IMPOTENCIA CON UNA PAREJA Y NO CON OTRA

impotencia

ES UNA SITUACIÓN QUE VIVEN MUCHOS HOMBRES, SOBRE TODO EN SOCIEDADES NO TAN LIBERADAS

El caso del hombre impotente con su pareja y no con otra, es abundante dentro de la casuística de este tema. ¿Por qué? La sintomatología que revelan los casos que suelen darse puede acercarnos a comprender este hecho.

Por ejemplo, el que se ha casado por una gana morbosa de coitar suele ser el que primero se cansa de su presa. Precisamente porque lo que le ha motivado no ha sido una ternura genuina ni un deseo de hacer el proyecto de su vida con la pareja de su elección, sino movido por el deseo de profanar el tabú de la prohibición sexual.

Pasados los primeros lances eróticos su pareja pierde para él toda la intriga. Intriga es la palabra. Y terminada la intriga –desvelado ya el misterio- su pareja no le proporciona más incentivo que provoque su excitación. Es una impotencia de frialdad la de este caso. Es una impotencia con la que es su pareja estable elegida precisamente porque con ella todo le está permitido. Y solamente logrará excitarle otra que tenga para él intriga y atractivo prohibitivo.

Otro caso parecido es el hombre que ve en su pareja otra persona distinta de la que es. Por ejemplo, una rival, o un retrato, por ejemplo, de su madre intimidante, castradora, atosigante. Con ella le es imposible tener una relación sexual. Y, sin embargo, con otras no encontrará la menor dificultad.

Algo parecido es el caso del hombre con su virilidad limitada a un cierto tipo de mujer. Por ejemplo, gruesa o delgada, de pelo largo o corto. De caderas abundantes o de pubis cuidado…. De senos voluminosos o al revés. Este tipo de hombre está excesivamente centrado en un tipo de mujer. Y solamente la mujer que responda a este tipo marcado en su deseo será capaz de activar en él el deseo sexual y, por consiguiente, solamente con ella –y no con otras- será capaz de tener una relación sexual. Quiere esto decir que su actividad sexual está limitada a un tipo de mujer. Con las otras este hombre será simplemente un impotente.

El fetichismo, es sin lugar a dudas, un elemento importante en tales casos. No hay por qué pensar en el fetichismo extremo como detonante. El fetichismo es algo que llevamos todos muy dentro. Un simple detalle que no corresponda a sus gustos sexuales puede ser más que suficiente para entibiar y enfriar una excitación sexual.

Otro elemento es el cansancio o hastío de hacer siempre con su pareja las mismas cosas y de la misma manera. Aquí ya no se trata de fetichismo, sino de monotonía. De carencia de recursos en la excitación. De falta de alicientes. Con su pareja, este hombre será un impotente. Y, sin embargo, mirará a las otras con verdadero deseo sexual.

A través de estos detalles –que pueden extenderse hasta el infinito- se deduce que la impotencia masculina puede ser provocada por muchísimas causas y muy variadas, sin que, de hecho, entre el caso en una patología declarada. Simplemente se trata de un problema de elección y de cultivo.

Efigenio Amezua

Sexólogo (convivencia, 1975)

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