares, el dios de la guerra, y Afrodita, la diosa de los besos y el gusto del amor. Por eso a Eros se le representa con alas y flechas para enamorar.

Tampoco Eros tenía nada que ver con el dios Pan que era el dios de la Fecundidad y de los genes. De la generación. Al dios Pan se le solía representar mitad humano, mitad bestia. Carnero o macho cabrón. A veces era confundido con un sátiro. O con otro dios llamado Príapo, portador de un gran falo, con el que creaba vida y también castigaba y violaba, profanaba y llenaba de miedo a las doncellas.

Eros hacía nacer el amor y la atracción. Su cualidad era hacer amantes. Buenos amantes.Eros no solía tener templos porque su culto sucedía en los sitios menos pensados. El culto a Eros es la cultura del amor. Eros siempre pensaba que los sujetos son sexuados, cortados, y que están hechos para buscarse y encontrarse.

Este principio regía tanto para dioses como para humanos porque todos, dioses o humanos, eran sexuados. Todo eran sexuados.

E.Amezúa (Sexologemas II)

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