IMPOTENCIA Y MIRONISMO

voyerismo

La centralización del erotismo en la vista es un recurso de compensación y lo que da paso al consumo de pornografía.

Con la edad –y sobre todo a una cierta edad- no es extraño ver instalarse una serie de peculiaridades  sexuales cuyas raíces obedecen a dos causas principales: la primera es un cierto cinismo vital con respecto a la moral sexual que ha sido pauta en la vida de años anteriores. Dicho de otro modo: es el caso de quien ha trabajado por mantener bien altos principios, pero que, con el tiempo, se va dando cuenta de una serie de cosas que le invitan a ver la vida de otro modo y a vivir también su propia moral de otra manera.

La segunda es el renacimiento de una serie de inhibiciones de la vida pasada. Un cúmulo de represiones que se han mantenido en virtud de unas fuerzas de presión social; pero que, también con el tiempo y un cierto cinismo o realismo, van tomando cuerpo de sinceridad. Se diría que la persona mayor va siendo menos dueña de sí misma y va dejando más rienda suelta a sus deseos, abandonando las reglas de la cortesía social y figurativa.

Estos dos factores son muy significativos para la compresión de una serie de comportamientos “peculiares”. Se diría que el “perverso polimorfo” de la infancia –demasiado condicionado por la sociedad- emerge y sale a flote en la edad mayor. Ciertos caprichos empiezan a realizarse entonces en forma de manías. Ciertas peculiaridades sexuales que en otro tiempo fueron retenidas empiezan a manifestarse ahora.

La vida se va viendo de otro modo y, a falta del impulso de la fuerza de los ideales de otros tiempos, quedan como refugio las pequeñas compensaciones caprichosas y maniáticas. Se deja la vida sexual como práctica normal –por monótona y atosigante- y se recurre a esta serie de compensaciones.

El caso del “viejo verde” es una aplicación muy concreta de lo que estamos diciendo. Y el caso del mironismo o “voyeurismo”, como suele ser denominado en términos científicos, es otro. El mironismo es una compensación muy extendida que consiste en ver –más bien en mirar- avaramente todo incentivo sexual. Mirar viene a ser una expresión erótica y sexual muy cultivada.

La centralización del erotismo en la vista es una característica compensatoria. Seguramente sea esta la más extendida, por ser la menos inofensiva y la más tolerantemente admitida. Mirar, mirar, mirar. El mironismo no suele ser molesto para nadie, excepto en el caso de que la mirada sea tan hiriente que provoque reticencias, malestar o irritación en el objeto mirado si éste es viviente.

Pero justamente la inofensividad de estas personas suele ser muy patente usando como objetivo sexual “la foto” o “la revista ilustrada”, “las publicaciones sexys” y toda la cadena de pasto hecho “ad hoc”.

No cabe duda que los mayores consumidores de pornografía son estas personas. Pero no podemos silenciar, que aun en otras edades, puede darse esta clase de fenómenos especialmente sintomáticos de una impotencia de acción. La falta de posibilidad de acción se suple con otros sentidos. El mironismo es uno de los más frecuentemente cultivados.

 

Efigenio Amezúa (Sexólogo)

Convivencia Sexual (1975)

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